Autoestima y amor propio: cómo mejorar la relación con uno mismo

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Las relaciones de pareja han monopolizado el Día de San Valentín potenciando las emociones negativas por estar soltero. Descubre las claves para evitarlas y empezar a practicar el amor propio.

En un día históricamente designado para celebrar el amor y la amistad, y a pesar de tantos ‘tipos’ de afecto como existen a nuestro alrededor, el ser humano tiende a centrar el Día de los Enamorados exclusivamente en potenciar las relaciones de pareja.

De forma automática, queda excluida una parte muy amplia de la población que evita tener que enfrentarse al 14 de febrero, o lo hace sumido en un vacío y tristeza profundos por no compartir su vida con otra persona.

Esto pasa porque, a nivel social, las relaciones de pareja se presentan como un tipo de relación esperable y deseable convirtiéndose en un anhelo muy extendido que puede llevar a la idealización de estas. Este deseo tan fuerte por alcanzar una relación de pareja va acompañado de muchas ideas erróneas, como que esa pareja nos va a hacer sentir plenos o nos va a entender en todos los sentidos. El haber creado unas expectativas tan elevadas sobre ese vínculo hace que cuando no esté presente en nuestras vidas, se genere una sensación de vacío, tristeza y frustración en la persona.

CONSECUENCIAS DE UNA BAJA AUTOESTIMA

  • Dejar pasar la vida: dejar de hacer cosas nuevas, descubrir nuevos rincones, culturas, costumbres, personas…
  • Crear dependencia emocional con la pareja: hay personas que incluso mantienen relaciones insanas por miedo a no encontrar a nadie más. Viven con miedo a romper el vínculo porque prefieren estar mal acompañados que solos.
  • Vivir con celos: sentirse poca cosa y no valorarse a uno mismo nos lleva a tener miedo de que la pareja elija alguien mejor. Para alguien con la autoestima baja cualquiera tiene más aspectos positivos, por lo que cualquiera es una amenaza…aunque solo sea en su cabeza.
  • Falta de autocuidado: una persona con poca autoestima no se prioriza y pondrá por delante las necesidades de los demás. La falta de amor propio nos lleva a comer mal, a tener atracones, a no hacer deporte, a abandonarnos y a vivir con sobrepeso, lo que nos lleva a hablarnos mal, haciendo más grande la herida en nuestra autoestima, dificultando mucho salir de esa rueda tan destructiva.
  • Perder oportunidades laborales: no atreverse a aceptar promociones internas o postular a nuevas ofertas por miedo a no estar a la altura y por pensar que los otros lo harán mejor.

La idealización y el anhelo acaban siendo una de las causas de que muchas personas inviertan mucho tiempo y esfuerzo mental de su vida en intentar encontrar a una pareja que, según algunos estándares sociales, terminará por completar su felicidad. Nada más alejado de la realidad, ya que esta idea de poder ser felices únicamente encontrando una pareja es totalmente errónea.

De hecho, incluso cuando estamos en una relación, podemos y debemos ser independientes a pesar de compartir mucho tiempo con nuestra pareja. Lo ideal es que esta sea un complemento que aporta ideas, momentos y enriquecimiento en distintos aspectos a la otra persona, pero sin convertirse en el centro de su felicidad y manteniendo los respectivos espacios personales bien definidos.

CÓMO CULTIVAR EL AMOR PROPIO

Pasar tiempo en solitario

Preguntémonos qué nos apetece hacer, qué aficiones tenemos o qué es lo que siempre hemos querido hacer, pero nunca nos hemos atrevido. Normalmente estamos rodeados de muchas personas, ya sea en el trabajo, en casa o incluso en el transporte público. Es importante dedicarnos tiempo a nosotros mismos, hacer actividades que nos permitan pensar y reconectar con nosotros mismos, escucharnos y así conocernos mejor.

Hacer deportes o actividades en grupo

Al igual que es importante conocernos a nosotros mismos en solitario y escuchar nuestras necesidades, somos seres sociales y desde la conexión con otras personas también podemos conocer facetas de nuestra personalidad. Intentemos hacer actividades en grupo con personas que inicialmente son desconocidas, y aprendamos de esas nuevas interacciones.

Fijarnos en cómo nos hablamos

Muchas veces el frenesí del día a día hace que no nos fijemos en los mensajes que continuamente nos damos a nosotros mismos. Cuando empezamos a fijarnos en ello nos damos cuenta que muchos parten desde la obligación y, generalmente, empiezan con un “deberías”, “tienes que hacerlo mejor”, “no es suficiente”… e incluso muchas veces nos regañamos y atacamos a nosotros mismos por cometer errores naturales. Es importante que nos escuchemos y empecemos a cambiar la forma en la que nos hablamos a nosotros mismos, tratándonos con respeto.

Fijarnos en lo bueno y no solo en lo malo

Al igual que con los mensajes negativos, la mayor parte de las veces tendemos a fijarnos en lo que hemos hecho mal. Sin embargo, olvidamos felicitarnos por todo lo que sí hemos logrado y disfrutado a lo largo del día. Intentemos cambiar el foco a lo positivo, de esta forma seremos más justos con nosotros mismos y con el esfuerzo que hacemos todos los días por alcanzar distintos objetivos.


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Cada vez se reconoce más la importancia de cuidarse y de mantener un adecuado bienestar emocional. Silvia Congost, experta internacional en relaciones tóxicas y autoestima, tiene claro que para lograr amarse más y mejor es necesario invertir tiempo en uno mismo y conocerse bien. Pero, ¿cómo practicar el autocuidado? ¿Cómo aprender y entrenar el quererse más?

El primer paso es, precisamente, querer: cualquier entrenamiento supone un esfuerzo, constancia, y voluntad. Para lograr hacer del cuidado de la autoestima un hábito, hay que entrenarla a diario. Vivir con una autoestima sana y fuerte marca una diferencia absoluta en el día a día. Para Silvia Congost, “amarse primero es la base para enfrentarnos a la vida, tomar decisiones y mantener relaciones sanas”, y propone estos trucos para entrenar y fortalecer la autoestima:

Cuidarse por dentro y por fuera. No sólo es fundamental hacer ejercicio, sino que es importante acompañarlo con una alimentación sana.
Alegrarse por los éxitos. Es primordial reflexionar a diario para identificar y reconocer nuestros logros. Es una forma de sacar siempre lo bueno de cada día y reconocer de lo que somos capaces.

Dedicarse tiempo de calidad. De manera consciente, escoger momentos concretos, exclusivos para uno, sin interrupciones. Tiene que ser la ocasión perfecta para conectar con uno mismo, por eso no importa tanto la cantidad sino la calidad.

Cuidar el diálogo interior. ¿Cuántas veces ha pasado que nos encontramos hablando solos? Buscar esa meditación con uno mismo, hacia adentro, con mensajes y pensamientos positivos que ayuden a fortalecernos.

Rodearse de personas que sumen. Las operaciones matemáticas por excelencia han de ser la suma y la multiplicación. Tener gente al lado sana que no reste, con la que poder mostrarse vulnerable y que siempre esté para ayudarnos a crecer.

Agradecer. Que la palabra gracias se convierta en favorita. La gratitud es más que decir gracias, es tener la capacidad de asombrarse y de apreciar la vida. Ayuda a disminuir los niveles de estrés y a aumentar la autoestima.

Además de estos trucos, para Silvia Congost es importante “definir el rumbo de nuestra vida, hacia dónde queremos ir. Marcarse unos objetivos claros y ponerse una fecha límite para cumplirlos. Y por supuesto, ser una persona asertiva. Aprender a decir no cuando es lo que quieres y lo que sientes, e incluso a compartir tu opinión, deseos e ideas, incluso con personas que pueden no estar de acuerdo contigo”.

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