El entrenador Luis de la Fuente visita la boutique de IWC en Madrid y desvela los paralelismos entre la alta relojería, el fútbol y una filosofía de vida marcada por la disciplina y el madrugón a las seis de la mañana.
El seleccionador nacional de fútbol Luis de la Fuente, amigo de la firma IWC Schaffhausen, ha acudido esta mañana a la boutique de la en la calle Ortega y Gasset a charlar entre vitrinas de alta relojería sobre algo que conoce muy bien: el peso de cada segundo cuando hay un título en juego. Y arrancó con una frase que marcó el tono de toda la conversación.
«Vivimos excesivamente acelerados, cortoplacismo, solución de los problemas, pero es importante disfrutar de esos momentos con inteligencia… saboreando cada minuto», soltó nada más empezar.
Luis de la Fuente y la lección que le dejó su padre
Hubo un momento en el que el riojano bajó la voz para hablar de casa. De su padre, concretamente. Dijo que esa imagen de su padre enseñándole a disfrutar de cada momento «en su momento oportuno, con inteligencia, con paz, con pausa» fue el germen de lo que es hoy. Quizá por eso insiste tanto en frenar, en saborear, en no dejarse arrastrar por la prisa que lo invade todo.

Y enlazó esa idea con su profesión sin despeinarse: «No entiendo la vida sin deporte ni el deporte sin unos valores».
Luis de la Fuente y la filosofía del trabajo bien hecho
Cuando la conversación viró hacia el éxito sostenible, hacia cómo se construye una selección que no sea flor de un día, el entrenador no titubeó. Tiene una frase grabada a fuego con su cuerpo técnico, una especie de mantra que repiten a los jugadores hasta que la interiorizan.
«El trabajo duro gana al talento cuando el talento no trabaja duro», aseguró.
Esa es su brújula. Y de ahí tiró del hilo para mandar otro recado, este dirigido a quienes prefieren ir por libre. «Hay gente que prefiere correr solo porque dice que corre más, pues creo que se equivoca. En esta vida se trata de ir bien acompañado». Habló de unión, de cohesión, de buenas personas alrededor. De camino, sobre todo. Llegó a decir que el éxito no está en la meta, sino en el trayecto: «Lo importante es ese proceso, ese es el camino. Eso es el éxito».
Luis de la Fuente y un reloj que se parece a su selección
El paralelismo con el universo de IWC llegó cuando la entrevistadora le preguntó cómo diseñaría su propio reloj. La respuesta fue puro fútbol.

«Un reloj tiene que funcionar perfectamente. Engranaje perfecto. Todas las piezas perfectamente encajadas, coordinadas al unísono. Eso es un equipo de fútbol», explicó. Y completó la imagen: gente heterogénea, de procedencias distintas, credos distintos, ideologías distintas, que hay que meter en una misma caja para que dé bien la hora. Once jugadores, un mecanismo, un resultado.

Para la ocasión, el seleccionador llevaba en la muñeca el nuevo Ingenieur Automatic 42 en cerámica de color verde oliva oscuro, la primera vez que el diseño con brazalete integrado heredero de Gérald Genta llega a la cerámica de color. La corona y los tornillos en oro le aportan ese contraste que se nota a un metro de distancia. Por dentro late el calibre de manufactura 82110, con sistema de carga automática Pellaton de componentes cerámicos y 60 horas de reserva de marcha.
Luis de la Fuente y las seis de la mañana
La pregunta más doméstica llegó al final. ¿Eliges primero el reloj o el resto del look? El entrenador se desmarcó del juego.
«Primero lo importante es la persona. Mirarse al espejo y decirte ‘uy, qué bien estoy’. Eso se consigue con una vida ordenada, sacrificada, esforzada. Yo entreno todos los días. Me levanto a las seis de la mañana», confesó.
Habló también de excelencia, una palabra que repitió varias veces. Sostiene que en una selección nacional no caben los términos medios, que estar al 90% no sirve, que hay que dar el 100% siempre. La misma vara de medir, dice, que aplica una marca como IWC cuando aspira a jugar en la liga grande de la relojería mundial.

