Sobre el terreno, el número 21 de la selección española luce un diseño adidas perfecto para marcar goles. Fuera del campo paga cientos de euros por unas zapatillas ya arañadas, sucias y desgastadas.
Marcó de penalti en el minuto 22 ante Francia, igualó un récord que llevaba 40 años en manos de Butragueño y metió a España en la final del Mundial 2026. Pero cuando Mikel Oyarzabal se quita las botas, su calzado cuenta otra historia: la de un futbolista que huye de los logos. Estas son las zapatillas de Mikel Oyarzabal fuera del campo, y por qué dicen tanto de él.
Y es que resulta que hay una simetría curiosa entre cómo juega Mikel Oyarzabal y cómo se viste. Sobre el césped, el delantero de la Real Sociedad ha hecho de la discreción un arma: aparece cuando nadie lo espera, ocupa el espacio que otros descuidan y decide partidos. Fuera, exactamente lo mismo. Su vestuario funciona como sus desmarques: importa el resultado.
Y el resultado, en el Mundial 2026, es difícil de discutir. Su penalti a Mike Maignan en Dallas (potente, a la izquierda, con el portero adivinando el lado) fue su quinto gol del torneo, cifra que le iguala con Emilio Butragueño (México 1986) y David Villa (Sudáfrica 2010) como máximo goleador español en una sola Copa del Mundo. También fue su gol número 30 con España, con el que superó a Fernando Hierro y se convirtió en el sexto máximo goleador histórico de la selección, solo por detrás de Villa (59), Raúl (44), Fernando Torres (38), Morata (37) y David Silva (35). Además es el primer español que marca 14 goles con la selección en una misma temporada, récord que le arrebata al propio Villa (13, en 2008-09).
El domingo 19 de julio, en el MetLife Stadium, tiene una última bala para quedarse solo en ese registro. Mientras llega, en Rísbel nos hemos fijado en lo otro: en lo que calza cuando el estadio se apaga.
Qué zapatillas lleva Mikel Oyarzabal de calle: las Golden Goose Stardan
Las zapatillas de Mikel Oyarzabal fuera del campo tienen nombre y apellido: Golden Goose Stardan. Es el modelo con el que más se le ha visto y encaja con su manual de estilo hasta el último detalle.
Las Stardan son la propuesta de la firma veneciana (fundada en el año 2000) inspirada en las zapatillas de baloncesto de los años noventa: silueta low top, cuerpo de piel, malla lateral en algunas versiones, suela de goma y, sobre todo, el sello inconfundible de la casa, el efecto envejecido. Golden Goose las entrega ya desgastadas, con arañazos y suciedad aplicados a mano en Italia, de manera que cada par nace distinto.
Aquí está la clave de por qué son sus zapatillas y no otras. Golden Goose no lleva un logotipo tipográfico visible: lleva una estrella lateral. No pone su nombre encima, pone un símbolo. Es exactamente el tipo de pieza que permite a Oyarzabal ir vestido de moda sin parecer que va vestido de moda. Reconocible para quien sabe, invisible para quien no.

Y hay una segunda lectura, quizá más bonita: la propia marca describe las Stardan como un objeto de memoria deportiva (el póster de la habitación, el balón que guardaste porque con él marcaste el punto decisivo). Que el hombre que acaba de meter a España en una final del Mundial calce precisamente ese modelo es una casualidad que da gusto contar.
Las otras zapatillas de Mikel Oyarzabal: las adidas Copa Pure 2 Elite del césped
Sobre el terreno de juego, el número de la delantera de Luis de la Fuente sí lleva una marca bien visible: adidas, y en concreto las Copa Pure 2 Elite. La elección tampoco es casual y explica bastante de su fútbol.

La familia Copa es la heredera directa de las míticas Copa Mundial de 1979, las botas de piel de canguro que calzó media historia del fútbol. La versión Pure moderniza el concepto: mantiene el empeine acolchado y sin cordones sobre la zona de golpeo para maximizar el tacto y el control del balón, pero lo monta sobre una placa ligera pensada para el juego actual. Traducción: no es una bota de velocista ni de escaparate, es una bota de contacto limpio con el balón.
Es decir, que también en las botas Oyarzabal elige lo funcional sobre lo llamativo. Un delantero que vive de aparecer en el sitio exacto y rematar a la primera necesita sentir el cuero, no lucirlo. Y un lanzador de penaltis que ya suma nueve dianas desde los once metros en eliminatorias de grandes torneos (incluido el gol que dio a España la Eurocopa 2024 ante Inglaterra) tiene una relación con la superficie de golpeo que va más allá de la estética.
Y el domingo, la final
El 19 de julio, en el MetLife Stadium de Nueva Jersey (el estadio de la final del Mundial 2026, en el área metropolitana de Nueva York), España se jugará su segunda estrella ante el ganador de Argentina-Inglaterra. Oyarzabal llevará puestas las adidas Copa Pure 2 Elite y, si el guion se repite, un balón bajo el brazo y la responsabilidad de los once metros.
Lo que venga después, ya lo sabemos: chándal, calma, y unas Stardan gastadas de fábrica para volver a casa como si no hubiera pasado nada. Que es, exactamente, su manera de que pasen las cosas.

