La marca británica ha aprovechado la Milan Design Week 2026 para presumir de su servicio de personalización más exclusivo, el Range Rover Bespoke, y ha traído un coche hecho a mano del que solo existe una unidad en el mundo.
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Milán siempre tiene algo que contar durante su semana del diseño, pero este año Range Rover ha decidido subir el listón con una propuesta que deja huella. Se llama Traces y ocupa la Galleria Meravigli desde el 21 hasta el 26 de abril, después de abrir sus puertas a la prensa el día 20. La marca británica regresa por segundo año consecutivo al evento milanés, esta vez de la mano del estudio londinense Storey Studio, y lo hace con una instalación que pone el foco en Range Rover Bespoke, su programa de personalización reservado a los clientes más exigentes del planeta.
Aquí no hablamos de elegir entre cuatro colores y dos tapicerías. Bespoke va de construir un Range Rover pensado milímetro a milímetro para una sola persona, con la memoria, los lugares vividos y el instinto como materia prima. Y Traces lo cuenta en tres capítulos que se recorren caminando, mirando y escuchando: Memory and Colour, Memory and Motif y Memory and Material.
El último capítulo reserva la sorpresa gorda. Allí aparece el Pearl of Tay, un encargo único inspirado en la perla de agua dulce del río Tay, en Escocia. Un Range Rover envuelto en un paisaje de gravilla negra, aletas perladas que recorren el techo imitando el movimiento del agua y catorce piezas de artesanía escocesa seleccionadas por la galería Bard de Edimburgo. Probablemente, uno de los Range Rover más bonitos que hemos visto salir de Solihull.
¿Qué es exactamente el Range Rover Bespoke?
Antes de seguir, tienes que saber cómo es el servicio de personalización de Range Rover. Anna Gallagher, directora de Bespoke Operations, lo define como «Un programa reservado para nuestros clientes más exclusivos y exigentes que buscan una distinción verdadera. Pone en valor el trabajo de nuestros artesanos, desde los expertos en pintura hasta el equipo de bordados»

Básicamente, es el servicio con el que permite a sus clientes diseñar el coche prácticamente sin límites: el color puede estar inspirado en cualquier rincón del mundo, en acabado brillo, mate o satinado. Los materiales, los bordados, los detalles interiores… todo se hace a medida y a mano por un equipo de artesanos. De esta manera, puedes tener un Range único y que de verdad está adaptado a los gustos personales de cada uno.
Así es la instalación: tres espacios para entender el lujo de Range Rover
La exposición está dividida en tres zonas que el visitante recorre una detrás de otra, rodeado de espejos que multiplican todo hasta el infinito (jugando con la metáfora de que gracias a Bespoke la personalización es prácticamente ilimitada).
El primer espacio va sobre el color y nos muestran una película envolvente proyectada en cuatro paredes que cuenta cómo cada tono está ligado a un lugar. Y tiene sentido, porque desde los años 70 Range Rover ha bautizado sus colores con nombres de sitios reales (el clásico Masai Red, por ejemplo). Una caja de luz en el techo va cambiando al ritmo de la peli y baña la sala entera con esos colores. La verdad que es una experiencia muy bonita y curiosa de presenciar.

El segundo espacio gira en torno a los bordados. Cuatro artistas han hecho ilustraciones inspiradas en sus recuerdos de Milán, y el equipo artesano de Range Rover las ha traducido en piezas de bordado reales utilizando las mismas técnicas que usan en sus coches.

Todo está expuesto en vitrinas doradas junto a un ambiente más recogido, con telas, moqueta de lana y un paisaje sonoro de fondo. Con esto, Range nos enseña que cuando pides un bordado personalizado, hay un equipo de mucho nivel detrás que lo hace totalmente a mano.
El Range Rover Pearl of Tay, la gran estrella
Ahora llegamos a lo más curioso e importante. En la última sala aparece el Pearl of Tay, un Range Rover muy especial del que solo existe una unidad y que muestra hasta dónde puede llegar el servicio de personalización Bespoke. Este modelo está inspirado en las perlas de agua dulce del río Tay, en Escocia, y el espacio que lo rodea cuenta con gravilla negra cubriendo el suelo, aletas perladas ondulantes en el techo que recuerdan al movimiento del agua y vitrinas laterales con 14 objetos artesanales escoceses, cada uno elaborado con un solo material.

Pero la idea principal de esta última sala es que presencies hasta donde puede llegar el nivel y cómo trasladan a la realidad las demandas del cliente gracias al programa Bespoke. Cada encargo parte de paisajes, materiales o sensaciones que el cliente puede tener reflejados en su vehículo. Y, en este caso, se han basado en las perlas y los ríos de Escocia.

Traces es la carta de presentación de una nueva etapa para Range Rover Bespoke, el servicio con el que la marca británica quiere llevar la personalización a un terreno donde cada detalle (el color, el bordado, el material, el acabado) responde a la historia personal del cliente. El Pearl of Tay es la prueba de que esto funciona: un Range Rover pensado desde una perla escocesa, construido por artesanos que dominan su oficio y convertido en una pieza irrepetible. Anna Gallagher, responsable del programa, lo ha dejado claro en Milán. Bespoke se expande, suma nuevas salas de encargo por todo el mundo y afina sus capacidades para una clientela que ya no busca un coche de lujo, sino el suyo propio. Y si este es el punto de partida, lo que venga después promete dar mucho que hablar.

