Enzo Ferrari dijo que era «el coche más bonito jamás fabricado» y no lo había hecho él: estos son los 10 coches deportivos clásicos que todos los expertos coinciden en que son los más bonitos de la historia de la automoción.
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Sí, ya sé que la belleza es de las cosas más discutibles y subjetivas que existen. Sin embargo, en el sector del automóvil hemos conseguido ponernos de acuerdo en muchos modelos. Y esto no es cosa mía… pregunta por ahí por los coches deportivos más bonitos jamás fabricados en cualquier país con tradición en el motor y los nombres que salen son prácticamente los mismos.
Y una cosa que llama mucho la atención (o por lo menos a mi) es que todos son coches clásicos. La inmensa mayoría de los que se consideran «los coches deportivos más bonitos de la historia» se fabricaron entre los años 50 y los 90, con alguna joya todavía más antigua colándose por arriba. Diseño moderno hay muchísimo y muy bueno, pero los clásicos siguen ganando por mucho. De hecho, últimamente vemos cómo coches nuevos reinterpretan el diseño de sus antepasados.
Pues bien, eso es justo lo que vamos a ver aquí: los diez coches que más se repiten cuando se habla de diseño, esos que aparecen sí o sí en los grandes concursos de elegancia y eventos de coches clásicos de todo el planeta. Y atento a los precios, que más de uno cuesta lo mismo que varios edificios.
Los 10 coches deportivos clásicos más bonitos de la historia
Jaguar E-Type
Te resumo el Jaguar E-Type con una sola anécdota: Enzo Ferrari lo vio en el Salón de Ginebra de 1961 y soltó que era el coche más bonito jamás fabricado. Que el creador de Ferrari diga eso de un coche que no es suyo… pues ya está, poco más hay que añadir. Capó larguísimo, trasera corta, proporciones muy diferentes a las habituales de la época… Para mucha gente, este Jaguar es directamente lo que significa «coche bonito».

Bajo ese capó iba un seis cilindros que en sus inicios daba 265 CV, suficiente para pasar de los 240 km/h en una época en la que eso era una auténtica locura. Se fabricaron casi 80.000 unidades, así que tienes margen para encontrar uno.

Un Serie 1 en buen estado se mueve hoy entre los 80.000 y los 200.000 euros, y los primeros ejemplares «flat floor» bien documentados se van por encima. Aunque ojo, en enero de 2026 un E-Type de competición de 1964 se vendió en subasta por más de 18 millones de dólares.
Lamborghini Miura
El Lamborghini Miura tiene un mérito muy gordo porque básicamente inventó el superdeportivo moderno. Llegó en 1966, cogió un motor V12 y lo plantó en posición central trasera, un formato que hoy hacen todos y que entonces no se le había ocurrido a nadie para un coche de calle. Y por si la mecánica no fuera suficiente, el diseño lo creó Marcello Gandini, uno de los nombres más importantes de la historia del diseño de coches (suyo también es el Lamborghini Countach).

Ese V12 de 4 litros la convirtió en el coche más rápido del mundo en su momento. Se fabricaron 764 unidades entre las versiones P400, S y SV, y es esta última la que todos quieren. Obviamente es un coche al alcance de muy pocos porque la media de mercado ronda los 2 millones de euros. Un P400 «normal» arranca sobre los 600.000 euros y un SV de los buenos se va por encima de los 3 millones.

Como referencia, en marzo de 2026 un SV de 1972 en muy buen estado y con poquísimos kilómetros se vendió por 6,6 millones de dólares.
Mercedes 300 SL Gullwing
Del Mercedes 300 SL Gullwing lo primero que vas a mirar son las puertas, no nos engañemos. Se abren hacia arriba, como las alas de una gaviota, de ahí lo de «Gullwing». Pero lo curioso es que no fue un capricho del diseñador, sino una necesidad por el chasis tubular del coche que obligaba a hacerlas así. Una solución de ingeniería que acabó siendo una de las particularidades más icónicas en la historia del automóvil.

Llegó en 1954 con un seis cilindros de 3 litros e inyección mecánica (fue el primer deportivo de producción en montarla), 215 CV y 260 km/h de velocidad máxima, lo que lo hacía el coche de calle más rápido de su época.

En cuanto a precios, un Gullwing “convencional” de acero en buen estado se mueve entre los 1,2 y 1,7 millones de euros. Y luego están las rarísimas versiones con carrocería de aluminio, que alguna se ha ido hasta los 6,8 millones de dólares en subasta.
Citroën DS
El Citroën DS se presentó en el Salón de París de 1955 y dejó a todo el mundo descolocado. Era tan distinto a lo demás que la gente no sabía ni cómo mirarlo, parecía del futuro.

Flaminio Bertoni, la persona que estaba detrás de su diseño, le dio un perfil que no se parecía a nada anteriormente visto, un capó larguísimo con el morro caído y por debajo escondía una suspensión hidroneumática que literalmente flotaba sobre el asfalto.

Hasta el nombre tiene truco porque DS, leído en francés, suena igual que «déesse», que significa diosa. Y aquí tengo una buena noticia para ti, porque es de los pocos de esta lista que todavía está a tu alcance. Un DS clásico bien restaurado, en versiones como la DS 21 o DS 23, lo encuentras entre los 25.000 y los 60.000 euros, mientras que los cabriolet rondan los 180.000 o 200.000 euros al ser mucho más exclusivos.
Aston Martin DB5
Al Aston Martin DB5 lo conoce todo el mundo por lo mismo: es el coche de James Bond. Salió en la película «Goldfinger» en 1964 y desde entonces va asociado al agente 007. Pero quedarse solo con eso es injusto, porque el DB5 ya era una preciosidad antes de pisar la gran pantalla.

Tiene las proporciones clásicas del gran turismo británico: capó largo, techo bajo y una trasera corta. Y un detalle que lo hace especial son los retrovisores, que están casi a la altura de los pasos de rueda.

Debajo lleva un motor seis cilindros en línea de 4 litros con casi 290 CV. En el mercado actual, un DB5 ronda entre los 600.000 a los 950.000 euros. Las versiones especiales (Volante, Vantage y, sobre todo, el rarísimo Shooting Brake) se van muy por encima del millón.
Porsche 911
El Porsche 911 es la prueba de que, cuando aciertas con la forma a la primera, lo mejor es no tocarla. Ferdinand Alexander Porsche (el creador de Porsche) dio con ella en 1963 y, generación tras generación, el 911 sigue siendo uno de los mejores Porsche del mundo gracias a su diseño ultrareconocible.

Cambian todo cada pocos años (motor, electrónica, tamaño…) y aun así esa silueta, ese morro bajo y esos faros redondos siguen manteniendo la esencia del primer 911. Pocos coches aguantan tantas décadas sin que apenas les toquen el diseño. El Porsche 911 es uno, y el Mercedes Clase G, el otro.

Los precios aquí dependen muchísimo de cuál quieras. Un clásico con refrigeración por aire de los 60 a los 90 en buen estado se mueve entre los 50.000 y los 150.000 euros, y son justo estos, los aircooled, los que más quieren los puristas. Pero si vas a por el mito de los mitos, el Carrera RS 2.7 de 1973 con su alerón «cola de pato», pues ronda entre los 400.000 y los 700.000 euros.
Bugatti Type 57SC Atlantic
El Bugatti Type 57SC Atlantic tiene una particularidad curiosa: el primero que dijo que era una obra maestra fue su propio creador. Jean Bugatti, el hijo del fundador, lo consideraba lo mejor que había hecho nunca, y la verdad es que cuesta llevarle la contraria.

Es de esos coches que parecen más una escultura que otra cosa, con líneas curvas y elegantísimas, pasos de rueda supermarcados y la cresta de remaches que recorre toda la carrocería de delante a atrás, como si fuera una columna vertebral.

De este modelo solo se fabricaron cuatro unidades y una de ellas lleva desaparecida desde 1941, cuando se evacuó de Francia ante la llegada de los nazis, y nadie la ha vuelto a ver. Si algún día aparece, seguro que será el coche más caro del mundo porque las estimaciones hablan de más de 100 millones de dólares. De las tres que se conservan, la última que cambió de manos lo hizo por una cifra de unos 40 millones de dólares, y de eso hace ya más de una década.
Ferrari 250 GTO
Si hubiera que elegir el más especial de toda la lista, mucha gente se iría directo al Ferrari 250 GTO. Y es que, el Ferrari 250 GTO pertenece a la colección de coches de lujo del diseñador Ralph Lauren (por ponerte un ejemplo…). Se fabricó entre 1962 y 1964, y era un coche de carreras al que Ferrari dio los papeles para poder circular por calle.

Lleva un motor V12 delante y una carrocería super elegante, larga y que termina con una especie de cola de pato. Se hicieron 36 unidades y las 36 siguen existiendo a día de hoy, no se ha perdido ni una.

Esa rareza y que todo el mundo lo tiene endiosado, ha hecho que este coche valga muchísimo dinero. Durante años, el 250 GTO fue el coche más caro del mundo: en 2018 uno cambió de dueño por 70 millones de dólares y cada vez que sale uno a la venta, vuelve a marcar récord. Cuenta con que cualquier 250 GTO se mueve hoy entre los 50 y los 70 millones de dólares. Es, sin discusión, la pieza definitiva de cualquier colección.
Ford GT40
El Ford GT40 nació de un cabreo monumental, y la historia es tan buena que hasta tiene película («Le Mans ’66”). La cosa fue que Henry Ford quiso comprar la marca Ferrari entera, y Enzo Ferrari le dio plantón en el último momento.

Ford se lo tomó como algo personal y construyó un coche con la misión de ganar a Ferrari en las 24 Horas de Le Mans. Y lo consiguió, además varios años seguidos. Como curiosidad, el «40» viene de su altura, 40 pulgadas, poco más de un metro. Vamos, una cosa pegada al suelo.

El GT40 ni siquiera lo diseñaron para que fuese bonito. Lo único que querían era que corriera, y de tanto pelearse con la aerodinámica les acabó saliendo esa silueta tan baja y ancha super característica y diferente. De calle se hicieron poquísimos, por eso lo normal es verlos entre los 5 y los 10 millones de euros, y si tienen pasado en carreras, más.
Alfa Romeo 33 Stradale
El Alfa Romeo 33 Stradale es un coche que gusta prácticamente a todo el mundo. Este icónico modelo italiano aparece a finales de los 60, cuando Alfa competía con un coche de carreras, el Tipo 33, y se les ocurrió hacer una versión de ese coche que pudieras sacar a la calle.

Así nació el 33 Stradale (de hecho «stradale» en italiano quiere decir eso, «de calle»). Lleva un V8 de casi 2 litros puesto en el centro del coche, y unas formas tan redondeadas y suaves que parece una obra de arte esculpida a mano.
Del original solo se hicieron 18 unidades, por eso es uno de los coches más raros y codiciados que existen, y ponerle precio es complicado. Casi nunca se vende ninguno, y el día que aparece uno se va a más de los 10 millones de euros tranquilamente.

Pero aquí viene un giro interesante, porque en 2023 Alfa Romeo decidió resucitar el nombre. El nuevo 33 Stradale es una reinterpretación moderna que coge el chasis y la mecánica del Maserati MC20 (un V6 biturbo de 620 CV, o una versión eléctrica de 750 CV) pero con una carrocería que homenajea al original de los 60 hasta en las proporciones. Lo firmó el diseñador español Alejandro Mesonero-Romanos y lo construyen a mano en Italia. Solo han lazado 33 unidades y todas se vendieron antes incluso de empezar a fabricarse a un precio que parte de los 2 millones de euros.

