El nuevo Calibre 2550 automático ultraplano recupera el legado del 1120 con microrrotor, doble barrilete suspendido y una arquitectura más eficiente
Desde su fundación en 1755, Vacheron Constantin ha construido su reputación a base de movimientos que han marcado cada una de las épocas a las que han pertenecido. La casa ginebrina pertenece a ese grupo reducido de firmas que entienden la relojería como un ejercicio de precisión, pero también como una forma de preservar un legado técnico que evoluciona con cada generación.
En Watches & Wonders 2026, la marca ha centrado todas las miradas en una pieza clave para su futuro inmediato: el nuevo Calibre 2550. No se trata de un lanzamiento más dentro del catálogo, sino de un movimiento que recoge el testigo del histórico Calibre 1120 y lo lleva un paso más allá. Aquí no hay nostalgia, hay continuidad bien ejecutada.

El resultado se traduce en un calibre automático ultraplano que combina 2,4 mm de grosor con una reserva de marcha de 80 horas. Una cifra que, sobre el papel, ya impresiona. En la muñeca, todavía más.
Calibre 2550: una arquitectura pensada al milímetro
Siete años de desarrollo han servido para replantear por completo la estructura interna del movimiento. Los ingenieros de Vacheron Constantin han trabajado sobre una idea clara: ganar eficiencia sin renunciar a la delgadez.

El Calibre 2550 mide 30,6 mm de diámetro y apenas 2,4 mm de altura. Para lograrlo, integra 3 elementos clave que marcan la diferencia: un microrrotor, un doble barrilete suspendido y un tren de engranajes compacto de un solo nivel.
El microrrotor, fabricado en platino 950, se integra directamente en la platina. Esta decisión reduce el grosor total del movimiento y mejora la eficiencia de carga gracias a la densidad del material. No ocupa espacio innecesario y trabaja con precisión.

El doble barrilete suspendido introduce una solución poco habitual. Los dos barriletes se colocan uno sobre otro, en orientación invertida, y funcionan en serie. Este sistema permite eliminar componentes tradicionales y optimizar el espacio disponible. El resultado es una entrega de energía constante que se traduce en estabilidad cronométrica.
El tren de engranajes, dispuesto en un único nivel, completa el conjunto. Cinco ruedas, dos de ellas sobre cojinetes, garantizan una transmisión fluida y resistente. Todo encaja con lógica. No sobra nada.
80 horas de reserva de marcha en solo 2,4 mm
Aquí está uno de los puntos que realmente marcan este calibre. Alcanzar 80 horas de reserva de marcha en un movimiento automático de este grosor exige precisión en cada decisión técnica.

El sistema de doble barrilete permite acumular energía sin aumentar el volumen. La distribución del par se mantiene estable durante todo el ciclo, algo que se percibe en la regularidad del funcionamiento. No hay caídas bruscas de rendimiento.
Además, el volante trabaja a 3 Hz (21.600 alternancias por hora), un ritmo que equilibra consumo energético y precisión. Esta combinación convierte al Calibre 2550 en un movimiento pensado para el uso real, no solo para la vitrina.
Acabados a mano y ADN de Alta Relojería
Más allá de la arquitectura, el calibre mantiene intacto el lenguaje estético de la casa. Cada componente recibe un tratamiento manual que refuerza esa sensación de pieza trabajada con tiempo.
La platina presenta un graneado circular limpio. Los puentes, biselados y decorados con Côtes de Genève, aportan profundidad visual. Las ruedas con acabado efecto rayos de sol captan la luz con discreción.

El microrrotor incorpora un motivo pulido que recuerda a una rosa de los vientos, un guiño directo a la colección Overseas. Son detalles que no buscan llamar la atención de forma evidente, pero que construyen una identidad clara.
Overseas Automático Ultraplano: el primer reloj con el Calibre 2550
El debut del Calibre 2550 llega acompañado de una nueva referencia dentro de la colección Vacheron Constantin Overseas Automático Ultraplano. Una pieza que refuerza el carácter técnico del movimiento.
La caja, el brazalete y el cierre están fabricados en platino 950, con una aleación que mejora la resistencia frente a arañazos y golpes. El diámetro se mantiene en 39,5 mm y el grosor total del reloj se queda en 7,35 mm, lo que lo convierte en el Overseas más fino hasta la fecha.

La esfera lacada en tono salmón introduce un contraste elegante con el platino. El acabado satinado con efecto rayos de sol añade profundidad sin recargar el conjunto.
El modelo forma parte de una edición limitada de 255 unidades, disponibles exclusivamente en boutiques de la marca. Cada pieza está numerada individualmente y cuenta con el Punzón de Ginebra, garantía de calidad y acabado.

