En 1912 unos médicos del Imperio austrohúngaro buscaron en el Tirol del Sur el mejor sitio para un sanatorio y lo encontraron en los bosques del Plose, a 1.800 metros de altura: agua de manantial, aire limpio, clima suave y más sol que la media de lugares de la zona. Otto Wagner, el arquitecto de la Viena modernista, firmó el proyecto aunque la guerra de 1914 lo paró. Entonces quedó una casa de madera y piedra donde descansaron sacerdotes hasta los años 50; los Hinteregger, hoteleros del valle, la descubrieron en el año 2000 detrás de unos setos y Stefan y Teresa Hinteregger la reabrieron como FORESTIS el 20 de julio de 2020, con 3 torres de madera nuevas al lado.

Si quieres dormir en un sitio tan especial que fue elegido nada más y nada menos que por los médicos de 1912 por su clima, con las agujas de los Dolomitas en el ventanal y la nieve del Plose a pocos metros de la habitación, este hotel te está esperando para descubrirte el Tirol del Sur más impresionante que puedas imaginarte.
Dónde está FORESTIS y cómo se llega a Palmschoß
FORESTIS está en Palmschoß 22, un caserío a 1.800 metros en la ladera sur del Plose, la montaña de Bressanone (Brixen), con el Parque Natural Puez-Odle pegado al bosque del hotel y los Dolomitas, Patrimonio Mundial de la UNESCO, enfrente. La carretera sube desde la ciudad entre bosques y los últimos metros son una vía reservada a los huéspedes que acaba en la puerta, donde te aparcan el coche en un garaje gratuito con cargadores.

El aeropuerto más cercano es Bolzano, a 50 kilómetros; Innsbruck está a 90, Verona a 195, Múnich a 260 y Venecia a 326. En tren se llega a la estación de Bressanone y la lanzadera del hotel tarda 20 minutos en subir. Los traslados privados se pagan aparte: desde 100 euros por trayecto para 2 personas desde Bressanone hasta 1.200 desde Milán.
Las 62 suites de FORESTIS: cuál merece la pena
Todas las suites miran al sur y tienen terraza. Las 20 del edificio histórico miden 50 metros cuadrados, con 1 o 2 dormitorios, cama king, vestidor, salón separado y terraza con mesa; la web lista además una categoría Room de 35 metros, la entrada más sencilla a la casa.

La que justifica el salto es la Tower Suite: 40 unidades en las 3 torres, 55 metros cuadrados, paredes y techos de abeto sin tratar, estufa de cerámica tirolesa y un ventanal de suelo a techo que enmarca los Dolomitas desde la cama. En la terraza esperan 2 camas balinesas que en verano preparan para dormir al raso si lo pides. La foto del ventanal con las Odle es de esta categoría, y conviene saberlo antes de reservar la Room.

Por encima quedan las 2 Penthouse, una por torre exterior: 200 metros cuadrados en 2 plantas, chimenea, dormitorio con frente de cristal y, arriba, piscina propia de 3 por 6,5 metros con sauna de abeto.
El baño de FORESTIS: agua de manantial del Plose en la ducha
El detalle que no sale en las fotos: de todos los grifos y duchas de FORESTIS sale agua del manantial propio del hotel, la misma que se bebe en el restaurante.

Las suites del edificio histórico tienen ducha de lluvia y aseo con bidé; las Tower Suite y las Penthouse añaden bañera y aseo separado. Los baños se revocaron con la dolomía sacada de la propia obra, molida y sellada con cera de abeja, y los jabones los fabrica Trehs, en el Sarntal, solo para la casa.
El spa de FORESTIS: 2.000 metros cuadrados y 5 saunas con vistas
El spa ocupa 2.000 metros cuadrados en 2 plantas bajo las torres y es solo para huéspedes. Abajo, la piscina interior de 20 por 4,3 metros sale al exterior y sigue en otra de 22 por 5, las 2 con agua de manantial, y 5 saunas: baño de vapor salino a 65 grados, finlandesa a 85, biosauna a 70, textil a 45 y una exterior a 90 dentro de una casita de madera tirolesa.

Cada tarde, de 17:00 a 18:00, hacen infusiones de sauna con 2 rituales de 12 minutos. Después toca el Silent Room, con chimenea en el centro y prohibido hablar, o el Tea Lounge, con biblioteca y 8 mezclas de té del Tirol del Sur.

Arriba, 4 cabinas de tratamiento, 4 spas privados para parejas, gimnasio Technogym y la sala de Wyda, la gimnasia de los druidas celtas que aquí sustituye al yoga.

Los tratamientos siguen el «círculo de los árboles»: eliges por tacto y olor entre pino de montaña, abeto, alerce o pino cembro, y la terapeuta trabaja con un bastón de esa madera, una piedra templada y aceites del árbol. Los masajes se reservan y pagan aparte; la web oficial no publica su carta de precios.
Desayuno, cocina del bosque y la cueva YERA: qué se come en FORESTIS
El desayuno se sirve en el Restaurant, escalonado en terrazas bajo el edificio histórico para que todas las mesas vean los Dolomitas. Por la noche, en el mismo comedor, eliges entre el menú FORESTIS de 7 pasos, el menú Detox, también de 7, o la carta; si la tarifa incluye desayuno o media pensión, la web no lo aclara en abierto, así que conviene mirarlo al reservar.

En el edificio antiguo están el bar, que trabaja con hierbas, bayas y agujas de los árboles de alrededor, el Garden Restaurant, más informal, y una bodega con mesa para 10.

Al frente está Roland Lamprecht, nacido en Bressanone y formado en Tantris (Múnich), que llama a lo suyo «cocina del bosque»: setas, bayas, hierbas y corteza recogidas en verano y encurtidas para el invierno, verduras antiguas que los granjeros vecinos plantan solo para el hotel y pan horneado en casa. Su proyecto más radical es YERA, un restaurante excavado bajo el bosque: una cueva con fuego abierto y troncos por mesa para 18 comensales, un único menú de temporada y bebidas propias que no pasan del 5 % de alcohol, abierto de martes a sábado también a quien no duerme en el hotel.
Esquí en el Plose, raquetas y Wyda en el bosque: las experiencias de FORESTIS
En invierno la palabra que importa es ski-in/ski-out: te calzas las botas en el cuarto de esquís y bajas a pista por un camino del bosque. El dominio del Plose tiene 45 kilómetros de pistas, la mayoría por encima de los 2.000 metros, con azules, rojas y negras, más trineo y senderos de invierno para quien no esquía. El guía del hotel organiza salidas con raquetas por el Puez-Odle y una travesía de esquí de montaña hasta el Gabler.
El resto del año: caminatas guiadas con las salidas al amanecer como plato fuerte, 4 rutas de bici por el bosque, Wyda al aire libre, cursos de cocina con Lamprecht y catas en la bodega. Se admite 1 perro por habitación con suplemento de 50 euros por noche, sin entrar en el spa ni en el restaurante principal.


