Después de cinco años viajando con una furgoneta camper, te cuento cuales son los 5 básicos muy importantes que tienes que tener antes de empezar el viaje.
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Las furgonetas campers cada vez están más en auge, y yo mismo me he unido a ese mundillo sin esperármelo. Siempre he sido bastante pijito con las vacaciones. Me gusta un buen hotel, estar cómodo, disfrutar sin complicarme. Y, aun así, hace cuatro años me fui de vacaciones con una camper y me enamoré. Desde entonces no he fallado un verano, y este será el quinto. Eso sí, mi rollo no es plantarme en un sitio y quedarme ahí toda la semana; lo que me flipa de la furgo es justo lo contrario. La libertad de descubrir las mejores rutas de España, ir recorriendo un poco de todo y buscar rincones perdidos donde no haya casi nadie. Los campings los esquivo siempre que puedo.
Pues bien, después de tanto kilómetro y tanto sitio raro tengo clarísimo qué marca la diferencia entre pasarlo bien y pasarlo regular. Y hoy te cuento las cinco cosas que meto en la furgo antes de arrancar. Esto es lo que a mí me ha salvado el viaje más de una vez, así que apunta.
5 cosas que no se te pueden olvidar si vas a viajar en camper
Los calzos niveladores: un indispensable para dormir correctamente
Como te digo que huyo de los campings, encontrar un sitio completamente llano es casi imposible. Si vas a un camping, todavía; pero como te pongas a dormir frente a una playa (donde se pueda, ojo), lo normal es que acabes inclinado. Y dormir en cuesta es un coñazo. Notas cómo la sangre se te va más para la cabeza que para las piernas, o te vas escurriendo hacia un lado.

Te lo digo porque mi primer año ni me enteré de que esto existía. Aparqué en un pinar con una pendiente que a ojo parecía nada y pasé una noche… al punto de que a las cuatro de la mañana acabé poniendo unas toallas y ropa para compensar. Un desastre. Al viaje siguiente ya llevaba los calzos, y desde entonces es lo primero que saco al llegar.
Son unos calzos niveladores de plástico que metes debajo de las ruedas para dejar la furgo a nivel. Hay campers premium, como la Mercedes Clase V Marco Polo, que compensan el desnivel solas gracias a la suspensión neumática AIRMATIC. Pero esa es la excepción. Para el resto de los mortales, los calzos son un indispensable.
Planchas de tracción: tu seguro cuando la furgo se hunde en la arena
Y como mi plan es meterme en sitios perdidos, esto lo agradezco muchísimo. Una camper pesa lo suyo, y quedarte pillado en la arena es más fácil de lo que crees. Lo he visto mil veces con gente que se va a calas o a rincones de tierra suelta, y yo mismo pasé por ahí.

Fue en una cala del sur, un camino de arena que las ruedas no perdonaron. Metí primera con suavidad y lo único que conseguí fue cavar dos zanjas y hundirme más. Tuve la suerte de que unos chavales con un pick-up me sacaron con una cuerda, pero juré no volver a salir sin planchas de tracción. Ahora las llevo siempre.
Se colocan pegadas a las ruedas y, con un poco de inercia, el coche recupera la tracción y sale. Llévalas aunque tu camper tenga tracción total. Porque cuando te quedas clavado en la arena, o aparece alguien con otra furgoneta para tirar de ti, o te toca cavar y buscar cualquier trozo de madera, piedras o lo que sea para que pille algo de tracción. Y créeme, ninguna de las dos opciones apetece a las tres de la tarde y a 35 grados.
Una aspiradora de mano, porque la arena se cuela en todo el interior
Vengas de la playa como vengas, la arena entra. Da igual el cuidado que pongas: se te mete por los pies, por la ropa, por la toalla, por donde sea. Y en un espacio tan pequeño necesitas tenerlo todo limpio y ordenado sí o sí, porque si no aquello se convierte en un caos el primer día.

A mí me pasó de dormir con arena entre las sábanas noche tras noche hasta que dije basta. Ahora llevo una alfombrilla en la puerta y, sobre todo, una aspiradora de mano pequeña. Un cepillo también sirve, pero la aspiradora es otro nivel. Pasas un minuto al día y el interior se mantiene decente todo el viaje.
La carpa de ducha, un lujo cuando te lavas al aire libre
Esto va para ti si tienes una camper más pequeña, con ducha exterior y sin baño dentro. Una carpa de ducha o toldito de privacidad te da la vida. Te lavas tranquilo, sin que te vea medio mundo, y te enjuagas bien.

Y aquí tengo una anécdota que no olvido. Verano en Portugal, pleno agosto, y me tocó ducharme a las ocho de la tarde con el sol ya cayendo y un viento del Atlántico que pelaba. Pasé un frío tremendo, en agosto, con el agua fría y sin nada que me cortara el aire. Al día siguiente compré la carpa en la primera tienda de camping que pillé. Corta el viento, te da intimidad y te ahorra ese mal rato. Un básico total.
Una luz portátil para las cenas de noche fuera de la furgo
La quinta me la reservaba, pero es de las que más uso. Cuando cenas fuera y ya es de noche, en un sitio apartado, necesitas luz propia. Si tiras de la luz interior de la camper con la puerta abierta, se te llena de mosquitos; y si la cierras, no ves nada afuera aunque estés pegado a ella.

Lo aprendí a base de cenar a oscuras y de despertarme con el techo lleno de bichos. Con una luz portátil lo resuelves. La hay de pilas, solar o carga por USB, la que te venga mejor. La pones en la mesa y cenas fuera con luz, sin bichos y sin depender de la furgo. Parece una tontería, pero es de esas cosas pequeñas que, una vez más, te dan la vida.
Y hasta aquí mi lista. Son cinco cosas baratas, que ocupan poco y que caben en cualquier hueco, pero cada una me ha sacado de un apuro real en estos cuatro años. Si este verano te lanzas con la camper, mételas en el maletero antes de salir. Ya me contarás qué tal.

