El centrocampista del PSG Fabián Ruiz solo tiene dos coches: uno comparte motor con un Lamborghini y el otro mide menos de tres metros.
España vuelve a una final del Mundial 16 años después tras tumbar a Francia por 0-2 en la semifinal de Dallas, con goles de Oyarzabal de penalti y Pedro Porro, y el domingo se juega el título en Nueva York. Ahí dentro tiene mucho que decir Fabián Ruiz. El centrocampista del PSG, 30 años y con 2 Champions en la vitrina, fue titular ante Francia y estuvo a nada del segundo gol antes del descanso: montó una pared brutal con Dani Olmo y Lamine Yamal y su remate se marchó fuera por nada.
Pues bien, una vez más me dispongo a ver lo que aparca en casa, en su garaje. Ya he repasado los garajes de Pedri, Nico Williams o Borja Iglesias, y aquí me he encontrado la sorpresa: a Fabián solo le he visto 2 coches en los últimos años. Uno tiene 600 CV. El otro, que es el que de verdad me sorprende, tiene 82 CV, dos plazas y mide menos de tres metros.
Los dos coches que tiene Fabián Ruiz
Audi RS Q8
El Audi RS Q8 es el coche gordo de Fabián y, para mí, de las compras más inteligentes que puede hacer alguien que tiene dinero pero no quiere ser ostentoso.

Va sobrado de espacio y pasa bastante desapercibido para lo que lleva debajo, porque comparte plataforma y motor con el Lamborghini Urus, el Porsche Cayenne Turbo y el Bentley Bentayga. Vamos, la misma bestia con un traje mucho más sobrio.
Debajo del capó monta un V8 biturbo de 4.0 litros con 600 CV y 800 Nm, tracción total quattro, caja tiptronic de ocho marchas y suspensión neumática. Con eso mueve sus más de dos toneladas y media de 0 a 100 en 3,8 segundos y llega a los 250 km/h limitados. Por encima está la versión performance, que sube a 640 CV y 850 Nm y baja el 0 a 100 hasta los 3,6 segundos. Y vamos al precio: el RS Q8 arranca en 171.680 euros en España, el performance en 191.250 euros, y con cuatro opcionales (frenos cerámicos, llantas de 23 pulgadas, paquete de carbono) se planta por encima de los 200.000 euros con una facilidad pasmosa.
smart fortwo
Y aquí llega lo bueno, porque este es el coche con el que le he visto llegar a la mayoría de entrenamientos del PSG. París tiene calles estrechas, tráfico denso, aparcamientos imposibles y zona de bajas emisiones, así que un biplaza eléctrico de 2,69 metros de largo es prácticamente el coche definitivo.

Cabe donde le da la gana, gira sobre sí mismo y entra al centro sin problemas. Como curiosidad, el fortwo se fabricaba en Hambach, en Francia, y smart descatalogó la versión de gasolina a mediados de 2024, así que a día de hoy solo lo encuentras de segunda mano.
Mecánicamente, la gama de gasolina se movía entre el 1.0 atmosférico de 71 CV y el 0.9 turbo de 90 CV y 135 Nm, siempre con el motor detrás y tracción trasera, que es lo que hace a este bicho tan simpático de conducir. El 0,9 firma el 0 a 100 en unos 10,4 segundos y llega a 155 km/h, cifras que en ciudad le sobran de largo, sobre todo con 880 kilos de báscula. Y por arriba estaba el Brabus de 109 CV, que es el que se lleva la palma. Y vamos al precio: nuevo se movía entre los 14.000 y los 19.000 euros según versión, y de ocasión encuentras unidades cuidadas entre 9.000 y 14.000 euros. Dicho de otra forma, el Audi de Fabián cuesta lo mismo que más de una decena de smart fortwo.
Por qué Fabián Ruiz va a entrenar en un coche de 10.000 euros pero luego en su casa guarda otro de casi 200.000 euros
La respuesta está en el mapa… y no en la cuenta corriente. Fabián lleva desde 2022 viviendo en París, una ciudad con calles de dos carriles que en realidad son de uno, aparcamiento imposible y una zona de bajas emisiones que aprieta cada año un poco más. Meter ahí dos toneladas y media de Audi para hacer diez kilómetros hasta el campo de entrenamiento del PSG es un castigo diario: el RS Q8 mide más de cinco metros de largo y casi dos de ancho, así que cada maniobra se convierte en un problema y cada plaza libre en una lotería. El smart hace justo lo contrario. Con 2,69 metros aparca en perpendicular donde otros no entran ni en línea, gira sobre sí mismo y pesa 880 kilos, de modo que el desgaste, el consumo y el seguro caen a la mitad. Cuesta 10.000 euros de ocasión y le da igual un roce en el parking, algo que no puedes decir de unas llantas de 23 pulgadas.
El Audi, mientras tanto, cumple su función el resto del tiempo: viajes largos, autopista, maletero grande, vuelta a España en verano. Es el coche de los kilómetros, no el de los recados. Y ahí está lo interesante del garaje de Fabián frente al de otros compañeros de vestuario: elige la herramienta según el trabajo, en lugar de sacar el coche caro para todo. Puede permitirse ir a entrenar en cualquier cosa y va en un biplaza que muchos de sus vecinos usan para llevar a los niños al colegio. Con 600 CV esperando en casa, sigue siendo la decisión más sensata de las dos.

