Rafa Nadal se sincera en la alfombra roja del estreno de ‘Rafa’, su documental más esperado, y revela el miedo real que le frenó durante tantísimo tiempo a abrir las puertas de su intimidad.
Rafa Nadal lleva meses ocupando titulares incluso después de colgar la raqueta para siempre. La semana pasada os contábamos su implicación en el primer proyecto residencial de Armani en España, ubicado en Marbella, y ahora vuelve a colocarse en el centro de la actualidad por la presentación de ‘Rafa’, el documental que llevaba años resistiéndose a hacer.
En la alfombra roja del estreno, el balear dejó una confesión que ha dado mucho que hablar: el verdadero motivo por el que rechazó durante tanto tiempo enseñar su día a día.
El miedo que Rafa Nadal arrastraba desde hacía años
Acostumbrado a las cámaras, a los focos y a las preguntas incómodas dentro y fuera de la pista, había una frontera que el tenista jamás quiso cruzar. Lo dijo con la misma transparencia a la que ya nos tiene acostumbrado: «Es una de las cosas que más reparo me daba».

Esa línea roja tiene nombres y apellidos: su mujer, su familia, sus amigos y su equipo. El círculo sagrado que durante toda su carrera ha protegido con uñas y dientes.
Nadal sabía perfectamente lo que implicaba abrir esa puerta. Dejar entrar a un equipo de grabación en su casa, en sus entrenamientos y en sus momentos más vulnerables suponía exponer también a los suyos. Y eso, durante años, le pareció un precio demasiado alto.
Lo que Rafa Nadal promete mostrar en su documental
El proyecto, según contó el propio tenista, ofrece «una visión muy íntima» de su vida profesional y personal. Habrá «muchos detalles que la gente, incluso los fans, probablemente desconocían». Pero quizá lo más interesante llega cuando habla del lado menos amable de su profesión: el documental aporta un «toque de realidad de la vida de un tenista profesional», incluida la dureza de convivir con «varios problemas de lesiones».

Hay otra clave que atraviesa toda la conversación: Mallorca. Su isla y su refugio en la que también tiene alguno de sus negocios, como el hotel ZEL que abrió junto a la familia Escarrer. Y es que Nadal lo tiene clarísimo y lo repite siempre que puede. No haberse mudado nunca ha sido, en sus propias palabras, «de vital importancia para mi felicidad». «Por eso nunca me planteé irme fuera», afirma. Estar cerca de su familia y de su tierra queda «reflejado en el documental».
Ahora solo queda por responder qué hizo cambiar de opinión al tenista más celoso de su intimidad y cómo reaccionaron los suyos cuando, por fin, les propuso dejar entrar las cámaras.

