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David Laporte, influencer: "Llegué a estar 12 horas seguidas jugando al Minecraft"

Primer plano de David Laporte con gafas negras durante una sesión editorial de Rísbel Magazine Primer plano de David Laporte con gafas negras durante una sesión editorial de Rísbel Magazine
El modelo e influencer David Laporte (Uno Models) posa para Rísbel Magazine con Gafas de sol, Mó CASPIO.
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Pasó de repetir curso y vivir pegado a una pantalla a desfilar para Giorgio Armani: así fue el giro inesperado que cambió por completo la vida de David Laporte.



David Laporte (Alicante, 2003) tiene casi 700 mil seguidores en las redes sociales (111 mil en Instagram y 579 mil en TikTok). Reconoce que no fue un estudiante brillante ni un adolescente con las ideas claras. En el instituto iba, sobre todo, «a pasarlo bien». Se sentaba atrás, aprobaba poco, repetía curso y (eso sí) «pasaba muchas horas delante de una pantalla». Videojuegos, móvil, internet… o lo que es lo mismo: mucho tiempo dentro y poco fuera.

Nada hacía pensar entonces a este joven influencer que la moda acabaría llamando a su puerta. Durante años fue un chaval discreto, introvertido, más cómodo en el anonimato que en el centro de atención. La vida transcurría sin grandes sobresaltos hasta que, casi sin buscarlo, apareció una oportunidad que lo obligó a mirarse de otra manera.

Primero llegaron las redes. Luego, un mensaje directo (o DM, como se les llama a esos mensajes que se envían los usuarios de forma privada a través de las redes sociales). Después, un rechazo. Y, más tarde, una segunda llamada que ya no pudo ignorar. A partir de ahí, algo cambió. La pantalla dejó de ser refugio y empezó a convertirse en el escaparate. La dispersión, en foco. La falta de rumbo, en un proyecto que por primera vez le ilusionaba de verdad.

David habla de ese proceso con absoluta honestidad. Reconoce sus adicciones, su desorientación y su desconcierto. Pero también el momento exacto en el que entendió que, cuando encuentras algo que te mueve y te motiva, el destino responde. Y lo hace ofreciéndote una salida inesperada.

¿Qué recuerdos tienes de tu infancia?

Tuve una infancia muy bonita, muy completa. No siento que me haya faltado nada, pero tampoco me lo han dado todo. Mis padres me dieron lo que necesitaba para ser quien soy ahora mismo. No me malacostumbraron. Si quería alguna cosa, veía cómo ellos se lo curraban para poder dármela.

¿Son trabajadores?

Muchísimo. Es algo que siempre he admirado de ellos. Mi madre es ayudante en una clínica de ginecología y mi padre es encargado de una tienda de lámparas. Me educaron para aprender a ganarme las cosas.

¿Y cómo era aquel David de niño?

Recuerdo estar jugando en el parque con mis amigos. Vivíamos en un barrio muy tranquilo y todos nos llevábamos muy bien. Tengo también una hermana pequeña, que ahora tiene 18 años.

Tus padres siguen viviendo en aquella misma casa…

Sí, siguen en la casa de toda la vida y le tengo un cariño enorme. De hecho, mi idea es poder comprarles algún día otra casa y quedarme yo con esa. Es un primero, bastante pequeño, pero muy acogedor. Lo hemos decorado de tal manera que se siente como un hogar. Me hace sentir bien.

David Laporte posa con traje Louis Vuitton y un teléfono antiguo en Rísbel Magazine
Traje cruzado y camisa, de LOUIS VUITTON; Gafas graduadas con montura metálica, Mó AVNI.

¿En el colegio eras buen estudiante?

Siempre estuve en el mismo colegio y con los mismos compañeros. Lo recuerdo muy guay, muy divertido. En el colegio sí aprobaba, pero a los 12 años llegué al instituto y el cambio fue increíble. A partir de segundo de la ESO empezó a cambiar todo.

¿Qué cambió?

Yo siempre había sido una persona muy introvertida. Tenía mi grupito de amigos, jugábamos al ordenador y no salía demasiado. Estaba muy, muy metido en el ordenador. Hasta un punto que era preocupante.

¿A qué jugabas tanto?

A Minecraft. Llegué a estar 12 horas seguidas jugando al Minecraft. Y, de hecho, a día de hoy… ¡sigo jugando! no te lo voy a negar, aunque muchísimo menos, eso sí… ¡te lo prometo! Antes, podía estar diez o doce horas seguidas jugando. Era una locura. Durante las vacaciones podía pasarme prácticamente todo el día delante del ordenador.

Hasta que empezaste a salir más de casa.

Sí. En segundo de la ESO empecé a hacer más amigos en el instituto y a salir a la calle. Pasé de estar todo el día en casa a estar todo el día fuera. Mi madre pasó de decirme: “Sal un poco de casa” a decirme: “Quédate un poco en casa”.

David Laporte posa con gafas de sol en un retrato en blanco y negro para Rísbel Magazine
Camisa con aplicaciones en metal, de SALVATORE FERRAGAMO; Gafas de sol, Mó MN005.

¿Qué hacíais cuando salíais?

Nada especial. Íbamos en bici. Tenía un amigo que me llevaba siempre sentado en el manillar a todos lados. Dábamos una vuelta, veíamos a más gente, conocíamos a otros amigos… Éramos chavales. No necesitábamos hacer demasiado para pasarlo bien.

En cambio, los estudios empezaron a complicarse.

Sí. No llegué a bachillerato. Durante la ESO tampoco sabía qué quería hacer. Se me venían muchas cosas a la cabeza: informática, deporte… Me gustaba muchísimo el judo.

Has dicho alguna vez que en el instituto directamente no querías estudiar.

Es que no aprobaba porque no me apetecía. Yo iba al instituto a pasármelo bien. No hacía daño a nadie e intentaba no molestar. Simplemente llegaba, decía que no iba a hacer nada, me sentaba en la parte de atrás de la clase y ya está.

¿Y qué te decían tus padres?

Me decían que, si no aprobaba, me cortaban internet. ¡Esa era muy buena! Me cabreaba muchísimo.

David Laporte con gafas oscuras en una fotografía editorial en blanco y negro
Camisa con aplicaciones en metal, de SALVATORE FERRAGAMO; Gafas de sol, Mó MN005.

Internet era entonces una parte bastante importante de tu vida. ¿Cuándo tuviste tu primer móvil?

Mis padres me regalaron el primero con 11 años. Era el típico Samsung Mini y ni siquiera tenía tarjeta SIM. Después pasé a otro Samsung que ya tenía pantalla.

Pero tu verdadera entrada en internet fue a través de un ordenador.

Sí, con el portátil de mi padre. Un amigo empezó a enseñarme vídeos de Minecraft y recuerdo pensar: “¡Guau!”. Después de aquello, mis padres me compraron un ordenador portátil para mí… y ya desaparecí.

A los 16 años estabas además en un momento complicado con los estudios.

Había repetido tercero de la ESO y estuve a punto de repetir también cuarto. Al final no repetí gracias a la pandemia, porque teníamos que hacer trabajos y me los quité de encima bastante rápido.

¿Sabías entonces qué querías hacer con tu vida?

No. Después de la ESO estuve dudando muchísimo porque no sabía qué hacer, pero sí tenía una cosa clara: no quería tener un trabajo convencional.

David Laporte posa con pijama de rayas y gafas de sol en Rísbel Magazine
Pijama de rayas, de MIRTO; Gafas de sol, Mó ANIRBAN.

Y en ese momento las redes sociales empezaron a tener cada vez más peso. ¿Llegaste a encontrarte con situaciones incómodas?

Sí. En las redes hay gente que te pide cosas muy raras a cambio de dinero y es muy fácil caer. Había usuarios que me pedían fotos o vídeos a cambio de dinero.

¿En qué plataformas te ocurría?

Sobre todo en TikTok. En Twitch no. TikTok tiene una opción para hacer “batallas” entre usuarios y ahí puedes encontrarte con determinadas dinámicas en las que hay gente que acaba vendiendo su cuerpo o exponiéndose de determinadas maneras.

Hasta que en 2022 te abriste un perfil de TikTok y ocurrió algo que terminó cambiando tu vida.

Tuve mucha suerte porque algunos vídeos empezaron a tener bastantes visitas. Entonces un hombre me escribió por Instagram y me preguntó: “¿Alguna vez has pensado en ser modelo?”. Yo jamás me lo había planteado.

¿Ni siquiera te gustaba hacerte fotos?

No. Antes de todo esto no me gustaba cómo salía. Me veía asimétrico. Cuando alguien me hacía una foto, no quería ni verla. Luego aprendí a quererme.

Sin embargo, aquella primera incursión en la moda no salió demasiado bien.

Fui por primera vez a una agencia, me hicieron unas fotos y me dijeron que no servía. Así que continué haciendo vídeos para TikTok y empecé también con los directos en Twitch. Comencé a ganar dinero tanto en Twitch como en TikTok y podía mantenerme con eso.

David Laporte con pijama de rayas y gafas en una sesión de moda para Rísbel Magazine
Pijama de rayas, de MIRTO; Gafas de sol, Mó ANIRBAN.

¿Cuánto podías ganar haciendo directos?

Entre 700 y 1.200 euros al mes.

¿Qué hacías para que la gente quisiera verte durante horas?

En Twitch simplemente hablaba de todo tipo de temas. Había gente que se sentía identificada con lo que decía y me pagaba por eso. Una vez, en un directo de TikTok, alguien me pagó 500 euros de golpe simplemente por estar hablando con mi madre.

Después del primer rechazo, ¿habías descartado ya la posibilidad de ser modelo?

Sí, seguí con mis cosas. Pero un año después, en octubre de 2023, volvieron a escribirme por redes para ofrecerme otra vez la posibilidad de ser modelo.

Y aceptaste.

Volví a subir a Barcelona y coincidió precisamente con la 080 Barcelona Fashion. Después de aquel viaje empecé a ponerme nervioso porque me di cuenta de que aquello era realmente lo que quería hacer. Pensé que podía ser un gran escalón para mi vida. Y lo fue, sin duda.

David Laporte posa descalzo con pijama de rayas durante una sesión editorial de moda
Pijama de rayas, de MIRTO; Gafas de sol, Mó ANIRBAN.

¿Qué pensaban tus padres?

Estaban un poco asustados porque no sabían dónde me estaba metiendo.

¿Recuerdas tu primer trabajo como modelo?

Perfectamente. Fue para Swatch, en enero de 2024, para una edición especial de Los Simpson por el Día del Padre. Me pagaron 1.200 euros. Era mi primer trabajo y me quedé flipando porque solamente tuve que hacerme unas fotos con unos relojes. Era una campaña para web y tienda.

¿Qué ocurrió después?

Empezaron a salirme uno o dos trabajos al mes y con eso iba tirando. Recuerdo, por ejemplo, una campaña que hice en septiembre de 2024 para EA7 de Armani. Fue muy divertida y conocí a modelos increíbles.

Y después llegó Giorgio Armani. ¿Cómo entraste en aquel casting?

Primero me mandaron a un precasting, que es una selección previa de modelos antes de vernos físicamente en el casting. Ahí solamente tuve que caminar sin camiseta. Creo que fue mi primer casting de verdad.

Después me avisaron para acudir al casting definitivo. Había más de 500 modelos y tenían que escoger a unos 70 para el desfile.

David Laporte muestra sus tatuajes en un retrato en blanco y negro para Rísbel Magazine
Blusa de Hermès.

¿Qué sentiste cuando te confirmaron?

Fue un subidón increíble. Era mi primera Fashion Week y no tenía ni idea de cómo desfilar ni de nada. Llegué a Milán y, además, terminaron confirmándome tres desfiles. Me sorprendió muchísimo.

Y allí estaba el propio Giorgio Armani.

Sí. Recuerdo que él mismo se encargaba de retocar la ropa de los modelos antes de que saliéramos a desfilar. Yo estaba muy nervioso. No podía creerme que aquel chaval que había estado súper perdido en la vida estuviera desfilando para Giorgio Armani con el propio Giorgio Armani allí.

¿Cómo fue tu primera experiencia viviendo una Fashion Week desde dentro?

Me dijeron que tenía que estar en Milán del 11 al 20 de enero y la agencia me puso un apartamento que compartía con otros modelos de diferentes países. Lo llaman model apartment.

No parece exactamente la imagen glamurosa que uno imagina de la moda.

[Ríe]. No. Un model apartment es básicamente un piso con un montón de literas y, en nuestro caso, un solo baño. Allí convivíamos seis modelos.

¿Cómo recuerdas tu llegada?

Pensé: “¡Qué guay esto! Qué guay poder conocer a gente de distintas culturas y de todas partes del mundo”. Había chicos de India, Reino Unido, Austria y Australia. Para mí era todo completamente nuevo.

Después de haber empezado ganándote la vida en internet, ¿hoy puedes decir que vives de la moda?

Sí. Aunque el trabajo por el que más dinero he ganado hasta ahora ha sido para redes sociales, tengo que reconocer que vivo de la moda.


  • Fotógrafo: Alex Moro
  • Estilista: Berta Fdez.-Abascal
  • Asistentes de moda: Andrea Estirado y Manuel Pérez.
  • Maquillaje y pelo: Rodrigo Galo para L’Oreal Professionnel.

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