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Xavi Serrano, modelo: "No creo que sea mejor que nadie, pero tampoco creo que nadie sea mejor que yo"

Retrato del modelo español Xavi Serrano retrato en mitad de la calle. Retrato del modelo español Xavi Serrano retrato en mitad de la calle.
Xavi Serrano, el modelo español que ha trabajado para las mejores firmas de lujo internacionales.

A sus 32 años, el modelo catalán lleva más de 11 años trabajando para firmas como Giorgio Armani, Balmain, Calvin Klein o Dolce & Gabbana. Detrás de esa imagen hay un chaval sencillo, constante y con sentido del humor. Hablamos con Xavi Serrano sobre sus inicios, su forma de ver la moda y todo lo que ha aprendido en el camino.

A pesar de ser uno de los modelos españoles más reconocidos que siguen en activo, Xavi Serrano (Barcelona, 1993) siempre se ha considerado “un chico normal” que tuvo “una vida muy normal”: una familia unida, cuatro abuelos presentes, planes tranquilos y una forma de ser que aún conserva. En el colegio, asegura que pasó por todas las etapas, del deporte a los amigos, siempre con una idea clara: le encantaba reír y hacer reír. “Siempre fui un chico muy normal”, me asegura, hasta que la moda se cruzó en su camino.

Todo cambió en una tarde cualquiera en el Paseo de Gracia de Barcelona. Eduardo Sallas, al frente de una agencia que trabajaba con nombres como Andrés Velencoso, Oriol y Jon Kortajarena, se cruzó con él y lo paró en plena calle. “me paró por la calle y me dijo que tenía cara de modelo y podía llegar muy lejos”. Xavi escuchó, se fue a casa y buscó su nombre en Google. Entendió rápido que la propuesta venía de alguien con peso real en la industria de la moda.

A partir de ahí, el proceso fue inmediato. Entró en la agencia de Eduardo Sayas, hizo sus primeras “polaroids” (esas fotos instantáneas que le hacen a los modelos a cara lavada y en ropa interior para ver si realmente valen o no), un par de retratos en blanco y negro y volar. Con ese material, Sallas movió su perfil entre agencias internacionales. París, Milán y el mercado americano empezaron a aparecer como opciones reales mientras él aún intentaba entender qué estaba pasando.

Xavi Serrano posa en una calle de Madrid para una entrevista para Rísbel Magazine

El primer contacto con el trabajo llegó con una revista. Después llegó el salto que lo cambió todo: una campaña para El Corte Inglés. El pago multiplicó por diez su sueldo en Hollister. Ese momento marcó un punto claro. Dejó la tienda y decidió centrarse al cien por cien en la moda.

Entrevista al modelo Xavi Serrano

¿Cómo empezó todo?

Todo empezó con Eduardo Sallas. Me paró por la calle en Barcelona. En ese momento yo tenía algo de contacto con gente de la moda porque trabajaba en la tienda de ropa Hollister y tenía compañeros que eran modelos o que empezaban a hacer cosas. Me lo habían comentado alguna vez, pero nunca me había llamado especialmente la atención.

Fue cuando Eduardo me paró y me dijo que tenía una agencia de modelos y que le gustaría trabajar conmigo. Me dijo directamente: “Si te vienes conmigo, te voy a hacer top model. Vas a ser top model”.

Entonces busqué su nombre en Google, vi su trabajo y pensé: no te lo está diciendo cualquiera, no te lo está diciendo tu abuela, te lo está diciendo una persona que ha sacado a algunos de los modelos más importantes del país. Una cosa es ser precabido, pero cuando la vida te pone algo así delante, sería absurdo no cogerlo.

No es muy normal que a uno le paren por la calle y le propongan ser modelo… ¿Cómo fue ese momento?

Él se presentó, me explicó quién era. Tenía la agencia justo allí, en Paseo de Gracia. Me dijo: “Tienes una cara increíble, vas a triunfar, hazme caso”. Me contó un poco su trayectoria, me habló de modelos que había llevado, como Andrés Velencoso.

Yo me lo tomé con calma. Le di las gracias y me fui a casa. Pero luego, cuando hablé con amigos míos que eran modelos, me dijeron: “Sí, sí, esto es en serio, esto no es ninguna broma”.

¿Y después de aquello qué hiciste? ¿Volviste a su agencia o cómo fue?

Sí, fui a la agencia a conocer al equipo. Hicimos lo que se llaman polaroids y me enviaron con un fotógrafo para hacerme las primeras fotos, un test. Con ese material, él se encargó de moverme y colocarme en algunas de las mejores agencias del mundo.

Xavi Serrano posa en una calle de Madrid para una entrevista para Rísbel Magazine

¿Tan rápido fue todo?

Totalmente. Me hicieron las fotos y me dijeron: “Con esto ya tienes book para ir a París, puedes trabajar en Milán, esto funciona muy bien para el mercado americano”. Él envió esas fotos y, gracias a sus contactos, empezó a moverlas por agencias internacionales.

Yo no conocía nada de ese mundo. No sabía los nombres ni la magnitud. Pero cuando te dicen las agencias, las buscas en Google, ves a quién representan y los contratos que manejan… y ahí empiezas a entender de verdad dónde te estás metiendo.

¿Recuerdas ese momento en el que te llaman para tu primer trabajo?

Sí. Lo primero que hice fue una editorial para una revista. Fue mi primer shooting, con una modelo coreana. Era una editorial no pagada, pero me sirvió para empezar.

El primer trabajo remunerado fue para El Corte Inglés. Era un trabajo comercial y, sin entrar en cifras, me pagaron unas diez veces lo que ganaba al mes en Hollister. Prácticamente lo que podía cobrar en un año en la tienda, lo gané con un solo trabajo.

Ahí lo vi claro. Cuando vi el dinero, entendí que esto iba en serio. Dejé la tienda y me dediqué al cien por cien a la moda.

¿Qué te dijeron tus padres cuando vieron ese dinero en tu cuenta?

Mis padres alucinaron. Sabían lo mismo que yo o incluso menos sobre el mundo de la moda. Al principio estaban un poco escépticos. Ya sabes, eso de “dinero fácil”… querían entender bien dónde me estaba metiendo, porque era mucho dinero.

Antes de aceptar nada, investigamos. Vimos quién era la gente con la que iba a trabajar, preguntamos… Y cuando salió el anuncio de El Corte Inglés en televisión, ya lo vieron más claro. Aun así, lo primero que me dijeron fue: “Cabeza, cabeza”.

Yo en ese momento estaba estudiando en la universidad y me insistieron en que intentara compaginar los estudios con la moda, mantener un equilibrio. Pero todo empezó a crecer muy rápido. Había tanto trabajo y la oportunidad era tan grande que al final tuvimos que tomar una decisión… y apostamos por la moda. Por suerte, salió bien.

¿Qué estudiabas?

Económicas, en la Pompeu Fabra, en Barcelona.

Xavi Serrano posa en una calle de Madrid para una entrevista para Rísbel Magazine

Han pasado ya 11 años desde entonces. ¿Qué es lo que más te llama la atención de cómo ha cambiado el sector?

El sector ha cambiado porque el mundo ha cambiado muchísimo. Todo es mucho más inmediato. Los cambios son cada vez más rápidos. Lo que antes tardaba diez años en transformarse, ahora pasa en dos.

Eso hace que todo se ponga de moda muy rápido, pero también que deje de estarlo aún más rápido. Antes tenías diez o quince años para adaptarte; ahora tienes tres. Tienes que ser mucho más ágil y estar muy abierto al cambio.

Luego, dentro de eso, ha cambiado todo: la forma de vivir la moda, de hacer fotos, de producir. Ahora, con la inteligencia artificial, vienen cambios aún más grandes. También vivimos una pandemia que transformó completamente la manera de trabajar en los shootings. Y las redes sociales lo han acelerado todo todavía más.

A nivel personal, ¿esto llegó a afectarte? A alguien tan joven, al que constantemente le dicen lo guapo que es y que además gana dinero con ello. ¿En algún momento te pesó o te afectó trabajar como modelo?

Sí, claro que afecta. Al final es lo que dices. Yo tuve la suerte de empezar con 21 años. Es joven, pero no tanto como para que te afecte igual que si empiezas con 16, que creo que habría sido más complicado.

Xavi Serrano posa en una calle de Madrid para una entrevista para Rísbel Magazine

Con 21 te afecta, pero también eres más consciente. Te das cuenta antes de cómo te está influyendo y puedes reaccionar si no te gusta en lo que te estás convirtiendo. En mi caso, también fue clave la familia y los amigos. Cuando ven que te estás desviando, te lo dicen: “Oye, estás yendo por un camino que no es”.

Y no todos los cambios son negativos. Muchas veces se plantea esta pregunta desde la idea de si te vuelves un flipado porque todo el mundo te dice lo guapo que eres. La respuesta es que, si no tienes cuidado, puede pasar.

Recuerdo algo que le dijeron a mi madre: “¿No te preocupa que tu hijo se vuelva un flipado con esto?”. Y ella respondió: “Este niño ya viene flipado de casa”. Lo decía en broma, pero tenía sentido. No es algo que la moda me haya cambiado.

«Yo no fui a buscar la moda, la moda vino a buscarme»

Yo siempre he tenido bastante confianza en mí mismo. No miro a nadie por encima del hombro, pero tampoco por debajo. No creo que sea mejor que nadie, pero tampoco peor. Tengo esa mentalidad de que, si alguien puede hacerlo, yo también.

Cuando entré en la moda, lo hice con esa actitud. Yo no fui a buscar la moda, la moda vino a buscarme. Y una vez dentro, pensé: “Voy a ver quién lo hace bien y voy a intentar hacerlo yo también”. Esa forma de verlo a veces se puede malinterpretar.

Te voy a hacer la pregunta al contrario. Y respóndeme con sinceridad. ¿Alguna vez te ha afectado pensar que, con el paso del tiempo, tu carrera puede apagarse? Ver a compañeros que son médicos, abogados… ¿eso puede llegar a acomplejarte?

No, jamás. Eso no. Va completamente en contra de mi forma de ser.

También tiene que ver con algo importante: no me tomo tan en serio ni lo que hago ni a mí mismo. Ni mi trabajo es tan importante, ni yo soy tan importante, ni ser guapo lo es. Para trabajar necesito creérmelo, claro, porque si no sería imposible. Pero lo entiendo como una herramienta, algo que utilizo cuando trabajo, no en mi vida personal.

No es una máscara, pero sí una especie de rol que activo cuando toca. En mi día a día no lo uso. A estas alturas, después de once años trabajando en esto, ya sé lo que soy y lo que no soy. No necesito validación externa, ni para bien ni para mal.

¿Qué es lo más impresionante que te ha regalado tu trabajo como maniquí? Algo que hayas vivido y hayas pensado: “Esto no me habría pasado nunca”.

Para mí, lo más impresionante siempre son las personas. La moda me ha dado muchas cosas, pero sin duda la principal ha sido conocer a gente increíble.

Xavi Serrano posa en una calle de Madrid para una entrevista para Rísbel Magazine

He conocido a personas muy interesantes, con realidades completamente distintas a la mía, que destacan en lo que hacen. Yo soy una persona muy curiosa. De hecho, creo que me ha ido bien en la moda precisamente por eso: porque pregunto mucho y porque me interesa de verdad la vida de los demás. Me parece que todas las vidas tienen algo interesante.

La moda me ha dado acceso a personas que, de otra manera, jamás habría conocido. Gente de otros países, de otras culturas, personas que quizá son inaccesibles porque son famosas o porque se mueven en otros círculos. Gracias a este trabajo he podido entrar en mundos que ni me imaginaba, aprender muchísimo y seguir conociendo cada día a gente que me fascina.

No me vas a dar ningún nombre, ¿verdad?

Podría darte muchísimos, Mateo. Tú mismo eres un ejemplo, y te lo digo de verdad. Hemos comido juntos y la cantidad de preguntas que haces… A mí me interesa saber qué pasa por la cabeza de la gente.

«A mí me interesa genuinamente la gente. Cuando te paras a escuchar, casi todo el mundo tiene historias interesantes que contar»

Por ejemplo, me parece fascinante alguien como tú, que en plena era digital decide lanzar una revista impresa, con todo lo complicado que es. Y no te lo digo por hacer la pelota. A veces la gente piensa eso, pero no es así. A mí me interesa genuinamente la gente. Es mucho más interesante de lo que creemos. ¿No te parece que la gente a veces se infravalora? Piensan que su vida es aburrida, pero cuando te paras a escuchar, casi todo el mundo tiene historias interesantes que contar.

También creo que eso es un don. No todo el mundo tiene esa curiosidad o esa capacidad de encontrar interés en lo que tiene delante. A mí me pasa muchas veces: estoy en una situación que me parece fascinante y veo a otras personas completamente indiferentes, como si estuvieran escuchando llover. Y pienso: “¿Cómo no te puede parecer interesante esto?”.

Xavi Serrano posa en una calle de Madrid para una entrevista para Rísbel Magazine

¿Un modelo puede hacer planes a largo plazo a nivel laboral, o das por hecho que es un trabajo que va a terminar más pronto que tarde?

A nosotros nos han educado para construir una vida con objetivos a medio y largo plazo. Nuestros padres vivieron en una época muy distinta, con una sensación de estabilidad mucho mayor. Parecía que todo iba a seguir igual, que no hacía falta asumir grandes riesgos para tener una buena vida.

Eso ahora ha cambiado por completo. Nuestro contexto no tiene nada que ver.

Yo creo que es importante tener planes a largo plazo. Tener una idea clara de hacia dónde quieres ir, marcarte objetivos y trazar un camino es fundamental. Pero igual de importante (o incluso más) es desarrollar la capacidad de adaptarte a cambios rápidos.

Tienes que ser flexible. El famoso “be water, my friend”. Ser capaz de adaptarte a lo que viene, porque los cambios llegan muy rápido.

Lo hablo mucho con mis padres. Lo que a su generación le funcionó para hacer las cosas bien en la vida, hoy ya no sirve. Lo que nos enseñaron, con toda la buena intención del mundo, muchas veces no es aplicable.

Por eso, para mí, lo clave es tener un plan a largo plazo, pero saber ajustar las velas y jugar con el viento que va llegando.

Xavi Serrano posa en una calle de Madrid para una entrevista para Rísbel Magazine

Si tuvieras que hacer un balance de todos estos años como modelo, ¿qué balance harías?

Sinceramente, excelente. Si lo pongo en una escala del uno al diez, no te diría un diez porque no creo haberlo hecho todo perfecto. Pero sí siento que lo he hecho lo mejor posible con lo que tenía en cada momento.

He cometido errores, claro, pero siempre he intentado actuar con la mejor intención y haciendo lo que creía correcto en ese momento. Así que te diría un nueve.

«Todos los sectores tienen sus partes más oscuras, y este también»

¿Qué hay de realidad y qué hay de ficción en ese “lado oscuro” de la moda del que tanto se habla? Temas como fiestas, drogas o polémicas dentro del sector… ¿qué has visto tú después de tantos años trabajando como modelo?

A ver, al final estamos hablando del mundo del arte y del entretenimiento. Es un entorno muy ligado a la atracción, al deseo… y creo que no hay que ser ingenuo. Todos los sectores tienen sus partes más oscuras, y este también.

También pasa que la gente conoce muy poco de la moda y ese tipo de historias llaman mucho la atención. Generan titulares, venden revistas. Hay cierto interés por ese enfoque más sensacionalista.

Pero, siendo totalmente sincero, yo nunca he tenido ningún problema en ese sentido dentro de la moda. He visto cosas, claro. Es un entorno en el que hay contacto con excesos, con personas que en determinados momentos pueden cruzar ciertos límites. Eso existe. Ahora bien, también existe en muchos otros sectores. La diferencia es que aquí las personas son más conocidas y todo tiene más visibilidad. No es un mundo tan oscuro como muchas veces se piensa. Simplemente tienes que saber dónde te metes, anticiparte y tener claro hasta dónde quieres llegar.

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