El reloj que ha vuelto a colapsar las boutiques Swatch en medio mundo cuesta 400 euros, no se lleva en la muñeca y esconde detalles que muy pocos conocen
Las colas frente a las boutiques de Swatch volvieron a montarse el pasado 16 de mayo. Cientos de personas esperando durante horas para hacerse con un reloj que, en cuestión de minutos, desapareció de las vitrinas. La culpable de este nuevo episodio de fiebre relojera tiene nombre propio: Royal Pop, la colaboración entre Audemars Piguet y Swatch que lleva días incendiando las redes sociales.
Para entender el revuelo hay que retroceder un poco. Desde que Swatch lanzó la MoonSwatch junto a Omega en 2022, cada nueva colaboración del grupo suizo con sus firmas hermanas de lujo se convierte en un acontecimiento mundial. Llegó después el Scuba Fifty Fathoms con Blancpain, que también dejó imágenes de aglomeraciones en medio mundo. La fórmula funciona por una razón muy simple: poner al alcance de cualquier bolsillo el ADN de marcas cuyos relojes cuestan, de media, entre 30.000 y 80.000 euros. Un Royal Oak de acero parte de los 25.000 euros y los modelos más codiciados superan los 100.000 sin despeinarse.
Pero esta colaboración es distinta a todo lo anterior. Y no solo por el precio. Te contamos 6 detalles que probablemente no conocías y que ayudan a entender por qué se ha agotado en minutos.
6 cosas que no sabes sobre la colaboración Audemars Piguet × Swatch
1. No es un reloj de muñeca: es un reloj de bolsillo (y se lleva de mil formas)
Lo primero que te va a sorprender de esta colaboración Audemars Piguet × Swatch y de su modelo Royal Pop es que rompe con el formato tradicional. Audemars Piguet y Swatch han recuperado el reloj de bolsillo, ese objeto que asociamos a los abuelos y a las películas de época, y lo han reinterpretado con los colores y la energía del Pop Art y de los míticos Swatch POP de los años ochenta.

La caja se separa de cualquier correa convencional. En su lugar, llega con un cordón de piel de becerro con costuras en contraste que se puede llevar al cuello, en el bolsillo, colgado de un bolso o donde se te ocurra. Vienen tres longitudes distintas de cordón y un pequeño soporte desmontable que convierte el reloj en una pieza de sobremesa. La cabeza se engancha y se suelta con un sistema de clip que hace clic al colocarse, una especie de firma sonora de la colección.
2. El número 8 está escondido por todas partes
Hay 8 modelos en la colección Audemars Piguet × Swatch, y ese número tiene todo el sentido del mundo. Es un homenaje a los ocho lados de la caja del Royal Oak y a los ocho tornillos hexagonales de su famoso bisel, ese que diseñó Gérald Genta en 1972 y que cambió para siempre la historia de la relojería.

El Royal Pop incorpora además ocho patentes nuevas en la construcción de la caja. La arquitectura del Royal Oak original combina un octógono redondeado, un círculo y una forma de barril, y todas esas líneas siguen presentes aquí. El modelo HUIT BLANC tiene un detalle precioso: sus ocho tornillos están pintados en ocho tonos distintos de blanco.
3. Lleva dentro un componente que también monta un Royal Oak de 50.000 euros
Aquí viene la parte más interesante para los amantes de la relojería. La colección Audemars Piguet × Swatch monta el movimiento SISTEM51 de Swatch en una versión nueva de cuerda manual con quince patentes activas. SISTEM51 es el único movimiento mecánico Swiss Made del mundo que se ensambla de forma 100% automatizada, una proeza industrial poco habitual en este sector.

Ofrece más de 90 horas de reserva de marcha, un ajuste de precisión realizado por láser en fábrica y un espiral antimagnético Nivachron™ que, curiosamente, fue desarrollado por Audemars Piguet y se utiliza en varios de sus modelos. Es decir, llevas en la mano un componente técnico que también puedes encontrar en un Royal Oak que cuesta más de cincuenta veces lo que pagas por el Royal Pop.
4. El barrilete te avisa cuando hay que dar cuerda al reloj
El fondo transparente de los 8 relojes deja ver parte del movimiento. Y aquí hay un detalle que merece atención especial, porque es una de las patentes más ingeniosas del Royal Pop: el barrilete, donde se almacena la energía del reloj, funciona como indicador visual de la reserva de marcha.

Cuando las cámaras del barrilete aparecen en gris, dejan ver las espiras del muelle real y avisan de que el reloj necesita cuerda. Cuando el color pasa a dorado, significa que el muelle está totalmente comprimido y el reloj funciona a pleno rendimiento. Una solución elegante para un problema típico de los relojes de cuerda manual.
5. Puedes elegir entre dos formatos clásicos de la relojería antigua
La colección llega en dos configuraciones que recuperan dos estilos históricos del reloj de bolsillo. La versión “Lépine”, con la corona a las 12 horas y solo dos agujas (horas y minutos), está disponible en 6 modelos.

La versión “Savonnette”, con la corona a las 3 horas y un pequeño segundero a las 6 horas, llega en dos modelos.

La caja, la corona y el sistema de sujeción del cordón están fabricados en Bioceramic, ese material que mezcla dos tercios de polvo cerámico con un tercio de un compuesto biosostenible derivado del aceite de ricino. Las agujas e índices llevan Super-LumiNova de grado A para verse bien por la noche, y los dos cristales de zafiro (frontal y trasero) tienen tratamiento antirreflejos. La esfera incorpora además el patrón Petite Tapisserie, una de las señas estéticas más reconocibles del Royal Oak desde 1972.
6. Audemars Piguet no se queda ni un euro
Hay un dato que ha pasado bastante desapercibido entre el ruido mediático y que cambia por completo la lectura de la colaboración entre Audemars Piguet × Swatch. Audemars Piguet destinará el 100% de sus beneficios a financiar una iniciativa dedicada a la preservación y transmisión del savoir-faire relojero, con especial atención a las técnicas artesanales más raras y a las nuevas generaciones de talento del sector.
Como en colaboraciones anteriores, solo se puede comprar un reloj por persona, por día y por tienda seleccionada. Y si has visto las imágenes de las colas de estos últimos días, ya sabes que conseguir uno va a ser, literalmente, cuestión de suerte.

