La marca aprovecha la cita en Ginebra para mejorar la ergonomía del TAG Heuer Monaco con una nueva caja de titanio y el movimiento de manufactura TH20-11, manteniendo intacto el espíritu de las carreras que lo hizo famoso.
Como cada año por estas fechas, Ginebra se convierte en el centro del universo para quienes amamos las piezas que dan la hora. Este año, Watches & Wonders ha abierto sus puertas y, más allá de ser la feria más importante del sector, es el lugar donde las marcas se juegan el prestigio de todo un año. Es un evento donde se palpa la emoción, los pasillos se llenan de expertos y coleccionistas, y siempre hay una firma que logra acaparar todas las conversaciones. Esta vez, todas las miradas apuntan al mismo sitio: el stand de TAG Heuer.
La marca ha decidido que este es el momento perfecto para tocar su tesoro más preciado. Hablar del Monaco es recordar aquel 1969 donde Heuer rompió los moldes con una caja cuadrada muy diferente a todo lo que había hasta entonces. Fue el primer cronógrafo automático que podías mojar sin miedo, y su corona a la izquierda fue un mensaje claro: «este reloj funciona sin necesidad de que le tengas que dar cuerda cada mañana».
Aquel diseño extraño y casi futurista encontró su lugar definitivo en la muñeca de Steve McQueen. Durante el rodaje de la película Le Mans en 1971, el actor lo eligió para encarnar la esencia de la competición. Desde entonces, el Monaco y el asfalto son inseparables. Esa conexión con la velocidad sigue más viva que nunca hoy en día, especialmente ahora que TAG Heuer refuerza su papel como cronometrador oficial de la Fórmula 1. Con el Gran Premio de Madrid a la vuelta de la esquina y el furor por las carreras en nuestro país, la firma ha querido actualizar su icono para que sea más cómodo y preciso que nunca, adaptándolo a los nuevos tiempos sin perder ese alma rebelde que lo hizo famoso.
La historia del TAG Heuer Monaco: un reloj que cambió las reglas en 1969
Cuando TAG Heuer lanzó el Monaco en 1969, la marca apostó por una caja cuadrada resistente al agua y la combinó con el Calibre 11, el primer cronógrafo automático disponible en el mercado. Aquella decisión marcó un antes y un después.

El contexto también jugaba a favor del cambio. La relojería comenzaba a dejar atrás los movimientos manuales, y los relojes automáticos ofrecían algo clave: comodidad real en el día a día. El proyecto que dio vida a ese avance (conocido como Proyecto 99) permitió desarrollar un movimiento que hoy sigue siendo parte de la historia de la marca. El Monaco nació en ese momento preciso. Y desde entonces, su diseño no ha dejado indiferente a nadie.
El rediseño del TAG Heuer Monaco en 2026
El nuevo TAG Heuer Monaco Chronograph parte de la referencia original 1133. El equipo de desarrollo ha querido recuperar proporciones, líneas y sensaciones que se habían diluido con el paso del tiempo.

La caja mantiene sus 39 mm, pero ahora está fabricada en titanio grado 5. Esto cambia por completo la experiencia en muñeca. Pesa menos, se adapta mejor y transmite una sensación más equilibrada. Los laterales curvados y el fondo rediseñado ayudan a que el reloj se asiente mejor, algo que siempre había sido uno de los retos del Monaco.
El cristal de zafiro también evoluciona. Ahora tiene una forma más definida, más cercana al diseño original, lo que refuerza esa geometría tan reconocible.
La esfera, por su parte, gana en claridad. La tipografía se ajusta, los elementos se ordenan mejor y las subesferas contrastan sin generar ruido visual. Todo está pensado para que la lectura sea rápida.
El calibre TH20-11: el nuevo corazón del Monaco
Dentro de esta nueva generación late el calibre TH20-11, un movimiento desarrollado internamente por TAG Heuer. Parte de la base del TH20-00, pero introduce cambios importantes tanto en arquitectura como en rendimiento.

Ofrece una reserva de marcha de 80 horas y una garantía de cinco años, dos datos que hablan directamente de su fiabilidad. Pero hay algo más interesante: recupera la configuración bicompax con contadores a las tres y a las nueve, además de la fecha a las seis. Es una forma clara de rendir homenaje al Calibre 11 original. Y sí, la corona sigue en el lado izquierdo. Es una firma de identidad que los coleccionistas reconocen al instante.
Así es el TAG Heuer Monaco Chronograph en detalle
La versión con esfera azul opalina mantiene el vínculo más directo con el Monaco original. Sobre ella, dos contadores plateados marcan el ritmo del cronógrafo, mientras los índices chapados en rodio y las agujas con SuperLuminova aseguran una lectura clara en cualquier situación. Los detalles en rojo (en la aguja central y en la escala) añaden un punto visual muy medido.
La caja de titanio grado 5 combina acabados cepillados y pulidos, con pulsadores bien integrados y una hermeticidad de 100 metros. El conjunto se completa con una correa de piel de becerro negra perforada y un cierre desplegable sólido, pensado para el uso diario.

Con un precio de 9.300 euros y disponibilidad desde febrero de 2026, TAG Heuer ha planteado este Monaco para llevarlo, usarlo, entenderlo ¡y presumirlo! con el paso del tiempo.

