Fernando Líndez (26) vuelve a casa. Tercera portada con Rísbel (2022, 2024 y ahora 2026), un número que ningún otro modelo ha igualado hasta la fecha. Pero el Fernando que posa hoy con la colección otoño/invierno 2026-2027 de Emporio Armani, más allá de ser solo uno de los rostros españoles más cotizados de la pasarela internacional, es también un actor en ciernes que acaba de estrenar en Prime Video su primera producción internacional, The Last Sunrise, junto a Eva Longoria, y llega de Galicia, donde ha rodado el cierre de la trilogía Dímelo. Charlamos con él sobre el maestro Giorgio Armani, los model apartments de sus inicios, la timidez, la introversión y ese futuro que, lo tiene claro, se escribe en un set de rodaje.
Bienvenido, Fernando. Tercera portada con Rísbel. Las dos veces anteriores nos tocó fotografiar la moda de verano en pleno invierno. ¿Esta vez has venido pensando «a ver qué me tienen preparado estos» o de buena voluntad?
Yo siempre intento venir de buena voluntad y con la mejor cara posible… Aunque hoy, por fin, hemos hecho invierno.
The Last Sunrise acaba de estrenarse en Prime Video. ¿Qué feedback estás teniendo?
Muy bueno. La película está funcionando súper bien y todo el mundo está muy contento. A ver si se mantiene ahí arriba y tenemos la posibilidad de hacer una segunda.
Me han chivado que vienes de un rodaje. ¿Ya estás con el siguiente proyecto?
Sí, este verano he estado rodando en Galicia la tercera entrega de otra producción para Prime Video. Terminé hace un par de semanas.

Si miramos tus dos portadas anteriores, ¿qué es lo que más ha cambiado del Fernando de 2022 al que ha estado hoy con nosotros en el estudio?
Han pasado cuatro años, así que espero haber madurado un poquito. Cuando hicimos la primera estaba empezando a combinar la moda y el cine, porque los empecé prácticamente a la vez. Creo que ahora tengo más formación, más experiencia y más madurez, tanto personal como profesional. Y físicamente me he vuelto más fuerte.
En aquella primera portada no tenías las tallas de hoy.
Estaba más linguini (ríe).
¿Te cuidas mucho?
Intento no obsesionarme, pero soy una persona que necesita una estabilidad física y mental saludable. Me gusta informarme, ver cómo progreso. Se ha convertido en un estilo de vida: hábitos que vas acumulando en el día a día y que el cuerpo y la mente te acaban pidiendo.
¿Cuáles son tus indispensables?
Sobre todo, ser constante con el deporte y con el descanso. Soy una persona a la que le gusta mucho descansar, y mi estado de humor depende muchísimo de cómo haya dormido.
¿Y sales mucho?

He tenido mis momentos, mis etapas de pegarme mis juergas con mis colegas, como todo el mundo. Pero ahora estoy en una etapa en la que soy más selectivo con los planes: disfruto más del día, de la mañana, de irme a la cama temprano y de aprovechar al máximo el recorrido de la jornada.
Tienes 26 años. Si no lo haces ahora, ¿cuándo?
Claro, pero es lo que te digo: he tenido parones de muchos meses en los que he dado prioridad a otras cosas. Y creo que cuando das prioridad a otras cosas y luego vuelves, de alguna manera lo disfrutas más.
Estamos en la recta final del año. ¿Qué balance haces de este 2026?
Muy bueno. Todavía queda año y esperemos que acabe bien, pero diría que ha sido un año en el que he cumplido muchos objetivos. He crecido, he aprendido y, en lo personal, he estado muy feliz y muy estable con mi vida, con mi familia y con mis amigos. Mi propósito es que cada año vaya a más.
A nivel de interpretación, ¿te están llegando ya propuestas de cara a 2027?
Sí, tengo cosas interesantes por ahí. Pero creo que como actor estoy en una época de tránsito: ya he hecho ciertos papeles…

¿Cómo que «ciertos papeles»?
He hecho mucho romance, thriller, cine juvenil, por así decirlo. Y ahora quiero ser más selectivo con los papeles que acepto y priorizar mi crecimiento y mi formación.
¿Entiendo que no te apetece seguir en proyectos románticos o enfocados a un público adolescente?
Me apetece experimentar con otro tipo de personajes. Siempre estoy abierto a todo tipo de propuestas, no me cierro a nada, pero creo que un cine más adulto me vendría muy bien. Eso también llega con la edad y con el crecimiento personal de un actor. Lo que tengo claro es que priorizo seguir formándome, ser constante en eso y seguir creciendo.
O sea, que tienes claro que tu porvenir está en la actuación.
Sí. Es mi pasión. Por mucho que haya trabajado en la moda, lo que más me gusta es el cine, siempre lo he dicho. Al fin y al cabo son dos industrias que van muy ligadas: hay muchos actores que empezaron siendo modelos y muchos a los que, a raíz de sus proyectos, les han salido oportunidades en la moda. Yo las combino.
Hablemos de moda, entonces. Yo te conocí cuando acababas de empezar, en 2017. ¿Qué edad tenías?
Diecisiete años.
Y poco después llegaría Giorgio Armani, protagonista de la sesión de hoy. El maestro falleció en septiembre del año pasado. ¿Cómo lo recuerdas?
Con Giorgio quizá empecé un poco más tarde, cuando se me fue quitando esta cara de niño… que sigo teniendo, pero no tanto como antes (ríe). He tenido el privilegio y la suerte de hacer varios desfiles con él, y siempre lo he recordado como una persona muy humana, muy normal, muy cercana y, sobre todo, muy dedicada. Se le veía la pasión por lo que hacía; si no, no habría llegado hasta donde llegó ni sería la leyenda que es hoy Giorgio Armani. Es un privilegio haber estado cerca de ese tipo de mitos y haber podido absorber su energía.

Yo tengo una imagen suya que se repetía cada temporada: Armani antes del desfile, haciendo los últimos arreglos a los modelos, dando el último toque antes de cada salida.
Siempre revisaba. Siempre. Y fíjate: con más de noventa años, seguía ahí, dedicándole su máximo hasta el último día.
Para la gente que es completamente ajena a la moda pero que te sigue en redes: cuéntanos cómo fueron los principios. Porque más allá del glamur de las sesiones, los eventos y los desfiles, existe una realidad paralela: la de los model apartments.
Es un poco locura, sobre todo cuando eres muy niño. Yo empecé con 17 años, sin ninguna experiencia en el mundo laboral. El primer año, aquí en España, prácticamente no trabajé; algún trabajo puntual, porque además aparentaba menos edad de la que tenía. Pero con 19 pegué el pelotazo importante: Milán, París, desfiles grandes, campañas con marcas de mucho nivel. Ahí despegué y empecé a viajar prácticamente por todo el mundo. Y tuve la suerte de contar siempre con ese espíritu aventurero: me encanta viajar, así que estaba cumpliendo un sueño, irme de aventuras por ahí… aunque fuera compartiendo piso.
¿El máximo número de personas con las que has llegado a compartir apartamento?
En Londres teníamos un model apartment en el que llegamos a estar siete u ocho. Iban y venían. Era un jaleo.
Y en unos años has pasado de eso a la suite del hotel.
A mí me da igual dónde me pongan, de verdad. Me acostumbro a lo que sea.

Doy fe. En nuestra primera portada no había tanto presupuesto y el hotel era de lo más normal y corriente. Te instalaste allí con tu chica sin medio problema, y eso que tu carrera ya empezaba a despegar.
Es lo que te digo: donde me pongan.
Vamos con The Last Sunrise, donde compartes protagonismo con Eva Longoria. Actriz, productora, directora… un nombre de peso en la industria internacional. ¿Cuál fue tu primera impresión?
Es espectacular. Una mujer con tantísima experiencia y con un recorrido tan bonito… Poder absorber su energía y ver cómo se mueve en un set es un regalo. En esta película no dirigía, pero es una actriz que propone muchísimo y que está todo el rato pendiente de su trabajo y del de los demás.
¿Te dio algún consejo directo?
A mí en particular no, pero solo ver trabajar a alguien con tanta experiencia ya es una manera de aprender. Y se aprende mucho.
¿Con qué actor has vivido la experiencia más gratificante a nivel profesional?
He tenido la suerte de trabajar con actores muy buenos: Alexandra Jiménez, Leonardo Sbaraglia, Maribel Verdú, Giancarlo Giannini… Cada uno maneja sus tiempos y su manera de trabajar. Y yo soy una persona muy observadora, introvertida, que presta mucha atención al oído y a la vista.

Me hace gracia, porque he entrevistado a muchos actores que se definen como tímidos o introvertidos, y luego son capaces de ponerse delante de un equipo de producción entero. Tú, además, vienes de Élite, que no era precisamente un rodaje pequeño.
Siempre he pensado que ser tímido y ser introvertido son conceptos distintos.
¿Qué diferencia hay?
Ser tímido es tener miedo a mostrarte, a lanzarte a la piscina. Y para ser actor tienes que saber tirarte a la piscina; si no, no creo que llegues muy lejos. El introvertido, en cambio, no tiene ese miedo a mostrarse: tiene un mundo interior muy profundo y muy analítico, mide de manera pausada todo lo que dice y todo lo que hace, y no tiene esa extroversión de soltar de forma impulsiva todo lo que piensa.
Élite fue el proyecto que te puso en el mapa como actor. ¿Qué relación mantienes con tus compañeros de la serie?
Muy buena. Sobre todo con André Lamoglia, que volvió a Brasil y está allí rodando una serie. El grupo que hicimos en Élite fue fantástico, maravilloso, siempre con buen rollo entre todos. Guardo muy buenos recuerdos.

¿Sigues levantando el teléfono cuando te llaman para desfilar? ¿Te veremos en enero en las semanas de la moda?
Seguramente sí.
¿Tu último desfile fue el de Armani, en Milán?
Sí, creo que sí.
Una de las primeras colecciones ya sin él. ¿Se nota la diferencia ahora que Giorgio no está?
El equipo sigue siendo el mismo, pero cuando él estaba se notaba su presencia: cómo lo miraba todo el mundo, su aura, lo que transmitía y el respeto que, evidentemente, le tenía todo el mundo.
¿Cómo era en las distancias cortas?
Un hombre muy tranquilo, muy observador, muy profesional y muy dedicado.

Yo lo recuerdo meticuloso hasta el extremo. Una relaciones públicas de la marca me contó que una vez, paseando por Milán, pasaron por delante de una tienda de Giorgio Armani y él tuvo que entrar a corregir un detalle del escaparate. Hasta ese punto estaba pendiente de todo lo que llevaba su nombre.
Muy meticuloso, sí. Era así.
No sé si hay algo que puedas adelantarnos de cara al próximo año.
Acabo de terminar de rodar Dímelo con besos, la tercera entrega de la trilogía, que supongo que se estrenará el año que viene. Y tengo alguna idea más por ahí…
Pues muchas gracias por venir, Fernando. Me ha encantado volver a tenerte con nosotros. Eres el modelo que más veces ha repetido portada en Rísbel, y eso que no solemos repetir.
¡Toma ya! (ríe).
Tres portadas en muy poco tiempo. Un gusto, como siempre. Disfrutamos mucho trabajando contigo y espero seguir viéndote crecer.
Gracias a vosotros, Mateo.
- Director de producción: Mateo Carrasco.
- Fotografía: Lala Serrano.
- Estilismo: Berta Fdez.-Abascal.
- Modelo: Fernando Líndez (Uno Models).
- Maquillaje y peluquería: Naomi Gayoso para L’oréal Professionnel.


