El restaurante Madunia de Ibiza es la nueva apuesta de Javier Aranda en la isla: pedí todo para compartir y uno de los entrantes fríos se convirtió en el gran protagonista de la cena.
Madunia toma su nombre de Mama Dunia, que significa «Madre Tierra». Y esa idea explica bastante bien lo que ocurre en este restaurante de la costa oeste de Ibiza, muy cerca de Cap Negret. Aquí la carta cambia al ritmo de la isla: el equipo de cocina trabaja mano a mano con pescadores locales, carniceros y cooperativas de agricultores para llevar al plato lo que cada microestación ofrece.

En el restaurante Madunia de Ibiza todo gira en torno a la brasa, a los sabores intensos y, sobre todo, a compartir. Porque en Madunia la mesa entiende de rituales: se brinda al atardecer, se cena mirando una de las puestas de sol más famosas del Mediterráneo y se pide todo al centro.
Qué pedir para cenar bien en Madunia: pedir para compartir
Fui a cenar acompañado y con una idea muy clara: probar a Javier Aranda fuera de Madrid. Ya había comido en el restaurante Gaytán, su restaurante de la capital, y tenía curiosidad por ver cómo trasladaba su cocina a un escenario tan distinto como Ibiza. Madunia es, sin duda, uno de los restaurantes de moda de la isla esta temporada, así que conseguir mesa ya tiene su mérito. Pedimos todo para compartir. Y acertamos.
Del mar directo a la mesa
La propuesta de aperitivos y entrantes es muy amplia. Entre el Jamón Ibérico 100% Bellota y la Torta de Aceite, finalmente me decanté por las Ostras Poget Kys Nº3 Natural, con vinagreta de umeboshi y lima (9 € la unidad). Frescas, con el punto justo de acidez y un tamaño generoso. Un comienzo redondo.

Después llegó uno de los platos de la noche: la Semiesfera de Buey de Mar, con velo de gamba roja y 30 gramos de caviar (89 €). El buey de mar aparece limpio, cremoso, y el velo de gamba roja le aporta una intensidad marina que se agradece. El caviar remata el conjunto. Es un plato caro, sí, y también uno de esos que justifican el viaje.
La brasa como protagonista
En los entrantes calientes dudé entre el Brioche de Bogavante y la Tortilla Airbag, pero al final elegí dos opciones muy distintas entre sí.

La primera, la Cigala XL (55 €), hecha a la brasa y acompañada de papada ibérica. El punto de cocción era exacto: la carne se separaba sola del caparazón y conservaba todo su jugo.

La segunda fue la gran sorpresa de la cena: el Yakitori de Maitake (22 €), con brasa, papada ibérica, salsa holandesa y mojo canario nikkei. Una seta tratada con el mismo respeto que un buen corte de carne. Para aquellos lectores que, como yo, sean amantes de los buenos restaurantes de carne, sabed que este es uno de ellos.
Un principal clásico y bien resuelto
Como plato principal pedimos el Solomillo de Ternera (45 €), rustido y braseado, con demi-glace. Un plato de manual, tierno, con una salsa profunda y bien ligada. Después de tanto mar, la carne puso el contrapunto perfecto.

El final dulce
Para cerrar, el Milhojas de Ferrero (18 €): chocolate, avellana y cacao. Crujiente por fuera, cremoso por dentro y con un sabor que remite directamente al bombón que todos conocemos. Un postre goloso que compartimos hasta la última cucharada.
Por qué ir a cenar a Madunia sí merece la pena
Madunia confirma que Javier Aranda se mueve igual de bien en Ibiza que en Madrid. La cocina respeta el producto local, la brasa marca el carácter de la carta y el servicio acompaña sin agobiar. Si buscas una cena para compartir frente al atardecer, apunta esta dirección: Ctra. Cap Negret 16. Reserva con tiempo, porque las mesas vuelan.

