¿Viven hombres y mujeres de manera diferente la vuelta de vacaciones? ¿Sufren los hombres más estrés post vacacional que las mujeres? Analizamos con ayuda de una experta qué hay detrás del estrés postvacacional y cuáles son las señales que conviene vigilar.
Hemos vuelto a madrugar, a los emails urgentes y a repetir constantemente que las vacaciones han sido muy cortas cada vez que nos preguntan cómo han ido. Y en estas primeras semanas de vuelta a la rutina, hay quienes llevan peor que otros esta etapa tan famosa de la que todo el mundo habla: el estrés postvacacional. Se trata de un proceso en el que recuperar las rutinas puede hacerse cuesta arriba, especialmente durante los primeros días de reincorporación. ¿Pero influye el hecho de ser hombre o mujer en la forma en la que vivimos este regreso? Lo analizamos.
Aurora Castro, psicóloga del Centro Sukha en Molins de Rei (Barcelona), explica a Rísbel Magazine que «los estudios muestran que las vacaciones producen una mejoría del bienestar y que, al regresar al trabajo, parte de ese efecto puede disminuir progresivamente». Por ello, se espera que durante los primeros días de reincorporación pueda aparecer algo de cansancio, irritabilidad, menor motivación o una sensación de agobio al recuperar las obligaciones y los horarios habituales.
Estrés postvacacional: hasta cuándo es normal
Debemos hablar del estrés postvacacional como un proceso transitorio de adaptación y no como un trastorno psicológico independiente, según nos explica Castro, ya que ni la American Psychiatric Association ni la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo han reconocido como una patología o una enfermedad mental. «Lo que sí está bien estudiado es el proceso de recuperación del estrés y el bienestar después de un periodo de vacaciones», aclara la psicóloga especializada en Psicotrauma y Técnicas de Liberación Emocional.
De ahí que sea difícil cuantificar cuánto tiempo es lo habitual: «No existe un número exacto de días que permita decir que el estrés postvacacional es “normal” hasta una determinada fecha y, a partir de ahí, se convierta en un problema». No obstante, advierte que cuando el cansancio, la ansiedad, el bajo estado de ánimo o el insomnio son muy intensos, persisten demasiado o interfieren en nuestras tareas, «hay que dejar de atribuirlos automáticamente a las vacaciones y valorar otras causas».

La experta en Neuropsicología propone observar la evolución sin establecer un límite de tiempo, algo que cree que es importante para detectar cualquier patrón. «Si la persona nota que, poco a poco, recupera su energía, su sueño, su motivación y su capacidad para afrontar las obligaciones, probablemente estamos ante una reacción pasajera de adaptación». En esta etapa de observación, recomienda tener en cuenta tres aspectos: la intensidad de los síntomas, la evolución y el grado en que estos interfieren en nuestra vida. Si bien unos días de cansancio o estrés al volver al trabajo forman parte del comportamiento natural, «si después de varias semanas seguimos sintiéndonos significativamente mal, no mejoramos o nuestro funcionamiento cotidiano se está viendo afectado, entonces sí sería recomendable consultar con un profesional».
Hombres: ¿lo sufren más el estrés postvacacional o menos?
Le planteamos esta pregunta a la experta en Psicología. Su respuesta fue clara: «No podemos afirmar que los hombres sufran más estrés postvacacional que las mujeres. No hay evidencia científica que permite establecer una diferencia entre ambos sexos», por lo que sería más adecuado hablar de diferencias relacionadas con el género en torno a la manera de afrontar el estrés, experimentarlo o en la búsqueda de ayuda. Sí existe, en cambio, bastante investigación sobre las diferencias de género en la búsqueda de ayuda y en la expresión de determinados problemas emocionales. En palabras de la psicóloga, «en algunos contextos, los hombres pueden mostrar una mayor dificultad para reconocer o comunicar determinadas experiencias emocionales y una menor tendencia a buscar ayuda psicológica».
En su opinión, «influyen más las circunstancias concretas de cada persona que el hecho de ser hombre o mujer». Por eso es que la irritabilidad, el aislamiento, las alteraciones del sueño, los cambios en el consumo de alcohol o las dificultades de concentración son patrones que pueden darse en todas las personas, pero, como apunta la psicóloga de Sukha, pueden contribuir a que determinados problemas pasen más desapercibidos en los hombres.

Otro aspecto que tiene una gran importancia son las condiciones de trabajo y la posibilidad real de recuperación. Y añade una cuestión fundamental para ella: tener en cuenta cómo era el nivel de estrés antes de marcharnos. «Las vacaciones pueden aliviar temporalmente un malestar, pero si volvemos exactamente al mismo entorno que lo estaba generando, es lógico que los síntomas reaparezcan», indica. Otros factores que destaca son la carga de trabajo, el nivel de responsabilidad, la autonomía, las posibilidades de conciliación y, sobre todo, la capacidad de desconectar psicológicamente durante las vacaciones, puesto que tienen una relación importante con la recuperación. «Si una persona se marcha de vacaciones sabiendo que a la vuelta le espera una acumulación enorme de tareas, poco margen de decisión o una situación laboral conflictiva, es más probable que la reincorporación resulte estresante», manifiesta la experta.
Además insiste en que las vacaciones pueden ser contraproducentes si continúan existiendo muchas responsabilidades, ya sean laborales o familiares, incluso falta de tiempo personal. «Por eso, no deberíamos asumir que dos personas que disfrutan del mismo número de días de vacaciones han tenido necesariamente la misma oportunidad de recuperarse», asegura Castro.Por lo tanto, «si queremos saber si un hombre está teniendo dificultades después de las vacaciones, no deberíamos fijarnos únicamente en si dice “estoy estresado”. También es importante observar cambios sostenidos en su comportamiento, su sueño, su estado de ánimo, sus relaciones o su funcionamiento cotidiano», concluye la experta.
3 hábitos para recuperar el ritmo después de las vacaciones
Tal como nos ha contado Aurora Castro del Centro Sukha en Barcelona, existen tres hábitos que nos ayudarán especialmente para la vuelta a la rutina de esas primeras semanas tras las vacaciones:
- Recuperar progresivamente una rutina estable de sueño. «Después de las vacaciones es frecuente haber alterado horarios, por eso, dormir suficientemente y mantener unos horarios relativamente regulares ayuda a recuperar el funcionamiento habitual».
- Mantener actividad física moderada. En esta misma cabecera ya hemos hablado de que es mejor volver a la rutina con entrenamientos suaves. La psicóloga opina lo mismo y por eso sugiere actividades como caminar, salir en bicicleta, nadar o hacer ejercicio de intensidad moderada. Según afirma, «puede favorecer el bienestar y ayudar a reducir el estrés».
- Disfrutar del ocio y tiempo libre. La experta señala que «hacer actividades agradables, quedar con otras personas, practicar alguna afición o simplemente tener un tiempo sin obligaciones» son opciones muy recomendables, puesto que «la investigación señala que la capacidad de desconectar psicológicamente del trabajo es uno de los componentes importantes para una salud mental».
Ahora, tenemos claro que la vuelta a la rutina está mucho más condicionada por las circunstancias personales, laborales y por nuestra capacidad de desconectar que por el hecho de ser hombre o mujer. Misterio resuelto.

