Rolls-Royce presenta el nuevo Project Nightingale: un descapotable de ultra lujo limitado a 100 unidades que solo podrán comprar los clientes invitados por la marca
Pocas marcas de coches de lujo representan el estatus y la exclusividad como Rolls-Royce. Aun así, la firma británica ha sabido equilibrar ese posicionamiento aspiracional con un sólido rendimiento comercial. Pese a moverse en la cúspide del mercado, mantiene un volumen de ventas consistente y una rentabilidad destacable, impulsada en gran parte por el éxito del Rolls-Royce Cullinan, que se ha consolidado como su modelo más vendido.
Parte de ese beneficio viene también de ediciones exclusivas con un precio muy elevado. Y es que la firma británica habitualmente saca versiones destinadas a sus clientes más exigentes y selectos: ediciones limitadas o incluso one-off de las que solo existe una unidad. Ahora, Rolls-Royce ha sacado un nuevo coche muy especial, que además es totalmente eléctrico y descapotable.

Llama la atención ver que, en los coches más lujosos, los coches eléctricos funcionan y tienen salida en el mercado, pero es así. Ya lo vimos con el Rolls Royce Spectre, el primer eléctrico de la marca, que llenó el cupo de producción por varios años. En esta ocasión, el Rolls-Royce Project Nightingale es el segundo modelo que la firma británica lanza con este tipo de tecnología.
El nuevo Rolls-Royce Project Nightingale es el sucesor del Dawn, el último cabrio que tuvo en venta la marca. Este nuevo modelo es una edición limitada a solo 100 unidades y que solo pueden comprar los clientes que reciban la invitación de Rolls-Royce. Sí, es un coche realmente exclusivo y que solo los mejores clientes pueden adquirir.
Rolls-Royce no ha confirmado la base técnica de este coche, pero usando como referencia al Spectre, lo normal sería ver unas cifras similares: entorno a los 600 CV de potencia y una autonomía que ronda los 500 km.
Así es el Rolls-Royce Project Nightingale
El Rolls-Royce Project Nightingale nace dentro del programa de personalización Coachbuild de la marca, estando al mismo nivel que ediciones anteriores como el Rolls-Royce Boat Tail o el Rolls-Royce Droptail. La diferencia es que, en esta ocasión, la versión no es 1 de 1 sino una serie limitada a 100 unidades, por lo que lo acerca un poco más a un modelo “real de producción” dentro de lo que cabe.
Las dimensiones son enormes: mide 5,76 metros de largo, prácticamente como un Phantom, pero con una configuración de únicamente dos plazas y con el punto extra de ser descapotable. La verdad es que es un formato que recuerda mucho a aquellos coches americanos de los años 50 y 60, cuando los coupés y cabrios eran exageradamente largos y con unas formas bastante similares a las del Project Nightingale .

En el frontal mantiene la esencia de la marca con la parrilla Pantheon, que mide un metro de largo, como protagonista, pero al tener una mecánica eléctrica, las superficies son más limpias y continuas. También llama bastante la atención el capó, que es muy largo y cuenta con unas formas bastante marcadas. Sin embargo, el detalle que cambia por completo al Nightingale frente al resto de Rolls actuales está en los finos faros verticales.

Según recorres el coche, entiendes mejor el diseño del nuevo Nightingale, porque la línea es muy limpia y todo se apoya en una única línea que recorre el lateral. Si os fijáis, el habitáculo queda metido hacia dentro, rodeado por todo el volumen de la carrocería, haciendo que se vea aún más largo de lo que ya es. Literalmente da la sensación de ser una lancha de lujo con ruedas.

Esa misma línea sigue hacia la zona trasera, donde la carrocería se va estrechando poco a poco, dejando un voladizo bastante generoso. Al igual que en el frontal, los pilotos siguen la misma idea, con ese formato vertical y colocados en los extremos.
Total personalización en el interior del Rolls-Royce Project Nightingale
Una vez sentados en el asiento del conductor del Rolls-Royce Project Nightingale también encontramos bastantes diferencias frente al resto de la gama, empezando por algo tan sencillo como que la capota es de lona. Este detalle provoca que el mítico techo lleno de puntos de luz sea imposible, pero estamos hablando de Rolls-Royce, así que obviamente han sacado una solución para este pequeño problema.

Han desarrollado una nueva iluminación ambiental con 10.500 puntos de LED, a modo de estrellas de distintos tamaños, que nacen en la parte delantera de las puertas, rodean al conductor y acompañante y llegan hasta la zona trasera de los asientos. De esta manera, mantienen ese ambiente tan característico, pero de una forma distinta.
Los materiales y acabados están al nivel que esperas en un Rolls-Royce, pero la marca también cuida esos pequeños detalles que marcan la diferencia. Por ejemplo, al abrir la puerta, el reposabrazos se desliza hacia atrás y deja a la vista un mando giratorio en acero, uno de los pocos controles que hay en todo el interior.

El nivel de personalización en este coche es extremo, y lo que estamos viendo aquí es solo una propuesta de Rolls-Royce para dar a conocer el modelo. A partir de ahí, cada unidad se puede adaptar por completo al gusto del cliente.
¿Cuánto cuesta el nuevo Rolls-Royce Project Nightingale?
Es muy complicado saber el precio real de esta obra de arte. Lo que sí está claro es que solo unos pocos lo pueden comprar. De hecho, únicamente pueden acceder a él los clientes más exclusivos de la marca.

Hay que tener en cuenta que juega un papel distinto frente a los modelos más especiales de Coachbuild, como los Droptail, que alcanzan cifras de 20 o 30 millones de euros, pero aun así, hablamos de un coche muy caro. Teniendo en cuenta lo exclusiva que es esta edición, el precio puede situarse en torno a los 10 o 15 millones de euros.

