Fue en 1988 cuando Louis Vuitton encargó su primer reloj de pulsera a Gae Aulenti, una arquitecta que acababa de convertir una vieja estación de tren de París en el Musée d’Orsay y dibujó para la casa una caja redonda con forma de guijarro y la corona a las 12. Los aficionados lo bautizaron «Monterey» (por cómo pronunciaban «montre» los americanos). Casi 40 años después, ese mismo reloj entra ahora en la colección permanente con caja de cerámica y 2 colores para elegir.
Nuevos relojes Louis Vuitton Monterey Ceramic en versión verde y versión negra
La versión verde del nuevo reloj Louis Vuitton Monterey juega con el «tono sobre tono». Caja de cerámica verde, esfera lacada en el mismo verde, agujas amarillas y correa de piel de becerro con costura a juego. El amarillo de las agujas recuerda al pespunte de la marroquinería de Louis Vuitton, un guiño que cualquiera con una cartera de la casa entiende a la primera.

La versión negra, por su parte, es de cerámica negra pulida, esfera blanca mate, agujas y minutería en rojo, segundero azul y correa negra con pespunte rojo. La cerámica pasa de un gris metálico a un negro profundo según cómo le dé la luz, un efecto que en fotos apenas se aprecia y en la muñeca sorprende.
Qué cambia respecto al LV II original de 1988
La caja mide 37 mm, igual que entonces. El grosor sube dos milímetros, hasta 11 mm, para dar sitio al calibre automático LFT MA01.02, que sustituye al cuarzo original. Las funciones quedan en horas, minutos y segundos; el modelo de 1988 incluía fecha y alarma. Todo lo demás sigue en su sitio: la minutería tipo ferrocarril, el «Louis Vuitton Paris» en semicírculo, las agujas tipo jeringa y la corona Clou de Paris, ahora en acero. Fondo cerrado, cristal de zafiro y 30 metros de resistencia al agua.

Matthieu Hegi, director artístico de La Fabrique du Temps Louis Vuitton, lo resume así: «Los códigos del reloj de Gae Aulenti son idénticos».
Cómo fabrica Louis Vuitton la caja de cerámica de su reloj Monterey
Como seguramente sepas a estas alturas de tu afición relojera, la mayoría de marcas usa un molde. Sin embargo, Louis Vuitton parte de polvo de óxido de circonio mezclado con pigmentos, lo compacta en una barra y talla la forma de guijarro con una máquina de tres ejes. Después viene el horno, a más de 1.000 °C, donde la pieza encoge, algo que los artesanos calculan de antemano para llegar a la medida exacta. Tras el horno, la cerámica solo admite el desbaste a mano y el pulido final que le da el brillo.

La esfera lleva su propio trabajo: laca aplicada con pistola en dos o tres capas, barniz mate a mano y un estampado en acrílico con una hora de horno a 80 °C por cada pasada. Solo elegir el pigmento del verde llevó cuatro semanas de pruebas.
El calibre LFT MA01.02 y lo que solo verá tu relojero
El fondo de acero es cerrado, así que el movimiento queda a la vista únicamente en la revisión. Aun así, La Fabrique du Temps lo ha terminado con cuidado: platina con grano circular, puentes arenados, zafiros incoloros en lugar de rubíes y un rotor de oro rosa de 750 milésimas con el monograma LV grabado.

Son 174 componentes, 26 piedras, 28.800 alternancias por hora y 45 horas de reserva de marcha.
Un reloj para la muñeca, el cuello o el cinturón
Los LV I y LV II originales llevan años subiendo en las subastas. Nicolas Ghesquière sacó el LV II en el desfile de otoño-invierno 2025 y el LV I en el de primavera-verano 2026, colgados al cuello o enganchados al cinturón.

Ese uso libre explica por qué Louis Vuitton le ha dado al Monterey Ceramic sitio fijo en el catálogo. Las referencias son W0CR11 para el negro y W0CR21 para el verde.

