Cosas que hacemos a diario dañan el colágeno y aceleran el envejecimiento

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¿Sabías que tus hábitos cotidianos podrían estar robándole juventud a tu piel? Descubre cómo algunas acciones comunes aceleran la pérdida de colágeno y cómo puedes detener el reloj del envejecimiento.

El colágeno es una proteína que ayuda a nuestra piel y tejidos a mantenerse fuertes. Es como un escudo contra el envejecimiento. Si llevamos un estilo de vida sano, podemos recuperar algo del colágeno que perdemos con el tiempo y lucir más jóvenes.

A medida que nos hacemos mayores, perdemos colágeno. Esto hace que la piel tenga arrugas, se ponga flácida y que otras partes del cuerpo, como los ligamentos, no estén tan firmes. En algunas personas, esto puede causar problemas como la artrosis.

La buena noticia es que no nos quedamos sin colágeno para siempre. Podemos cuidar y aumentar nuestra cantidad de colágeno llevando hábitos saludables. No es solo tomarlo en pastillas, hay muchas formas de cuidar esta proteína importante.

El colágeno no solo tiene un papel crucial para mantener la piel joven, también es responsable de la firmeza y elasticidad de las estructuras de nuestro organismo y juega un papel esencial en su hidratación. Además, interviene en el proceso de curación después de sufrir una lesión.

Hay varios tipos de colágeno con diferentes funciones en nuestro cuerpo. El tipo I, por ejemplo, da firmeza a nuestra piel, huesos y otros tejidos. El tipo II ayuda a que nuestras articulaciones no duelan, el tipo III apoya nuestros músculos y órganos, y el tipo IV está en las partes más profundas de nuestra piel.

Si notas que tu piel es fina, tus heridas no sanan rápido, sientes dolor en tus articulaciones o ves que tu piel se ve opaca, podría ser que no tienes suficiente colágeno. También puedes notar que tus uñas y cabello no están tan fuertes. Esas son señales de que tu cuerpo necesita más colágeno.

Desgaste natural

Movimientos repetitivos, como fruncir el ceño o utilizar una sola postura al dormir, pueden causar líneas y arrugas debido a la descomposición del colágeno.

Comer mal

La comida influye de forma directa a cómo nos vemos y cómo nos sentimos. Lo que comemos afecta a nuestra piel, nuestros huesos y nuestras articulaciones. Las dietas pobres en nutrientes aceleran la pérdida de colágeno. No obtener suficientes vitaminas y minerales esenciales, como la vitamina C, que es crucial para la producción de colágeno, puede afectar negativamente la salud de la piel.
Las comidas rápidas o fritas con grasas no saludables no son buenas para el corazón ni para las articulaciones. Es bueno comer pescado como atún o salmón, porque tienen cosas buenas para la piel y las articulaciones.
Las almendras, nueces, cebollas, fresas, huevos, leche y carne tienen nutrientes que nos ayudan.
Beber suficiente agua también es muy importante para tener una piel bonita y sana.

El azúcar

El azúcar en la dieta puede contribuir al proceso conocido como glicación, donde las moléculas de azúcar se unen y dañan las proteínas, incluido el colágeno. Consumir regularmente bebidas azucaradas, dulces y alimentos procesados puede afectar negativamente la calidad y cantidad de colágeno en la piel.

Consumo excesivo de alcohol

El alcohol deshidrata la piel y puede causar inflamación, lo que puede reducir la producción y calidad del colágeno.

No dormir bien

Trabajamos mucho y estamos siempre ocupados, así que no descansamos lo suficiente.
Dormir bien es super importante para mantener nuestra piel bonita y sana.
Mientras dormimos, nuestro cuerpo arregla la piel y produce más colágeno.
Si no dormimos lo necesario, nuestra piel no puede recuperarse bien. Y no solo es dormir muchas horas, sino dormir bien.

Fumar

Fumar es muy malo para la salud y también para la piel.
Fumar hace que nuestra piel pierda su elasticidad porque daña el colágeno y reduce su producción.
El humo del tabaco tiene miles de químicos que dañan directamente el colágeno. Al fumar, las fibras de colágeno se rompen y se produce menos.
Además, el humo evita que la piel reciba suficiente oxígeno, haciendo que se vea opaca y sin vida.

Sol

Aunque el sol nos da vitamina D, tomarlo sin cuidado es malo para la piel.
Los rayos UV del sol dañan el colágeno y la elastina en nuestra piel.
Siempre usa protector solar adecuado para tu piel y evita el sol cuando es más fuerte. Después, hidrata tu piel con cremas para aliviarla.

Contaminación del aire

La contaminación daña nuestra piel. De hecho, la OMS dice que la mayoría de las personas viven en lugares con aire de mala calidad.
Nuestra piel nos protege de la contaminación, pero si estamos siempre expuestos, esta barrera se debilita y afecta al colágeno.
Es importante lavar y limpiar bien la cara a menudo y mantener la piel hidratada para protegerla de los contaminantes.

Estrés

El estrés hace que envejezcamos más rápido. Cuando estamos estresados, nuestro cuerpo produce una hormona llamada cortisol que daña la piel.
Esta hormona afecta el colágeno, haciendo que la piel sea más delgada, con arrugas y menos firme.
Según el American Journal of Medicine, tener mucho estrés es tan malo para la piel como fumar, el sol o la contaminación.
El estrés también reduce la circulación en la piel, lo que la hace lucir apagada. Es bueno practicar yoga, meditación o respirar profundamente para relajarse.

Para mantener la piel saludable y preservar el colágeno, es esencial seguir una rutina adecuada de cuidado de la piel, protegerse del sol, seguir una dieta equilibrada, evitar hábitos dañinos como fumar y beber en exceso, y considerar suplementos y tratamientos tópicos que promuevan la producción de colágeno. ¡La prevención es la clave!

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