Que mire el móvil mientras hablamos. Que llegue tarde. O que haga un comentario sin importancia. Estos pequeños gestos que en otro momento habrían pasado desapercibidos, hay días en los que acaban convirtiéndose en una discusión de pareja. Y el problema no está tanto en la discusión, sino en el por qué nos enfadamos tanto con nuestra pareja por cosas que, vistas desde fuera, parecen pequeñas.

Esta respuesta y muchas más nos las da Ivet Merín, psicóloga especializada en terapia de pareja, trauma y apego, con quien he hablado para entender qué hay detrás de estas reacciones y, sobre todo, qué podemos hacer para aprender a gestionarlas antes de que una pequeña molestia termine convirtiéndose en una discusión.
Por qué te enfadas con tu pareja por cosas pequeñas
Una de las primeras cosas que propone la experta es separar el hecho concreto de lo que ese hecho ha despertado en nosotros. «En realidad, muchas veces nuestra reacción responde a una defensa de algo interno, que es nuestro y que va mucho más allá de lo que acaba de ocurrir», explica Merín.
Según la psicóloga, detrás de ese enfado suelen aparecer emociones como la tristeza, el miedo, la frustración o la sensación de rechazo. Para que lo entiendas: que nuestra pareja mire el móvil mientras hablamos puede ser insignificante para un miembro de la pareja, pero para el otro puede hacerle sentir ignorado, poco importante o poco escuchado.
También influye algo muy habitual en las relaciones: ir acumulando pequeños malestares hasta que explotamos. Guardarnos algo que nos ha molestado, en lugar de expresarlo en el momento que ocurre, es una dinámica que acaba agotando la paciencia. Y cuando aparece una nueva situación nuestra actitud ya no es la misma, «de modo que una situación que podría gestionarse fácilmente termina convirtiéndose en un detonante», aclara Merín.
Por eso, antes de responder en caliente, por difícil que sea, debemos preguntarnos si el enfado viene por lo que acaba de pasar o si esa pequeña cosa ha tocado algo que ya estaba doliendo. Será más útil de lo que crees para evitar un enfado.
El ejercicio que ayuda a evitar las discusiones en una relación de pareja
Cuando identificamos que estamos demasiado enfadados, tampoco es obligatorio resolverlo en ese mismo instante. De hecho, Merín explica que cuando aumenta la activación emocional, «nuestro cuerpo entra en un estado de alerta y defensa, y nos resulta mucho más difícil escuchar, empatizar o interpretar correctamente lo que nuestra pareja nos está explicando».

Su propuesta es acordar previamente una «palabra de pausa». Es una palabra que cualquiera de los dos puede utilizar cuando note que la conversación empieza a subir de tono. Una vez dicha, ambos deben parar y retomarlo después. «Su significado es: “ahora mismo no estamos en condiciones de resolver esto, paramos y lo retomamos en otro momento”», explica la psicóloga.
Además, nos cuenta cómo debe hacerse: «Esa pausa tiene que durar un mínimo de 20 minutos hasta un máximo de 24h, un tiempo necesario para que se reduzca la activación emocional». Y hay una condición importante:«Es necesario acordar cuándo se retomará la conversación y comprometerse a hacerlo, porque esta pausa no debe utilizarse para huir del conflicto ni como forma de castigo hacia la otra persona».
Qué viene después de la «palabra de pausa»
Cuando la intensidad ha bajado, llega el momento de explicar qué nos ha molestado. Y aquí la forma de expresarlo puede cambiar por completo la conversación. Merín recomienda dejar a un lado las expresiones absolutas como «tú siempre» o «tú nunca», así como las respuestas pasivo-agresivas («tranquilo, haz lo que quieras, como siempre», pone como ejemplo). En su lugar, propone utilizar una comunicación más concreta y asertiva basada en expresiones como «necesito», «me gustaría» o «hubiera preferido que».

La diferencia es sencilla: no estamos intentando demostrar que la otra persona ha hecho algo mal, sino explicarle qué hemos sentido nosotros. La experta en terapia de pareja plantea esta situación ficticia que podríamos utilizar: referencia: «Esto que ha sucedido hoy en casa de tu madre, me ha hecho sentir invisible y me hubiera gustado sentir que me tenías más en cuenta».
Asimismo, conviene hablar del hecho concreto y evitar convertirlo en un resumen de todos los problemas de la relación. El objetivo, recuerda Merín, es «conseguir que nuestra pareja pueda entender cómo nos hemos sentido y qué necesitamos».
Si te enfadas mucho con tu pareja, busca el patrón
Cuando la irritabilidad se repite demasiado, debemos identificar por qué nos sentimos así constantemente. «Es importante darle voz a ese enfado y encontrar su origen», sostiene la experta, quien destaca que el estrés, el cansancio, la rutina, la falta de tiempo personal o los conflictos acumulados pueden reducir nuestra capacidad para tolerar pequeñas situaciones del día a día.
Por eso, Ivet recomienda que hagamos lo siguiente:
- Incorporar momentos de autocuidado
- Identificar las primeras señales corporales de activación
- No dejar que los malestares se acumulen
- Comunicarnos en el momento
Y si el enfado se convierte en una dinámica repetitiva, hay que «entender qué está intentando expresar ese enfado sobre nosotros o sobre la relación». En estos casos, acudir a terapia de pareja puede ayudarnos a identificar qué hay detrás de ese patrón y aprender nuevas formas de relacionarnos y gestionar los conflictos.


