El calor, el sudor y algunos hábitos muy extendidos empeoran la piel grasa en verano. La Dra. Rita Sêco explica qué hacer y qué evitar.
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Más calor, más brillo, más granos. No sé si os pasa, pero quienes tenemos la piel grasa sabemos lo que es mirarse al espejo a mediodía y ver la cara convertida en una bombilla. En verano, el exceso de sebo se dispara, los poros se dilatan y los granos aparecen de repente (y justo en el momento más inoportuno). Lo peor es que muchos de los hábitos que creemos que ayudan, en realidad empeoran la piel grasa durante estos calurosos meses. Lavarse la cara más veces, dejar el protector solar o abandonar la hidratación son errores más comunes de lo que parece. Rita Sêco, médico estética, explica qué le pasa realmente a la piel con el calor, qué productos usar y cuál es el paso de la rutina facial que casi todo el mundo se salta.
Por qué el verano es el gran enemigo de la piel grasa
“El calor aumenta la temperatura cutánea, lo que estimula directamente las glándulas sebáceas a producir más sebo”, explica la Dra. Sêco. A eso se suma la humedad, que crea una capa oclusiva en la superficie de la piel que facilita la acumulación de impurezas y la proliferación bacteriana. El sudor, además, remata este desencadenamiento de sucesos que trae consigo el verano: se mezcla con el sebo y crea el entorno ideal para la aparición de granitos y poros dilatados.

Lo que nadie espera es que el sol también juegue en contra: “Muchas personas piensan que el sol seca la piel grasa, pero la radiación UV provoca inflamación que, a medio plazo, estimula aún más la producción de sebo como mecanismo de defensa”, advierte la doctora.
Cómo cuidar la piel del rostro en verano: 3 errores que se repiten
Para empezar correctamente a cuidar la piel del hombre, el primero es lavarse la cara en exceso. “El error más común es pensar que cuanto más se lave la cara, menos grasa tendrá la piel”, señala Rita. Pero ocurre todo lo contrario: limpiar demasiado elimina los lípidos naturales y la piel reacciona produciendo más sebo para compensar.
El segundo es renunciar al protector solar con el argumento de que obstruye los poros. La solución es optar por protectores específicos para piel grasa, no comedogénicos, que no aumentan la oleosidad.

El tercero es abandonar la hidratación. “La oleosidad y la hidratación son conceptos diferentes. Una piel grasa puede estar deshidratada y, sin una hidratación adecuada, producir aún más sebo”, aclara la doctora.
La clave de los productos para piel grasa está en la textura: fórmulas ligeras en gel, hidratantes y libres de aceites, que aporten frescura sin resultar pesadas. Conviene evitar las texturas densas, las mantecas y las siliconas más oclusivas.
La rutina para cuidar la piel del rostro en verano: mañana, noche y el paso que nadie hace
- Por la mañana: basta con una limpieza suave, incluso solo con agua, un sérum con niacinamida para regular el sebo y unificar el tono, y protector solar oil-free.
- Por la noche: llega el momento más importante (y también el más descuidado, según cuenta la Dra. Sêco): una limpieza más eficaz con un gel limpiador con ácido salicílico que elimina el protector solar, el sudor y las impurezas acumuladas durante el día. No hay excusa que valga (ni el sueño que tengas encima).
Usar además dos o tres veces por semana un tónico con ácido azelaico y un sérum con ácido glicólico mantienen los poros limpios. Y para cerrar, un hidratante ligero en gel.
Menos productos, mejores resultados
Para quien quiera ir a lo esencial, la médico estética lo reduce a 3 productos. El primero, un gel limpiador con ácido salicílico: limpia en profundidad y respeta la barrera cutánea. El segundo, un sérum de niacinamida, “uno de los activos más versátiles y mejor tolerados para la piel grasa”: regula el sebo, minimiza los poros, calma la inflamación y mejora la calidad general de la piel. El tercero, un protector solar oil-free SPF 50, “imprescindible e innegociable durante el verano”. A la hora de elegir, conviene buscar hidratantes en texturas gel-crema con ácido hialurónico de bajo peso molecular, niacinamida, zinc, ácido azelaico y ácido glicólico.
La conclusión de la Dra. Sêco es clara: “Estos 3 productos, utilizados de forma constante, aportan más beneficios que una rutina de diez pasos mal aplicada. En la piel grasa masculina, la simplicidad y la constancia son siempre la mejor estrategia”.

