“Le gusto, pero solo quiere que seamos amigos”, cómo actuar en esta situación para no salir herido

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Te gusta, y algo te dice que tu también le gustas. Sientes que la atracción es mutua y, sin embargo, la frase “le gusto pero solo quiere que seamos amigos” no deja de rondarte la cabeza cada vez que termináis uno de vuestros encuentros. Seguramente, estés desconcertado porque la otra persona ha mostrado las mismas intenciones que tú hasta el momento, pero te ha mandado claras señales de que mejor “solo amigos”.

En primer lugar, debes tener claro que no debes echarte la culpa. Evalúa detenidamente la situación, puede que llegues a la conclusión de que tú, en realidad, tampoco quieres que vuestra relación vaya más allá de una amistad.

Es muy habitual creer que, independientemente que la otra persona nos haya dicho que nuestro vínculo no va a ir más allá de la amistad, nos empeñemos en intentar enamorarle. La típica frase “prefiero que sigamos siendo amigos”, es sin duda un motivo para abandonar nuestras expectativas románticas con esa persona, ya que nos está dejando bastante claros sus sentimientos hacia nosotros.

Realmente los motivos pueden ser diversos. Es posible que a medida que la otra persona nos ha ido conociendo en profundidad haya visto ciertas incompatibilidades con nuestra forma de ver las relaciones románticas. Por otro lado, otra posibilidad es que ya tuvieses una relación de amistad con esta persona anteriormente y tu amigo/a haya confundido sus sentimientos.

En relación al último caso, a menudo, los sentimientos de admiración, gratitud o deseo pueden ser malinterpretados y confundidos con el amor. Es por eso que es importante que valores la sinceridad de la otra persona, siempre y cuando no siga jugando a un tira y afloja en el que ni él/ella mismo/a entiende lo que siente.

La psicóloga Eva Cedenilla, especializada en psicoterapia cognitivo-conductual, nos cuenta que el hecho de que alguien nos diga “solo quiero que seamos amigos” es una red flag más que evidente.

A continuación, te van una serie de consejos que puedes aplicar en caso de que le gustes, pero te haya dicho que solo quiere ser tu amigo/a:

Evalúa la naturaleza de la relación de forma objetiva

Lo primero que tienes que hacer es una evaluación honesta y objetiva de la relación hasta el momento:

¿Ha habido encuentro íntimos? Pregúntate si ha habido algún tipo de relación o encuentro íntimo y cómo surgió. Esto no se refiere únicamente al contacto físico, sino también a momentos de conexión emocional profunda. Evalúa si estos encuentros fueron iniciativa de uno o de ambos y qué grado de intimidad se alcanzó.

Considera la frecuencia y el contexto: Si estos encuentros han ocurrido, reflexiona sobre si fueron situaciones aisladas o si se han repetido en varias ocasiones. Es importante entender el contexto en el que sucedieron: ¿fue en un momento de vulnerabilidad emocional, durante una celebración, o en un ambiente casual y relajado?

Es esencial ser claro sobre si la duda acerca de los sentimientos del otro surge de tus propias expectativas o interpretaciones, o si han habido señales concretas de un acercamiento íntimo por parte de la otra persona.

Acepta los sentimientos de la otra persona

Según el psicólogo clínico Maxi Mcoubrey (@psico.maxi), lo más importante en este proceso es aceptar el rechazo. Debemos de sobrepasar la desilusión y asumir los sentimientos de la otra persona aunque duela. Si nos estancamos en el “no”, convertiremos el dolor en algo crónico y mentalmente agotador.

Por lo general, cuando alguien nos rechaza solemos pensar que la culpa la tenemos nosotros. Sin embargo, puede ser que la otra persona no esté en su mejor momento o que, por mucho que se sienta atraída por ti, no vea nada más allá de una amistad.

Evalúa cómo te sientes

Ante todo, es importante que analices tus sentimientos hacia la otra persona. Lo más probable es que al recibir esta respuesta por su parte te hayas llevado una gran decepción y no acabes de entender el porqué de su rechazo.

Tras recibir esta contestación debemos de valorar si de verdad queríamos llegar a algo más con esa persona. Del mismo modo, tendremos que evaluar si es mejor aceptar y mantener una relación de amistad con esa persona o distanciarnos.

Acepta tus sentimientos y no te culpes por sentirte así. Seguramente la otra persona te haya dado motivos para creer que vuestra relación podía seguir otra evolución. Sin embargo, es totalmente lícito que este hecho haya afectado a tu autoestima si te ha pillado de improviso.

Establece límites con la otra persona

Es crucial que cuando suframos un desengaño amoroso sepamos establecer límites con la otra persona. Esto quiere decir que, al igual que debes de ser claro contigo mismo, lo seas con el otro.

Si ha tomado la decisión de que solo seáis amigos, lo que podrías esperas es que fuera consecuente con su decisión y no esté mandándote señales contradictorias.

Establecer límites claros es clave para protegernos a nosotros mismos. Puede ser que mantenerte cerca de esa persona no ayude a que puedas pasar página. De este modo, si consideras que lo mejor es mantener cierta distancia, díselo y hazle entender tu situación.

Comunica cómo te sientes

En estas situaciones lo mejor es comunicar cómo nos sentimos, aunque pueda parecer un “suicidio emocional”. Solo así podremos hacer entender al otro lo que supone para nosotros esta situación.

Asimismo, la comunicación abierta con otros amigos y familiares es de gran ayuda. Según Maxi Mcoubrey, “cuando exteriorizamos nuestros sentimientos de formal verbal, acabamos por entenderlos mejor”. Eso sí, debemos de saber con quién podemos hablar de nuestros problemas sentimentales, puesto que no son temas que convenga hablarlos con cualquiera.

Dale tiempo al tiempo

Las mejores relaciones parten de tener conversaciones incómodas. Es por eso que no debes de preocuparte si en un principio la relación se enfría. El tiempo es siempre nuestro mejor aliado para superar determinadas situaciones y en este caso, ser pacientes os asegurará que todo vuelva a la normalidad.

Enfócate en otras amistades y actividades

No te obsesiones con esta situación y dedícale tiempo a otras amistades y actividades que te permitan evadirte. No puedes quedarte estancado en esta desilusión y pasar horas y horas en “qué hubiera pasado si hubiese ocurrido de la forma que tu esperabas”.

Es crucial que en este momento de nuestra vida nos rodeemos de aquellas personas que nos hacen bien, de esas “personas vitamina” como diría la psiquiatra Marian Rojas Estapé. Deja que te ayuden a recordar quién eras antes de esta decepción y disfruta de lo que realmente te llena.

No esperes que cambie

Nuestro experto considera que aquel que se obsesiona con la idea de poder cambiar la situación, no quiere escuchar la decisión de la otra persona y, posiblemente por soberbia, se niega a aceptarla. Es decir, el que se empeña en cambiar la decisión de la otra persona, no está haciendo el esfuerzo de entender los sentimientos de la otra persona.

Es fundamental que, además de aceptar sus sentimientos, seamos conscientes de que la otra persona seguramente no cambie su parecer. “No podemos mantenernos a la espera de que cambie de opinión, aunque esto pueda suceder”.

Creer que la otra persona podría arrepentirse “nos mantendría en un estado de ansiedad constante”. Es por eso que, lo más aconsejable, es que aceptemos su decisión y sigamos con nuestra vida.

Distánciate temporalmente

Aunque lo más probable es que quieras mantenerte cerca, considera la posibilidad de tomar cierta distancia. Como hemos visto, el tiempo pone todo en su sitio y si ambos ponéis de vuestra parte para hacer este proceso lo más sencillo posible, puede que acabéis siendo grandes amigos.

Es muy difícil que, manteniendo la relación, no alimentes el deseo. Da un paso hacia atrás para darle espacio a tus emociones y protegerte a ti mismo y terminarás viendo como, lo que en un principio te parecía una agonía “romántica” ahora no es más que un recuerdo tibio.

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