Cómo pillar a un mentiroso: trucos para saber si te están diciendo la verdad

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Imagen: Jim Carrey en la película «Mentiroso compulsivo»

Los seres humanos mentimos. Es más, los seres humanos mentimos frecuentemente, pero eso no significa que siempre lo hagamos con mala intención. ¿Quién no ha dicho «una mentira piadosa» en algún momento de su vida – o mejor dicho- en algún momento de su día?

A veces mentimos para no causar un daño mayor, para no provocar una desilusión o por miedo a hacerle daño a alguien a quien queremos.

Mentir no es nada fácil para el cerebro humano. Mentir deja pistas, deja huellas. Para nuestro sistema neuronal es mucho más difícil mentir que decir la verdad.

Cuando decimos la verdad, simplemente tenemos que acudir a nuestro recuerdo y verbalizarlo. Mientras que cuando mentimos, el cerebro tiene que crear una nueva historia que convive con la real, porque la historia falsa nunca sustituye a la verdadera y, construir el castillo de naipes que es una historia falsa requiere de varias habilidades:

– Hay que darle forma a un discurso coherente.

– Hay que incluir detalles que doten a la historia falsa de credibilidad.

– Hay que memorizar cada punto del guión de la mentira, ya que, cuando uno dice la verdad, no tiene que memorizar nada, simplemente tiene que acudir a su recuerdo.

El mentiroso es una persona observadora por naturaleza. Cuando el mentiroso está mintiendo, automáticamente está pendiente de cómo está reaccionando la víctima de la mentira. Tiene que analizar si la otra persona le está creyendo o muestra signos de duda o incredulidad. En base a estas observaciones, el mentiroso ajustará su discurso.

Realizar todo este proceso le supone al cerebro un esfuerzo mayor que el simple hecho de decir la verdad y, por tanto, lo más habitual es cometer errores, dejar huellas y no darse ni cuenta.

CLAVES PARA DETECTAR MENTIRAS

Los mentirosos no describen emociones ni pensamientos

La persona que nos está mintiendo se suele centrar en la historia principal. Por ejemplo, imagínate que una persona llega tarde a una cita (o no aparece) y, cuando le preguntamos que qué ha pasado, nos responde “es que se me ha estropeado el coche, no me arrancaba…” y ahí se queda su respuesta.

En este caso, es muy raro que nos diga, por ejemplo, que pensó en llamar a un taxi y que ya iría a por el coche al día siguiente, o que estaba con el vehículo a las afueras de la ciudad y se agobió. Aquí tenemos ya la primera huella: NO DESCRIBEN NI EMOCIONES NI PENSAMIENTOS

El mentiroso habla en tercera persona, con plurales y en voz pasiva

El mentiroso nunca es el protagonista de la historia. Se la está inventando. Esto provoca que el cerebro le delate ya que, habitualmente, no cuenta la historia en primera persona. El mentiroso, mientras está mintiendo, habla en tercera persona, habla en plurales y habla con los verbos en pasiva para que él mismo pueda alejarse de la historia. Esto es lo que en psicología se conoce como lenguaje de distanciamiento.

Sus discursos son cronológicamente perfectos

Aparentemente, mientras la persona está mintiendo, no suele tener lapsus en el tiempo, avanza en su narración de forma lineal, hacia delante.

Esto no es normal en el recuerdo. El recuerdo nunca es perfecto y minucioso con los detalles. Sin embargo, el mentiroso, cuando está contando los hechos, parece que está narrando una novela. Y es que, en cierto modo, lo es. Es una estupenda ficción que se ha inventado.

El mentiroso siempre comete incoherencias

Si sospechas que alguien miente, presta atención a cualquier incoherencia en su historia. Este es un clásico detector de mentiras en sí mismo, que se utiliza en los tribunales y por los investigadores. Es difícil mantener una mentira, especialmente cuando se le pide a uno que repase los detalles una y otra vez. Lo más probable es que el mentiroso cometa un desliz y acabe delatándose a sí mismo por mentir.


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El mentiroso necesita tiempo y espacio

Los mentirosos son personas que necesitan aire, su propio espacio y tiempo suficiente para recrear su historia. Sobre todo, cuando se les saca de su zona de confort.

Algunos mentirosos ensayan sus historias una y otra vez, lo que les permite engañar tu primera prueba de comprobación de incoherencias. Sin embargo, a menudo no piensan en todos los detalles ni predicen todas tus preguntas. Por ello, plantea algunas preguntas que sirvan para pillarles desprevenidos: así no tendrán tiempo de idear una mentira y podrán revelar detalles importantes relacionados con la verdad.

Cuando empezamos a pedirle información que no se esperan y tienen que empezar a reconstruir la historia a partir de ese punto, el cerebro del mentiroso tiene que trabajar muchísimo, por lo que necesita tiempo para preparar esas respuestas y que resulten convincentes. Algunas estrategias que utiliza el mentiroso para ganar tiempo es pedir que le repitas la pregunta (a pesar de que la pregunta, normalmente, es muy fácil de comprender), se producen los llamados “silencios incómodos” o  responden con otra pregunta.

El mentiroso no coordina correctamente los tiempos verbales

Cuando le pides a alguien que te cuente qué hizo la semana pasada, lo normal es que utilice tiempos verbales en pasado. Cuando le pides al mentiroso que te responda a preguntas que no se está esperando, que nos dé más información de la que se ha inventado, su cerebro empieza a construir la historia a partir de ese momento (presente) y, entonces, ¿qué les pasa a los verbos? los verbos siempre siguen a la acción. Si la acción tuvo lugar en el pasado, los verbos son en pasado. Pero si la acción es en presente, los verbos que se emplean son en presente. Por lo tanto, si escucháis a una persona que en su relato mezcla tiempos en pasado y en presente… ¡ojo! 

Las palabras y las emociones del rostro no coinciden

Hay emociones que son muy difíciles de fingir como la tristeza, el miedo o la angustia. Cuando alguien te está mintiendo y ves que hay una falta de coherencia entre la historia que te está contando y la emoción que proyecta su rostro, muy posiblemente, no te esté diciendo la verdad.

Este punto es uno de los más útiles para los investigadores de la Unidad Central de Delincuencia Especializada y Violenta de la policía cuando se denuncian asesinatos entre familiares o personas cercanas.

Cuando alguien denuncia la desaparición de un hijo o de un familiar, lo habitual es ver emociones de desesperación, angustia, miedo, etc… estas emociones podrán llegar a fingirse durante un tiempo, pero es imposible mantenerlas en el rostro de forma ficticia por un tiempo muy largo.

Presta mucha atención a su comportamiento

Para leer las verdaderas emociones de alguien, a veces hay que prestar mucha atención a su lenguaje corporal. Aunque muchos dejan que las mentiras salgan de su boca, a menudo se olvidan de lo que su cuerpo puede estar comunicando. Utiliza esto a tu favor. ¿Evitan el contacto visual? ¿Sus sonrisas son falsas? ¿Parecen incómodos? Si la respuesta a cualquiera de estas preguntas es afirmativa, puede que te estén mintiendo.

Busca microexpresiones

Las microexpresiones son expresiones muy breves que muestran emociones ocultas. Así que, en esos casos en los que no puedes saber si la otra persona está realmente bien o sólo está fingiendo, busca esos destellos. Si prestas la suficiente atención, te darás cuenta de un momento de tristeza u otro fallo en su actuación, seguido de una rápida recuperación. Aunque estas microexpresiones pueden ser difíciles de detectar, puedes practicar poco a poco para mejorar tu radar de micro expresiones.

Desconfía de los detalles adicionales

Una de las señales más evidentes de que alguien está mintiendo es cuando ofrece un montón de detalles innecesarios.

Es obvio que el mentiroso se esfuerza por inventar una historia extravagante para cubrir sus huellas. Los mentirosos siempre intentan convencerte de que están diciendo la verdad ofreciendo todos estos detalles; para ellos, es una forma infalible de mentir. Pero, en realidad, te proporciona otra forma infalible de pillarlos en el acto.

Truco para saber si está mintiendo: Pídele que te cuente la historia del revés

Pídele que te cuente la historia del revés: empezando por el final y acabando por el principio. Si la persona te está mintiendo no va a poder, se va a agobiar, se va a poner nervioso y se va a delatar, ya que, como hemos mencionado anteriormente, ha memorizado la historia inventada en orden cronológico.

Sin embargo, la persona que te está diciendo la verdad no tiene ningún problema en relatarte los hechos de forma inversa, no le supone un esfuerzo ya que solo tiene que acudir a su recuerdo más reciente. El mentiroso, por su lado, tendrá que hacer un esfuerzo extra que no nos pasará inadvertido o no podrá relatarnos los hechos desde el final hacia delante.

Por ejemplo, si estás entrevistando a candidatos para un puesto de trabajo y notas que en su brillante CV hay algo que te hace sospechar, vete a la mitad de la trayectoria profesional del entrevistado, pídele que te cuente desde ese punto hacia atrás y observa su reacción.

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