El Mercedes Clase G siempre ha sido uno de los todoterreno con más presencia del mercado, hasta que Land Rover se ha propuesto destronarlo con el 4×4 más bestia de toda su historia.
La pelea entre el Defender y el Mercedes Clase G viene desde hace ya muchísimos años. Son dos coches con la misma idea: grandes, cuadrados, pensados para el puro 4×4, y los dos han aguantado fieles a su rollo un montón de tiempo. Fíjate que hasta hace nada, unos ocho años, el Defender era casi calcado al de hace tres décadas. El Mercedes Clase G ha ido cambiando un poco más, aunque siempre respetando su esencia. Y durante todo ese tiempo la gente ponía al Mercedes por encima. Era el coche al que todos miraban, el rey de este mundillo del off-road y estatus.
Pues bien, con la última generación del Defender la cosa empezó a igualarse, y con el OCTA ya se ha dado la vuelta del todo. Land Rover cogió su Defender más caro, le metió un motorazo V8 de 635 CV y una suspensión con una tecnología brutal, y montó un coche que, para mí, es el mejor 4×4 del mundo. Te cuento por qué me quedo con él.
El Defender OCTA por fuera impone como un tanque
Obviamente, lo primero que noto cuando me pongo delante del OCTA es su tamaño…¡ es enorme! Land Rover ensanchó los ejes 68 mm y puso unos pasos de rueda enormes para meterle unos neumáticos gigantes de 33 pulgadas, los más grandes que ha llevado un Defender en su vida. El resultado es una mole anchísima y alta que, bajo mi perspectiva, impone incluso más que el Clase G.

El Mercedes tira de ese diseño cuadrado de toda la vida, reconocible a un kilómetro, y la verdad es que mola un montón. Y ojo, porque aquí hay algo que importa más de lo que parece. Mucha gente compra una G Wagon justo por eso, por el estatus y la presencia que da nada más aparcarla. Pues bien, el OCTA se ha metido de lleno en ese terreno y hoy llama incluso más la atención por la calle. Y eso pesa un montón, porque la mayoría de estos coches se venden más por lo que transmiten que por sus capacidades fuera del asfalto.

Por dentro, el Defender OCTA apuesta por una sensación más robusta y preparada para el off-road
Por dentro me pasa parecido, me quedo con el británico, pero te adelanto que juegan conceptos diferentes. El OCTA lleva unos asientos más cañeros visualmente (incluso con fibra de carbono forjada), con calefacción, ventilación y hasta masaje, que te sujetan de maravilla y en viajes largos son muy confortables. La pantalla grande, el head-up display (esa info que se proyecta en el parabrisas para que mires siempre a la carretera) y toda la electrónica va totalmente acorde a los tiempos actuales, aunque manteniendo la esencia sencilla de mandos totalmente físicos para múltiples funciones.

El Clase G, con sus dos pantallotas y su ambiente de lujo, sigue estando muy bien. Pero es eso, tiene un toque más enfocado al lujo y, en un coche que está pensado para la tralla en el campo y aguantar todo lo que se le venga encima, pues choca un poco más. El Defender tiene un aspecto más robusto y se siente más sólido, pero igualmente, con unos acabados y materiales muy buenos.
Gracias a la suspensión 6D, el Defender OCTA es una auténtica maravilla
Y llego a lo que de verdad me hizo decantarme por este Defender. El OCTA estrena una suspensión neumática comodísima que llaman 6D Dynamics. Básicamente es un sistema hidráulico en el que va todo conectado entre sí y controla cómo se mueve la carrocería, o sea, evita que el coche se tumbe en las curvas o dé botes. Y funciona de escándalo.

En una experiencia con él, tuve la oportunidad de saltar algo más de un metro. La caída fue tan suave que costaba creer que hubiese saltado tanto. Con el G63 ese mismo salto me deja el cuerpo molido, porque el AMG va más duro, más tieso, y eso incluso en el día a día se nota basto.
Encima el Defender lleva suspensión independiente también atrás, mientras que el Clase G sigue con su eje rígido de siempre, y ahí está gran parte de la diferencia. Con el OCTA voy más tranquilo, más plano en curva y muchísimo más cómodo cuando el asfalto está hecho polvo o incluso de cara a badenes. Y ojo, que la mayoría de estos coches se pasan la vida en ciudad y carretera, así que esto importa mucho más de lo que parece, no solamente es por el uso off-road.
@jeroenmul Had an amazing trip with Defender, to drive the Defender OCTA. What a machine! 🔥 #Defender #OCTA #DefenderOCTA #carstiktok ♬ Pyre (STEM synth) – Altitude Music / BMGPM
El motor está a la altura. Es un V8 biturbo de 4.4 litros de origen BMW, con una pequeña ayuda eléctrica de 48 voltios, así que tiene la pegatina ECO de la DGT. Ofrece 635 CV y 750 Nm mientras que el 0 a 100 lo hace en 4,0 segundos y llega a 250 km/h. Son 50 CV más que el Mercedes y un pelín más rápido. Para lo grande y pesado que es, da un poco de miedo lo que corre, la verdad.
El Defender OCTA también gana la batalla fuera del asfalto
Mucha gente todavía piensa que en el campo manda el Clase G, y tiene su parte de razón, porque el G63 lleva tres bloqueos de diferencial (delante, en medio y detrás). Pero antes que nada, te explico qué es eso. Básicamente reparten la fuerza entre las ruedas para que, aunque alguna se quede en el aire o pierda agarre, el coche siga teniendo tracción. El OCTA lleva dos, el central y el trasero, más toda su electrónica de ayuda. O sea, en lo muy muy bestia, subiendo por piedras enormes, ese tercer bloqueo del Mercedes le da un puntito de ventaja, es lo único que le reconozco. Pero para todo lo demás, el Defender vuelve a ganar.

Calza esos neumáticos de 33 pulgadas, tiene 32,3 cm de altura libre (puede pasar por encima de cosas que al Mercedes lo dejarían atascado) y cruza charcos y ríos de hasta un metro de profundidad. Y encima puede ir a lo loco por pista rota, saltando y cayendo como si nada gracias a esa suspensión 6D, algo que el G63, con lo duro que va, lo romperías o, te romperías tú. Así que sí, hasta fuera del asfalto me quedo con el OCTA, sobre todo para hacer un poco el canela por pistas rotas.
El Defender OCTA tiene mejor precio que el Mercedes Clase G 63

Y aquí viene otra sorpresa, porque el que gana en tecnología también gana en el precio. El Land Rover Defender OCTA arranca en 210.050 euros ya con todo el equipamiento clave de serie mientras que el Mercedes-AMG G63, en cambio, empieza en unos 221.870 euros sin extras (unos 250.000 euros si lo equipas como el Octa), así que te sale casi 12.000 euros más caro que el Defender de acceso. Y todo eso con menos caballos, un poco menos de prestaciones y, para mí, peor confort.

