En 1879, Thomas Burberry, que había abierto su negocio en Basingstoke (Inglaterra) con 21 años, inventó un tejido ligero, transpirable y resistente al agua: la gabardina. La patentó en 1888 y en pocos años la llevaban exploradores polares como Fridtjof Nansen o Ernest Shackleton. Durante la Primera Guerra Mundial los oficiales británicos la adoptaron en masa, y de ahí salió el trench coat, el abrigo que casi todos imaginamos cuando oímos la palabra.
Por eso en español la gabardina es dos cosas a la vez. La RAE la define como un abrigo ligero y largo de tejido impermeable, y también como la tela tupida, de tejido diagonal, con la que se hace. Conviene tener las dos en la cabeza al comprarte una, porque una buena gabardina de hombre empieza por el tejido, sigue por el corte y se remata en detalles que a primera vista pasan desapercibidos.
Aquí no vas a encontrar looks. Para eso ya tienes nuestras ideas para llevar la gabardina beige. Esto va de elegir bien la prenda antes de pasar por caja.
Qué es el tejido de gabardina y cómo reconocer uno bueno
La gabardina es una sarga, es decir, un tejido en el que los hilos se cruzan de forma que dibujan líneas diagonales en la cara de la tela. En este caso la sarga es muy cerrada, y eso es lo que le da cuerpo y la hace aguantar el viento y la llovizna. El Victoria and Albert Museum de Londres explica que la de Burberry se tejía con una sarga muy apretada a partir de un hilo preparado de forma especial.

Hoy encontrarás gabardinas de algodón, de lana y de mezclas con poliéster. El algodón es el clásico: es el de los trench clásicos de Burberry, que la marca sigue confeccionando en Yorkshire, y para mi gusto es el que mejor envejece. La lana abriga más y cae con más peso. El poliéster aguanta mejor las arrugas, pero el tacto se aleja bastante del de una gabardina de las de siempre.

En la tienda, mira la tela de cerca. La diagonal tiene que verse fina y regular, y al tacto la tela debe ser firme sin parecer cartón. Lee también la etiqueta, porque resistente al agua no significa impermeable. Una gabardina de algodón te salva de un chaparrón corto y del camino al metro, pero si vas a pasar horas bajo la lluvia necesitas otra cosa.
El largo y el corte de la gabardina de hombre, según lo que lleves debajo
El largo clásico del trench llega más o menos a la rodilla, y es el que mejor funciona con traje porque tapa la americana entera. Si no eres muy alto o la vas a llevar casi siempre con vaqueros y jersey, un modelo algo por encima de la rodilla te dará mejores proporciones. Las que caen por debajo de la rodilla tienen mucha presencia, pero piden estatura para no comerte.

Pruébatela siempre con lo que vayas a llevar debajo. Si la quieres para la oficina, ve a la tienda con americana (como el ejemplo de abajo de Ralph Lauren, con un look más armado). Ahora bien, si es para el fin de semana y quieres improvisar con un look más informal, fíjate en el ejemplo de Bottega de la foto de arriba. Una gabardina que te queda perfecta sobre una camiseta puede tirar de la espalda en cuanto metes una chaqueta de traje. Y si dudas de la propia americana, repasa los puntos que tiene que cumplir un traje para quedarte bien.

Con ella abrochada, fíjate en tres cosas. La costura del hombro tiene que caer justo en tu hombro o un poco más allá, nunca antes. La manga debe tapar la de la americana y el puño de la camisa. Y la espalda: cruza los brazos delante del pecho y, si notas que la tela tira entre los omóplatos, pide una talla más.
El tipo de manga también cuenta. Las mangas raglán, cosidas en diagonal desde el cuello hasta la axila, dejan más holgura y entran mejor sobre una chaqueta. Las mangas montadas, cosidas en el hombro, dan una silueta más estructurada y más de sastre.
Gabardina de hombre: Qué color y qué botonadura elegir
Si es tu primera gabardina, no te pases de moderno ni te compliques la vida. Cómpratela en color beige, que es la que más posibilidades te va a dar. El beige, además es el color clásico de esta prenda de abrigo que todo el mundo asocia al trench y te combina de cine con azul marino, gris, marrón, blanco y negro… ¡con lo que le eches!

Ahora bien, si ya eres un profesional en esto del encanto del hombre en gabardina, hay una gama de colores que no me puede gustar más y que es elegante hasta decir basta: el azul marino, el verde caqui y el marrón…¡yaaasss! Te de dejo los tonos a continuación:

En cuanto a la botonadura, el trench clásico es cruzado, con dos filas de botones y cinturón. Tiene más presencia (y en teoría, abriga más el pecho, porque los botones delanteros se superponen pero, ¿qué mas da eso hoy en día? Las gabardinas de una sola fila son más limpias y discretas y van fenomenal siempre con el traje. A mí me parecen mejor idea si eres de complexión ancha, porque el cruzado añade volumen, o si la vas a llevar casi siempre abierta.

El cinturón está para usarlo, pero no hace falta pasarlo por la hebilla. Anudado sin más por delante o atado a la espalda queda más natural.
Los detalles que separan una buena gabardina de una del montón
Casi todos los detalles del trench tienen origen militar. Según Burberry y el Victoria and Albert Museum, las charreteras servían para sujetar las insignias, la solapa del hombro (el gun flap) protegía del retroceso del fusil, las anillas en D del cinturón se usaban para colgar equipo y la pieza de la espalda (el storm shield) hacía que el agua resbalara en lugar de calar. Hoy son estética, pero dicen mucho de cómo está hecha la prenda.
Antes de pagar, revisa esto:
- Costuras rectas y pespuntes regulares, sobre todo en hombros, cuello y cinturón.
- Botones bien cosidos, que no bailen al tirar de ellos.
- Un cuello que se pueda subir y cerrar con su trabilla cuando sopla el viento.
- Tiras en los puños que ajusten de verdad, no solo de adorno.
- Un forro que no tire ni haga bolsas. Si es desmontable, mejor: alargas la temporada.
- Una abertura trasera que te deje caminar y sentarte sin forzar la tela.
Si las charreteras son un trozo de tela sin botón o el cinturón tiene la costura torcida, desconfía del resto. Cuando ya la tengas, aquí van cinco looks con trench y gabardina para los días de lluvia, y para cuando llegue el frío de verdad, nuestra selección de abrigos de lana.
Un último consejo para la tienda: lleva puesta la americana que más uses, abróchate la gabardina entera y cruza los brazos. Si no tira de la espalda y la manga te tapa el puño de la camisa, esa es tu talla.


