Maxi Iglesias para Rísbel Magazine

El galán madrileño nos abre las puertas de su intimidad, desnudándose en cuerpo y alma para hablarnos del éxito mundial de Valeria (Netflix) y de su papel en Desaparecidos (Prime Video) en lo que supone su primer cambio de registro. Así es la nueva piel de Maxi Iglesias.

Entrevista publicada en el número impreso de Rísbel Magazine 14, Verano 2020© .

Arrancar hablando de la mirada del actor Maxi Iglesias (Madrid, 1991) es algo más que redundante, pero parece complicado empezar por otro sitio cuando aparece por la puerta. Todo en él en directo es más: más alto, más educado y, a medida que avanza la jornada, más profesional y con más profundidad en sus planteamientos vitales. Se construyó una coraza de hormigón armado cuando aún siendo menor de edad se convirtió en el adolescente más famoso de España por culpa de una serie, Física o química, de la que casi una década después de su desenlace se prepara un regreso a la pantalla para ver qué ha sido de aquellos personajes con los que toda una generación creció a través de la televisión.

En el transcurso de esta década, Maxi Iglesias ha interpretado todo tipo de personajes en cine, teatro y televisión, pero ninguno que haya vivido de una forma similar aquel éxito tan extraordinario, y eso en ocasiones es una losa pesada complicada de cargar. Ahora, diez años después, acaba de estrenar en Netflix con excelentes críticas la serie Valeria (número 1 en varios países del mundo desde su estreno) y en junio llegará a Prime Video Desaparecidos, con Michelle Calvó, Juan Echanove y Elvira Mínguez, donde a sus casi 30 años dará vida a un inspector de policía en lo que será un cambio de registro que acerque sus papeles al treintañero en el que está a punto de convertirse. Cuidado con Maxi Iglesias y los prejuicios, porque cuando se le mete algo entre ceja y ceja no para hasta conseguirlo. Y claro lo tiene claro. Más que claro, como el azul de sus ojos…cristalino.

¿Podríamos considerar tu llegada a Valeria repentina?
¡Sin lugar a dudas! Me dijeron que estaba en el proyecto un viernes. Sólo tuve dos días de ensayos y el lunes de la semana siguiente ya empecé a rodar. Cuando supe del proyecto me interesé por el papel protagonista, pero le dijeron a mi representante que querían a alguien de fuera. Hace 13 años, en Antena 3, ya trajeron a gente de fuera de España para el reparto. En Física o Química trajeron a Michel Brown y Michel Gurfi; en La Embajada con Chino Darín; en Asesinos inocentes, con Miguel Ángel Solá… Me gusta esa simbiosis de culturas. En esta ocasión, otro actor ya había comenzado el rodaje de Valeria con mi personaje, y en mitad de la grabación cambiaron de idea y decidieron que el personaje fuera español. Me llamaron para el cásting, lo hice y me dieron el papel. ¿Que me hubiera gustado tener más tiempo? Sí. ¿Que me hubiera gustado tener más poder de decisión? Sí. ¡Pero las circunstancias fueron las que fueron!

Maxi Iglesias fotografiado en exclusiva para Rísbel Magazine por Valero Rioja. En esta imagen, Maxi viste Jeans de patchwork POLO RALPH LAUREN.

¿Sentiste presión por incorporarte al rodaje cuando ya había comenzado?
En este caso se juntaron varios factores: me gustan los retos y al ofrecerme el papel mediante un casting (y no a dedo…) me quitó todas las presiones del mundo. El hecho de que ahora que el resultado está a la vista y no se note que yo me incorporé más tarde me resulta halagador, he tratado de no desentonar en lo que estaba ya hecho, seguir un estilo asentado y pero del mismo modo, de componer mi propia idea del personaje.

¿Hasta qué punto un reto te lleva a tomar decisiones importantes?
¡Es que me muevo por eso! Cuánto más difícil parezca o cuanto más me digan “no, eso tú no lo puedes hacer”, como yo esté convencido y quiera ir a por ello, lo hago. No sólo me pasa en el trabajo, también con títulos de los que me he graduado: estudié Comercio, luego realización de cámara y ahora estoy estudiando Psicología. Hace tiempo que me puse un reto, escribir y dirigir. Estoy desarrollando una película, la biblia de una serie y estoy con una escritora moviendo otra historia. En algún momento me planteé hacer ciertas cosas bajo un pseudónimo, pero al final he decidido no ocultarme bajo un nombre ficticio. Lo que presente lo haré con mi nombre. Los prejuicios son problemas de los demás, no míos.

«Voy a dirigir y a escribir. Pensé en un pseudónimo para firmar, pero al final he decidido que lo haré con mi nombre. Los prejuicios son problemas de los demás, no míos»

¿Cuáles son los retos que te has puesto hasta ahora?
Mantenerme ¡eso es un súper reto!. Todo lo que sube, baja. A veces me resulta divertido pensar en cómo y cuándo va a ser mientras miro de reojo las oportunidades que van saliendo en mi camino.

¿Y extra profesionalmente?
Mantener a determinadas personas en mi vida y evitar a otras. No puedo estar todo el rato pensando “este sí, este no” porque entonces no vivo. El reto es quedarme con lo bueno de las personas, y no que las personas que merecen la pena paguen el pato de otras que sólo estan conmigo para joder y criticar.

¿Qué es lo que más te ayuda a la hora de trabajar?
Desde pequeño he convivido con gente de diferentes ámbitos (económicos, sociales, políticos…) con aspiraciones totalmente diferentes entre sí. Creo que mi trabajo no lo podría hacer si sólo me relacionara con actores y actrices. Es cierto que por un lado es muy nutritivo, porque hablas de estrenos y de títulos que la gente de a pie no consume. Pero para el resto de conversaciones, he conectado con muy poca gente de la profesión. No he tenido la sensación de poder hablar tranquilamente cualquier tema, sin que la persona que esté mi lado piense si otra ha hecho tal o cual cásting… Mis amigos son arquitectos, médicos o trabajan en el mundo del fitness y no hay rivalidad entre nosotros. Yo me nutro mucho de cómo piensan y cómo ven el mundo, porque a los actores nos afectan casi siempre las mismas cosas. Y eso no me parece enriquecedor.

¿Has tenido alguna vez la sensación de que la gente no te toma en serio?
Esto ya lo hemos hablado muchas veces: cuando un chaval de 17 años ha tenido la oportunidad de trabajar en televisión, en una serie de éxito como fue Física o química, y encima con un físico privilegiado, lo habitual era que me encasillasen en el grupo de “este-chico-es-tonto”. Sin embargo, tampoco puedo tratar de convencerles de lo contrario si ellos ya van a querer verme así. Me sigue llamando la atención cómo la gente que se sorprende de forma positiva cuando pasan un rato no demasiado largo conmigo. No puedo estar todo el rato dirigiendo mi energía a que los demás piensen que soy X o Y, es agotador.

¿Consideras que el éxito te ha cambiado?
Totalmente. Yo era una persona abierta, extrovertida, siempre con la mirada hacia delante. Nunca he mirado a la gente por encima del hombro, siempre he mirado de frente. Sin embargo, cuando cumplí los 17 años tuve que agachar la cabeza muchas veces para no herir los sentimientos y las inseguridades de los demás, y eso no puede ser. Tras la tercera temporada de Física o química, me fui yo solo a Australia para estudiar inglés y viajar. Fueron tres meses determinantes. Era el lugar más alejado en el que había estado y con menos españoles por metro cuadrado. Antes de ese viaje me había convertido en un producto con conflictos y fue entonces cuando llegó el momento de tomar mis propias decisiones, de aprender a desarrollar mi propia voluntad. Afortunadamente nunca viví una situación de hartarme de llorar. Nunca me rendí. Nunca dije “esto es una puta mierda, me quiero morir…”. Nunca. Me fui pensando que tal vez dejara la interpretación, pero cuando regresé de ese viaje iniciático retomé mi carrera como actor. Fui consciente que quería estar delante de una cámara y contar historias, y asumí que había un peaje que debía pagar.

¿Cómo viviste a los 17 años ser el adolescente más famoso de España?

Puedes leer la entrevista completa a Maxi Iglesias en el número impreso de Rísbel Magazine 14, Verano 2020