Casa de São Lourenço es el hotel desde el que Portugal mira su montaña más alta, una pousada del año 1940 colgada a nada mas y nada menos que 1.250 metros sobre el valle glaciar del Zêzere, reconstruida en puro hormigón y cristal en 2018 y vestida por dentro con la lana de una fábrica del siglo XIX que pertenece a la misma familia. A 2 horas y media de Oporto y a una tarde de coche desde Madrid, te deja en el único paisaje de alta montaña del país vecino con la nieve del invierno a la vuelta de la esquina.

Suena a hotel de postal, ese estilo de hotel en mitad del campo como el Hotel La Donaira del que os hablé no hace tanto. Yo he podido ir a disfrutar del primer fin de semana del otoño y por aquí te voy a dejar cómo ha sido mi experiencia.
Dónde está Casa de São Lourenço y cómo se llega
El hotel está en el kilómetro 49,3 de la carretera nacional 232, en el paraje de Campo Romão, término de Manteigas (distrito de Guarda), dentro del Parque Natural de la Serra da Estrela y del geoparque Estrela reconocido por la Unesco. La casa se abrió en 1940 como Pousada de São Lourenço, con proyecto del arquitecto Rogério de Azevedo e interiores de la artista Maria Keil, y volvió a abrir en octubre de 2018 tras la reforma de los estudios Site Specific Arquitectura y P-06 Atelier, que conservaron el cuerpo de granito y tejado rojo y le añadieron un volumen de hormigón y cristal con terrazas panorámicas.

Los aeropuertos de referencia son Oporto, a 200 kilómetros, y Lisboa, a 310. Desde Oporto el camino sigue la A1 y la A25 hasta la salida de Seia y sube después por la N232 de montaña hacia Penhas Douradas; el hotel está a pie de esa carretera. En coche desde Madrid la ruta natural es la A-62 hasta Salamanca y Fuentes de Oñoro, la A25 portuguesa hasta Guarda y la N232 hasta Manteigas, unos 420 kilómetros y algo más de 4 horas y media. La estación de tren más cercana es Belmonte-Manteigas, en la línea de la Beira Baixa.
Las 20 habitaciones de Casa de São Lourenço
Casa de São Lourenço cuenta con 15 habitaciones y 5 suites repartidas en 14 categorías, de los 20 metros cuadrados de la Cozy Mountain a los 47 de la Suite Panorama Plus. Todas comparten la misma base: cama king de 180 por 200 (algunas de 200 por 200 o 2 individuales), almohadas y edredón de plumón de pato, sábanas de percal de algodón, mantas de lana de la Burel Factory y piezas de diseño portugués en burel, el paño de lana hervida que usaban los pastores de la sierra. Casi todas tienen balcón o terraza con muebles de exterior y ventanales a la montaña o al valle glaciar.

La que justifica el salto de categoría es la Suite Panorama Plus, la más grande de la casa: 47 metros cuadrados con dormitorio y salón, 2 balcones que suman 13 metros cuadrados sobre la montaña y el valle del Zêzere, 2 baños y sofá cama opcional con suplemento. Si prefieres el carácter del edificio antiguo, la Exclusive Mountain Suite, de 33 metros, conserva elementos originales de los años 50 y tiene un balcón de 8 metros al valle; y la Comfort Mountain Suite, de 42 metros, es la única suite con terraza de 14 metros que admite mascotas con reserva previa.

Las 3 categorías Maria Keil son la otra razón para mirar la lista con calma. Llevan muebles y piezas de la artista portuguesa que decoró la pousada en los años 40, bajo techos forrados de burel dorado; la Maria Keil Panorama, de 30 metros cuadrados, suma una terraza de 18 metros sobre el valle, y la Maria Keil Valley, de 22 metros y vistas a los campos, es junto a la Comfort Garden la puerta de entrada más barata al hotel.
El baño: ducha, Molton Brown y un ofuro al aire libre a 38 grados
La casa ha apostado por la ducha. Ninguna categoría anuncia bañera en la habitación: la Comfort Mountain Suite tiene ducha doble, la Suite Panorama Plus lleva 2 baños completos con ducha y el resto, un baño con ducha, espejo de aumento, secador, albornoces y zapatillas. Los productos de baño son de Molton Brown, la firma londinense, en todas las habitaciones.

El baño de verdad está fuera. En el jardín hay un ofuro de madera, la tina japonesa, con el agua a 38 grados y la sierra enfrente, que se reserva para la mañana, la tarde o la noche. Para los huéspedes de las suites va incluido; para el resto cuesta 30 euros por persona.
Desayuno y comidas en Fatiga, el restaurante de Casa de São Lourenço
El desayuno buffet entra en todas las tarifas y se sirve en el restaurante panorámico, con productos de la región de las Beiras; también se puede pedir a la carta en la habitación. Lo que casi nadie espera es la merienda: entre las 16:00 y las 18:00 el hotel monta un buffet de dulces, salados, bizcochos recién hechos, zumos, yogures, cafés e infusiones que también va dentro del precio. Y en las categorías Comfort Mountain, Comfort Garden, Cozy Mountain y Maria Keil Mountain, las más sencillas, la tarifa incluye además el almuerzo en el restaurante.

Fatiga es el restaurante de la casa y abre todos los días para almorzar y cenar. Lo dirigen los chefs Miguel Ramos y Marco Lágeo (a quienes tuve el placer de saludar) con una cocina de las Beiras que recupera las recetas de los pastores de la sierra con producto local y de temporada, servida bajo un techo de flores de burel dorado y con las cristaleras abiertas al valle. La cena la pagué aparte (salvo que la contrates con un programa), y para el día de montaña el hotel nos preparó unascestas de picnic muy cocquetas. En la Guía Michelin el hotel figura con Una Llave Michelin, la distinción de «una estancia especial»; el restaurante no aparece con estrella ni Bib Gourmand en esa consulta.
Spa de Casa de São Lourenço: qué entra y qué se paga aparte
El spa panorámico ocupa 400 metros cuadrados de madera clara, granito y cristal, reservados a los huéspedes, y lo básico va incluido en cualquier tarifa: la piscina interior climatizada, una piscina exterior pequeña con hidromasaje, también climatizada y con agua de manantial, la sauna y el baño turco. Entran también el aparcamiento con carga para coche eléctrico, el acceso a prensa internacional en PressReader, un paseo guiado de unas 2 horas cada día si el tiempo lo permite y la visita guiada a la Burel Factory.

Con coste aparte van los tratamientos, con productos Thalgo y aceites de plantas de la sierra (lavanda silvestre, pino, retama), y las experiencias con monitor.

Y si lo que te estás preguntando es qué cuánto vale, no te preocupes porque esta experiencia está a un precio más que razonable: 40 euros por persona la caminata de invierno con bebida caliente (de noviembre a abril) o la ruta con raquetas de nieve, 50 la salida de 5 horas a la meseta y las lagunas con picnic o la noche de observación de estrellas, 45 la cata en el palacio de Santar, 65 y 90 la bici eléctrica de media o jornada completa, 40 la piscina privada a medianoche con champán y 150 el almuerzo servido por el chef junto a la capilla de São Lourenço. Las suites Panorama disponen además de bicis de montaña, trineos y raquetas por reserva.
Burel Factory: la fábrica de lana que explica Casa de São Lourenço
El burel es el paño de lana hervida y prensada con el que los pastores de la Serra da Estrela se protegían del frío, y el hotel nace de él. La misma familia que recuperó una fábrica de lana del siglo XIX en Manteigas, la Burel Factory, con sus telares y máquinas en funcionamiento, levantó después Casa de São Lourenço y su hermano pequeño, Casa das Penhas Douradas, bajo la marca Burel Mountain Hotels. La visita guiada a la fábrica entra en todas las tarifas y explica los techos, las mantas y los cojines que vas a ver en cada rincón del hotel.

La otra experiencia propia del sitio es la montaña. La Serra da Estrela es la sierra donde Portugal esquía y en la Torre, a 1.993 metros, está el punto más alto del país continental; el hotel organiza caminatas de invierno, salidas con raquetas y rutas en todoterreno por las aldeas históricas y de montaña (Belmonte, Linhares da Beira, Sortelha), y en verano cambia la nieve por lagunas y playas fluviales. Para quien quiera estirar la escapada, la casa vende un programa de 4 noches repartidas entre los 2 hoteles de la sierra.
Precio de Casa de São Lourenço y condiciones
Con Relais & Châteaux, la tarifa arranca en 272,50 euros la noche para 2 personas en Comfort Garden o Maria Keil Valley; Comfort Mountain y Maria Keil Mountain parten de 292,50; Comfort Mountain Plus y Cozy Mountain, de 310; Superior Panorama, de 325; Maria Keil Panorama y Premium Panorama, de 357,50; Panorama Suite y Premium Panorama Plus, de 380; Comfort Mountain Suite y Exclusive Mountain Suite, de 405; y la Suite Panorama Plus, de 443,75 euros. Todas incluyen el desayuno buffet, la merienda, las piscinas climatizadas, la sauna, el baño turco, el paseo guiado diario y la visita a la Burel Factory que describe la web oficial.
Una de las cosas que más interesantes me pareció es que la casa vende además programas cerrados: el de otoño, de 2 a 5 noches con cena, un paseo guiado y uso de piscina climatizada y sauna, arranca en 725 euros, y el de pareja, de 2 noches con cena y masaje, cuesta 920 euros para 2 personas. Entrada a partir de las 16:00 y salida antes de las 12:00. La cuna cuesta 30 euros la noche y la cama supletoria, entre 60 y 80. Ni la web oficial ni la ficha de Relais & Châteaux anuncian cierre estacional ni mínimo de noches.
¿A quién le recomiendo venir a este hotel? A aquellas personas que, como yo, quieren (o mejor dicho, necesitan) montaña de verdad a una tarde de coche de Madrid, con nieve en invierno, piscina climatizada y sauna sin suplemento y una habitación de diseño por menos de 300 euros; para parejas que buscan la suite con 2 balcones sobre el valle y el ofuro incluido; y para quien va con perro, en las categorías Comfort que lo admiten. Queda fuera quien busque bañera en la habitación, vida nocturna o un hotel grande con muchos restaurantes.


