La psicóloga sanitaria Paloma Rey asegura que no es una mayoría aplastante pero, en líneas generales, los hombres expresan mucho menos sus emociones en comparación a las mujeres. Y esto tiene unas consecuencias.
¿Eres de los hombres que expresa sus emociones o te las callas? Si tu pareja está rompiendo la relación, ¿lucharías exponiendo lo que sientes o «tu masculinidad» no tiene nada que ver con esto? Durante años (décadas… ¡siglos!) muchos hombres han vivido -y muchos siguen viviendo- con un claro mensaje: mostrar miedo, tristeza o inseguridad se interpreta por los demás como una debilidad. Así lo entendieron desde pequeños y, ya en la adultez, resulta más complicado hacerlo.
A diferencia de las mujeres, a los hombres les cuesta más mostrar sus emociones. Y esto viene desde la niñez. «No porque carezcan de ellas, ni mucho menos, sino porque en la infancia no se les enseñó a mostrarlas ni nombrarlas, lo que les lleva después a tener problemas a la hora de relacionarse, especialmente en el amor», aclara la psicóloga.
Menos resiliencia desde la infancia
Tal y como explica Paloma, un niño puede estar experimentando dolor emocional o físico, pero el trauma comienza cuando expresa su sufrimiento y es ignorado, juzgado u objeto de burla en el colegio, en su pandilla de amigos… ya que se interpreta como un «supuesto síntoma» de debilidad. Y sucede más de lo que creemos porque culturalmente, las niñas han recibido más compasión y atención cuando expresaban su dolor, su sufrimiento o un simple llanto que cuando lo hacían los niños.
La clave para la psicóloga se encuentra en que detrás de reprimir una emoción de vulnerabilidad en la infancia cuando eres un niño implica un menor desarrollo de la resiliencia.

Además, Paloma asegura que en su consulta es habitual ver que “detrás de la aparente frialdad y del distanciamiento emocional en realidad hay un miedo a no estar a la altura”, sensación de incompetencia o temor a perder el control.
“Hablar de lo que se siente implica exponerse. Y si durante años la valía se ha construido sobre el rendimiento o la autosuficiencia, mostrarse vulnerable puede vivirse como una amenaza a la identidad”, dice la psicóloga.
Cuando un hombre no expresa sus emociones
Paloma insiste en que puede que sea por falta de vocabulario para expresar sus emociones o por no querer mostrarse tal cual las está sintiendo, pero supone una fuente de frustración para, por ejemplo, una pareja que desea entrar en su mundo interior para comprenderlo mejor. De hecho, su represión emocional puede hacerles ganar a estos hombres la etiqueta de «masculinidad tóxica», cuando en realidad sufren heridas psicológicas.

Tal como indica la experta Paloma Rey, «con el tiempo aparecen silencios largos, respuestas cortas o monosílabos, lo que dificulta la conversación y la afinidad. Esto ocurre por falta de entrenamiento emocional”.
El dolor o molestia psicológica que sienten muchos hombres, al no expresarlo como tal aparece de otras formas. La psicóloga indica que “la irritabilidad, distancia emocional o desconexión en la pareja o con uno mismo” son formas en las que se muestra esa desconexión con las emociones propias no expresadas.
“Aprender a hablar de lo que se siente no es volverse más blando sino dejar de sostener una versión rígida de uno mismo y permitirse una identidad más completa. Y eso, lejos de restar masculinidad, la hace más libre”, concluye la psicóloga Paloma Rey.

