Un sinfín de terminaciones nerviosas permiten que la masturbación anal sea la más intensa y placentera de todas

La masturbación es de las prácticas más habituales a través de la que conocemos mejor nuestro cuerpo, mientras que aprendemos a percibir qué es lo que nos resulta más excitante y satisfactorio. La autoexploración mejora la calidad de nuestras relaciones sexuales y más aún en pareja, ya que nos permite comprender el placer en su máxima expresión, para luego poder compartirlo.

La masturbación anal da un paso más allá dentro del mundo de la autoexploración y, aunque es menos conocida -y pocas veces comentada- es la más intensa puesto que las terminaciones nerviosas de la zona son muchas y están localizadas.

La realidad es que no existe un kit de iniciación. Cada persona, como ocurre con la masturbación genital, tiene su propia técnica que le permite alcanzar el máximo bienestar y disfrutar de un placer sin igual.

Tanto si hasta ahora no entraba en tus planes como si está en la lista de nuevos temas sexuales a explorar, JOYclub, comunidad especializada en la libertad sexual, trae las claves para iniciarte en esta práctica tan excitante:

  • El lubricante, clave en la masturbación anal: para comenzar, debes ir jugando con la zona del perineo, la superficie que se encuentra entre el escroto/el clítoris y el ano. Mediante esta acción, el ano se irá relajando de manera progresiva.
  • Otra recurso que puede ayudarte en las primeras etapas es masturbar la zona de los genitales. Con la mano dominante, iremos acariciando tanto el ano como sus alrededores. Mientras, con la mano débil podemos ir tocándonos tanto el clítoris como el pene, hasta encontrar el momento perfecto para comenzar a introducir nuestro dedo.
  • La ducha es un buen escenario en el que empezar, puesto que el efecto del agua creará una situación única y también te permitirá asegurar todo el contexto con la máxima higiene.
  • Una vez te decidas por introducir el dedo, esta acción debe ser progresiva. Ve probándote en todo momento cómo te encuentras y libérate de la presión de tener que introducir todo el dedo de golpe. Es posible que tengan que pasar varias masturbaciones hasta llegar a este punto. Ve ejerciendo presión de manera progresiva.
  • Una vez el dedo se encuentra en el interior del ano, muévelo lentamente hacia fuera y hacia dentro hasta encontrar el ritmo con el que mejor te sientas.
  • La masturbación anal se ha consolidado como una de las fórmulas capaces de proporcionar un mayor disfrute para nuestro cuerpo. Comienza a interiorizarlo en tu rutina sexual diaria, ¡y descubre todos sus beneficios!