A tan solo unos días de finalizar el verano, hay quien prefiere esta época para hacer las maletas y escaparse al abrigo de un destino tranquilo y desconocido para dar la bienvenida al otoño. Destinos nacionales de proximidad, poco masificados, y alojamientos alternativos, como las viviendas vacacionales, con políticas de cancelación más flexibles y medidas de seguridad e higiene son las opciones preferentes de los viajeros durante estos meses.

Estos retiros de fin de semana en compañía de familia o amigos se han convertido en la alternativa perfecta para disfrutar de unos días en atractivas casas rurales por todo nuestro territorio. Aquí te dejamos una selección de nuestras favoritas.

Tarifa, Andalucía

Esta villa de 300 m2 y capacidad para 10 personas se erige como el destino ideal para alargar los últimos días de cielo azul despejado. Ubicada en primera línea de una de las playas más exclusivas de Tarifa y próxima a la localidad gaditana de Zahara de los Atunes, su estilo rústico en arquitectura y decoración, donde predomina el color blanco y la madera, se combina a la perfección con las comodidades más modernas, incluyendo una piscina privada para largos chapuzones. Con acceso directo a la playa y unas bellas vistas al Océano Atlántico desde cualquiera de sus tres niveles, los huéspedes disfrutarán de unos días de descanso frente al mar de la Costa de la Luz, rodeados de un entorno natural inigualable.


Gerona, Cataluña

Con capacidad para 10 personas y una extensión de 200 m2, Mas dels Arcs es una preciosa masía del siglo XVIII, construida con piedra original de la zona, que ha sido completamente restaurada en el año 2019, respetando la originalidad de las piezas históricas y equipada a la última. Rodeada de campos, pinedas, encinas y olivares y a pie de las montañas de “les Gavarres”, está ubicada en un entorno privilegiado, en el corazón de la Costa Brava, a 2 km de sus mejores playas y calas y a 800 metros del pueblo medieval de Calonge. Con suelos de barro cocido en hornos de leña y vigas de madera autóctona, sus grandes ventanales ofrecerán al huésped unas bellas vistas de sus cultivos, la naturaleza exterior, el jardín y la piscina, para disfrutar de largas veladas a la luz de la luna.


Outes, Galicia

En el pequeño pueblo de Roo, en la región gallega de Ria de Noia y Muros, se levanta esta villa cuidadosamente restaurada, de ambiente confortable con una decoración interior donde la piedra y los colores cálidos son los protagonistas. Con cuatro grandes habitaciones dobles, la casa está rodeada de un bello y bucólico jardín privado con piscina propia, donde naranjos, mandarinas, perales, manzanos, melocotoneros, limoneros e higueras acompañan a los huéspedes en sus días de descanso y naturaleza. Con vistas al mar y la montaña, la playa más cercana se encuentra a cinco minutos en coche de la casa y un recorrido por la bella costa de playas espaciosas y aguas prístinas es, sin duda, un gran atractivo para disfrutar en familia.


Jarandilla de la Vera, Extremadura

Totalmente equipada y decorada con sencillez y en armonía con su entorno, la “Posada de los Sentidos” es el alojamiento ideal para parejas aventureras, amantes de la naturaleza y familias. De estilo rústico y moderno a la vez, esta antigua casa convento fue fundada por San Francisco de Borja y construida durante el siglo XVI en piedra, madera y adobe. Sus 260 m2 distribuidos en cinco habitaciones, bodega, cocina, sala de estar y sauna, con un jardín exterior de 80 m2, son ideales para descansar después de una jornada disfrutando de la naturaleza verata en estado puro a través de rutas de senderismo o en bicicleta, descubriendo sus gargantas o visitando los pueblos de la comarca.


Getaria, Guipúzcoa

Con vistas al mar y a los acantilados, a la playa Malkorbe, al pueblo de Getaria y a su puerto, hasta un total de 12 personas podrán alojarse en esta villa moderna, bañada de luz gracias a sus ventanales y construida con materiales de alta calidad. Con un jardín de 1.200 m2 en ladera y terraza, 2 terrazas, 6 habitaciones y 4 baños, la casa cuenta con todas las comodidades para unos días en familia mirando al mar. Además, dispone de una biblioteca con libros de época muy antiguos para un momento de relax y quienes lo prefieran podrán practicar deportes náuticos o recorrer la costa en bicicleta. Sin duda, ¡un auténtico otoño azul!