Texto: Jorge Fraguas

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RACIAS. Sí, gracias en mayúsculas porque esta temporada otoño-invierno los diseñadores de las firmas más internacionales no se han olvidado de nadie. La moda masculina pisa fuerte en las pasarelas y aunque la tendencia manda, los creativos de las principales marcas han tomado conciencia de que sigue habiendo hombres clásicos que quieren mantener este estilo sin renunciar, eso sí, a un punto de modernidad.

Por eso, pese a que los diseñadores más punteros siguen apostando por patrones desestructurados que desdibujan la silueta y refuerzan el tan demandado individualismo, este otoño-invierno vamos a poder encontrar otro tipo de propuestas más clásicas centradas en trajes de sastre sencillos para un hombre urbanita y elegante.

Pero como el mercado es global y el sector moda uno de los que más factura -algo que se quiere seguir manteniendo-, la variedad será la nota dominante. De este modo, al hombre clásico se contrapone otro mucho más desenfadado que juega a divertirse con sus estilismos. Y para él la influencia del mundo deportivo va a ser la clave, una vez más, tiñiendo de toques flúor el globo terráqueo.

Deportes como el alpinismo se han dejado caer sobre las pasarelas, aunque serán los complementos los que transformen los looks hacia un concepto más sport, con zapatillas, mochilas y gorras ‘a la cabeza’.

Vuelven a ser un must have las prendas de cuero, que en esta ocasión cierran la gama de color en torno al negro, así como los plumíferos acolchados, que no se limitan a los abrigos sino que se escapan de los convencionalismos y alcanzan también la prenda inferior, combinada con zapatillas de suela dentada y gorros de punto para que nadie pase frío.

La gama cromática se mantiene fiel a la de los últimos años y los colores propios del otoño, como los marrones y naranjas, se adueñan de los estampados, pero el gris se abre camino para demostrar que, según la variedad de este tono, el patrón y el tipo de textura en que se incluya, poco a nada tiene que ver con el hastío.

Las trencas y los abrigos largos confirman su peso como los infalibles para escapar de las bajas temperaturas y abrigan de un modo clásico, pero imposible no mencionar en este apartado una tendencia más consolidada en las estaciones de más calor, pero que esta temporada se adueña también del invierno y que no es otra que los abrigos en forma de batín. Algunos diseñadores los adaptan y se inspiran tomando detalles como el cinturón, pero los más atrevidos invitan al hombre actual a enfundarse en diseños de bata tal cual para reírse de las miradas indiscretas y salir a la calle del mismo modo que minutos antes estaban viendo la tele en el sofá.

En definitiva, la moda vuelve a dejar claro que desde que a comienzos del siglo XXI la mezcla de estilos iniciase su andadura, es este modo de concebir el diseño el que sigue despuntando, con claras reminiscencias, no obstante, de la década de los 90, tanto en su apartado más minimalista como en el más ravero.

Y es que el sector sabe que si quiere mantener las cifras actuales se tiene que seguir reinventando, especialmente las firmas de primer nivel, ya que menos problemas presentan las empresas dedicadas al low cost, algo por lo que España es bien conocida en el contexto europeo. No en vano, nuestro país es el cuarto más barato del mercado común donde poder comprar ropa, sólo por detrás de Hungría, Rumanía y Bulgaria.

La moda española goza de buena salud y así lo demuestran cifras como las relativas a las exportaciones, que siguen creciendo. Los últimos datos arrojan en torno a un tres por ciento de crecimiento, aunque la extranjera copa un porcentaje de facturación nada desdeñable en nuestro país tratándose España de uno de los grandes titanes del sector. En concreto, cerca del 8 por ciento.

Aunque tanto en un caso como en otro hay que dar un toque de atención porque pese a ser uno de los negocios más contaminantes del mundo, la industria europea de la moda ha recortado un cuatro por ciento su inversión desde 2008 en equipamientos para el control de la contaminación. Menos mal que siguen existiendo, y afortunadamente cada vez más, firmas que apuestan por lo sostenible, empresas eco friendly como Ecoalf, que nos demuestra que se puede trabajar de otro modo y crecer. Muestra de ello es su proyecto en Japón, donde prevé abrir su primera flagship el próximo año.

Más revueltas andan las aguas en dos de los referentes más gamberros. Si Moschino ha tenido que hacer frente a la salida de su director general, Gabriele Maggio, que se incorporaba a la empresa en 2016 procedente de Gucci, hay que ver cómo se las arregla Guram con Vetements en solitario. Demna Gvasalia ha dicho basta a su pluriempleo y se queda sólo como director creativo de Balenciaga tras cinco años de trabajo junto a su hermano y que han encumbrado la marca a lo más alto. El proyecto Balenciaga, a cuya imagen dio un giro de 180 grados cuando cogió las riendas del diseño de este icono, es ahora su prioridad.

A lo más alto en cuanto a influencia, porque si se habla de cifras reales, la cosa cambia, sobre todo si se comparan con la de una de las firmas del lujo por excelencia, que ha crecido en torno a 15 por ciento y ganó un siete por ciento más durante el primer semestre del año, hasta situarse por encima de los 750 millones de euros. Palabra de Hermés.

Y en el marco de la moda de lujo, una nueva enhorabuena para el talento español. Miguel Vargas ha sido nombrado vicepresidente de Louis Vuitton para la región sudeste de Estados Unidos, tras ser el responsable de la marca en México, Panamá y Aruba. ¡Felicidades!

 

  1. FESTIVAL FLOURESCENTE

El estilo Menphis, ahora rescatado en materia de decoración de interiores, abrió la veda a finales de los años de los años 80 a una gama de color en el armario masculino que tal vez estaba un poco olvidada desde el movimiento hippie de la década anterior. Treinta años después, y siguiendo el hilo conductor de las reminiscencias noventeras de las últimas temporadas, el flúor ha iluminado las pasarelas y ahora ya lo puedes integrar en tu fondo de armario sin desentonar.

Un toque de color fluorescente alegrará los días más grises del invierno y lo hará como lo ha hecho siempre, centrado en los amarillos, los verdes, los naranjas o los rosas. Te lo dicen grandes de la moda más vanguardista como Dsquared2, Berluti, Paul Smith o Balmain en sus propuestas de corte sport, pero también otros como Dries Van Noten, que en forma de tie dye se atreve con esta tendencia colorista en sus trajes. Philipp Plein pone el acento en los plumíferos, otro de los must have de los 90, y MSGM o el español Palomo Spain también se adentran en el mundo fluorescente, dejando claro que el color más chillón ‘grita’ por abrirse hueco.

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