¡Soltar y dejar ir! Cómo gestionar la ansiedad que nos produce la incertidumbre para ser felices

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No podemos eliminar la incertidumbre de nuestras vidas, ¡no tenemos una bola de cristal! Pero sí que podemos aprender a vivir con ella. ¡Toma nota de estos consejos!

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Una de las emociones más difíciles de gestionar? Sin duda, la incertidumbre. O lo que es lo mismo, el miedo al futuro, ese temor a no saber qué es lo que sucederá. Y es normal querer tenerlo todo bajo control, porque eso nos transmite seguridad, tanto sobre lo que somos como sobre lo que queremos.

Saber vivir con la continua sensación de la incertidumbre no es nada fácil, ya que nos provoca emociones tremendamente incómodas como el miedo, la ansiedad, preocupación, llegando incluso a bloquearnos o hasta causarnos depresión.

Una obsesión por controlar lo incontrolable que en lugar de acercarnos a la tranquilidad y a la seguridad que pretendemos, nos aleja de ella. La incertidumbre es algo que forma parte de nuestro día a día en la mayoría de nuestras situaciones cotidianas y todos, en mayor o menor medida, la hemos sentido, la sentimos o la sentiremos.

Ni si quiera somos capaces de controlar nuestros pensamientos o la imaginación, son aspectos que se escurren de nuestra capacidad de gestión y llegando incluso a causarnos ansiedad. Deshacerse del recuerdo de una situación vergonzosa, eliminar por completo de la memoria un trauma o de la infancia o incluso desterrar para siempre de nuestro corazón las emociones negativas que nos produce pensar en alguien puede convertirse en todo un reto.

Sentir incertidumbre es inevitable, pero aprender a gestionarla y a evitar emociones como el miedo, la vergüenza o la inseguridad, es importante.

¿Control o descontrol?

Nuestro instinto de supervivencia nos exige que busquemos mantener las situaciones bajo control, porque no solemos tolerar bien la incertidumbre. El control tiene sus raíces en el miedo. Es decir, intentamos controlar las cosas porque tenemos miedo de lo que pueda pasar si no lo hacemos y el riesgo frente a esa actitud es que todo puede derrumbarse ante el menor imprevisto.

Sin embargo, “es bueno tener cierto grado de exigencia con uno mismo, pero si ello desemboca en un sentimiento constante de insatisfacción, es que tenemos que aprender a ‘aflojar’ y aceptar que hay cosas que no podemos controlar”, nos explica la experta en mindfulness Ananda Ceballos.

Por eso, todos deberíamos aprender a aceptar, que no a resignarse. “Aceptar nos permite dejar de estar en conflicto con el mundo y con nosotros mismos, mientras que la resignación conduce a actitudes de rechazo que no nos traen ni serenidad ni felicidad.

Tras la resignación suele esconderse un ‘no’, una forma de victimización. Detrás de la aceptación hay un ‘sí’ a la vida, incluso a aquello que no podemos cambiar. Cuando nos resignamos nos cerramos. Cuando aceptamos consentimos serenamente, nos abrimos a las cosas tal y como son”, nos explica Ananda Ceballos, experta en mindfulness y colaboradora de la app de meditación Petit BamBou.

Aprende a fluir


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Ya lo dice la experta, “aprender a fluir es admitir que todo está cambiando, es salir de la trampa de la atractiva ilusión del control, cuestionar las propias creencias y estar dispuesto a aceptar que hay cosas que no podemos cambiar”, nos explica. Y para ello solo necesitamos entrenarnos en el arte de convivir con el movimiento constante de nuestras vidas.

Si nos resulta complicado, una buena opción siempre es meditar. “La meditación nos enseña a ser ‘acróbatas del instante presente’, a hacer eterno cada momento, a saborear la vida exactamente en el sitio en el que nos encontramos”, nos cuenta Ananda.

Y por si no nos atrevemos, aquí van algunos tips para ayudarnos a empezar:

Identificar lo que es importante para nosotros, ponernos metas realistas y saborear nuestros éxitos, por muy pequeños o insignificantes que nos resulten. “Eso nos ayudará a vivir de forma más plena”, nos indica la experta.

Haz una lista. A un lado pon tus prioridades en la vida y al otro lado lo que has hecho durante la semana. “Resulta sorprendente, pero a menudo nos damos cuenta de que, en una semana, no hemos hecho casi nada de lo que realmente era importante para nosotros”, añade Ananda Ceballos, colaboradora de Petit BamBou.

Limita el tiempo que dedicas a aquello que tanto te preocupa. Márcate un tiempo máximo para hablar sobre ello, sino todas tus conversaciones y pensamientos girarán en torno a ese asunto.

Mímate y quiérete. Dedicarnos unos minutos al día, sin móvil ni distracciones. Ser consciente de nosotros mismos.

Tener claro que… “El control nos aleja de la felicidad. Hay cosas, y más aún en los tiempos que corren, que no podemos pronosticar ni controlar, pero hay muchas otras importantes sobre las que si podemos actuar”.

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