Mercedes-AMG despide con una edición final al compacto que se fabrica a mano por un solo técnico en Alemania y que no tendrá sucesor de gasolina.
Llevo años defendiendo lo mismo en cuanto sale el tema: si tengo que quedarme con un solo compacto deportivo sin límite de presupuesto, me quedo con un coche Mercedes, y muy concretamente con el Mercedes-AMG A 45 S. Y ahora resulta que se acaba. Affalterbach ya ha puesto fecha de caducidad al coche y lo despide con una versión Final Edition que llega justo antes de que la producción cierre este mismo año. Si alguna vez has fantaseado con tener uno nuevo, esta es literalmente la última oportunidad.
Me fastidia más de lo que esperaba, la verdad. El Mercedes Clase A normal sigue vivo hasta 2028 y encima traslada la producción a Hungría. El sustituto, si es que llega, vendrá electrificado, como ya ha pasado con el nuevo CLA 45. Con lo cual lo que se va no es una versión más: se va un concepto de coche que muy probablemente no se volverá a ver en el segmento C.
El motor del Mercedes-AMG A 45 S sigue siendo una barbaridad
El Mercedes-AMG A 45 Final Edition no toca nada debajo del capó, sigue el M139, el 2.0 turbo de cuatro cilindros montado a mano en Affalterbach por un solo técnico, el mismo que presume de ser el cuatro cilindros de producción en serie más potente del mundo. 421 CV y 500 Nm de un bloque de dos litros. Es una absoluta barbaridad.

Los números que salen de ahí son brutales y sigue dejando en ridículo a muchos coches: 0 a 100 km/h en 3,9 segundos y 270 km/h de punta limitada electrónicamente. Todo eso pasando por una transmisión automática de 8 velocidades, que en modo Sport Plus mete unos cambios secos que, personalmente, me encanta, porque da ese punto deportivo.
Y hay una cosa que se comenta poco: el A 45 S no llega a los 1.600 kilos. En una época en la que cualquier deportivo eléctrico se planta en dos toneladas y media, un compacto de 421 CV con ese peso se mueve de una manera espectacular. Gira, frena y cambia de dirección casi como un kart.
Por qué el Mercedes A 45 S se conduce como no lo hace ningún otro compacto
Aquí está la razón real por la que lo pongo por encima del resto. El 4MATIC+ del A 45 S monta el sistema AMG Torque Control en el eje trasero, que son dos embragues multidisco, uno para cada rueda. No reparte el par entre ejes y ya está: puede mandar hasta el 100% de lo que llega detrás a una sola rueda trasera.

En la práctica esto significa que el coche empuja desde fuera en curva y se desliza si lo buscas un poquito. Es divertidísimo, y esa palabra la uso poco hoy en día cuando pruebo un coche
Por si quedaba alguna duda de lo que ofrece, tiene incluso modo Drift. Lo activas con el coche en RACE, el ESP en Sport Handling, el cambio en manual y tirando de las dos levas. A partir de ahí, el A 45 S se vuelve mucho más nervioso en el eje trasero y, literalmente, puedes hacer ceros sobre un mismo punto, casi como un tracción total permanente.
Todo lo que cambia en el Mercedes A45 S Final Edition
Una cosa es incuestionlable: el equipo de Mercedes-AMG ha tirado por el apartado estético, y lo ha bordado, aunque tengo que reconocer que es un poco macarra. La carrocería va en un color gris mate de la paleta Manufaktur, y las manetas de puerta, carcasas de retrovisores, llantas de 19 pulgadas, pinzas de freno y salidas de escape cuádruples en negro. Encima le meten unos logotipos «45 S» enormes en las puertas delanteras y toques en amarillo repartidos por toda la carrocería, además de un tapón de combustible en cromo plateado firmado por AMG.

También lleva el Paquete Aerodinámico AMG, que trae un splitter delantero más agresivo, canards en el paragolpes, un alerón trasero bastante más grande y un difusor en negro brillante. A mí el conjunto me recuerda mucho al Limited Edition de hace dos años, pero sin la decoración amarilla y verde estilo John Deere que a mí no me gustaba nada. Este es más contenido y le sienta mejor.
Dentro repite el mismo tono amarillo. Los asientos AMG Performance van tapizados en piel y Alcantara negra con costuras amarillas, y el «45 S» bordado en los reposacabezas delanteros. El volante AMG Performance combina cuero Nappa y microfibra, otra vez con pespunte amarillo, y en la consola central aparece la placa «45 S Final Edition» que es la que de verdad marca la diferencia y da el toque exclusivo al coche. Completan el ambiente las molduras de aluminio, las alfombrillas en negro y amarillo y unos umbrales AMG negros con el logo en amarillo brillante.
Cuánto cuesta el último Mercedes-AMG A 45 S
En cuanto a precio, en el configurador de España ya lo puedes pedir, aunque tienes que pagar un pequeño sobre precio de 7.622 euros a los 90.127 que es lo que cuesta de base el A45 S. Y esto sin contar con el paquete aerodinámico completo, que vale otros 2.463 euros. Vamos, en total, supera los 100.000 euros. Es mucho dinero para un compacto, no voy a decir lo contrario. Pero también sé lo que va a pasar con este coche dentro de unos años, cuando el segmento entero esté electrificado y nadie recuerde lo que era un cuatro cilindros de 421 CV hecho a mano.

