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El reloj que pasó de un banco de pruebas en Houston a la muñeca de los hombres que caminaron sobre la luna

Astronauta del Apolo 11 caminando sobre la superficie lunar junto a la pata dorada del módulo lunar Eagle. Astronauta del Apolo 11 caminando sobre la superficie lunar junto a la pata dorada del módulo lunar Eagle.
Buzz Aldrin se mueve por «Tranquility Base» el 20 de julio de 1969, con su OMEGA Speedmaster en la muñeca. | Crédito imagen: Cortesía de OMEGA.

En julio de 1969, a Neil Armstrong y Buzz Aldrin les quedaba menos de un minuto de combustible antes de posarse sobre la Luna. Todo el equipo del módulo respondió a la perfección durante el descenso. Entre ese equipo viajaba un reloj de pulsera, y ese reloj era un OMEGA Speedmaster.

La historia del OMEGA Speedmaster empezó en 1957

El OMEGA Speedmaster llegó al mercado en 1957, dentro de la trilogía profesional de la marca junto al OMEGA Railmaster y el Seamaster. Estaba pensado para ingenieros, científicos y pilotos de competición.

Fue el primer cronógrafo que llevó la escala taquimétrica en el bisel en lugar de en la esfera. Su esfera negra mate lo separó de las caras blancas y plateadas que mandaban en la relojería de la época. Las agujas de flecha ancha iban rellenas de radio para leerse a toda velocidad, el cristal de Hesalita se eligió porque aguanta un golpe sin romperse y la caja quedó sellada a 6 atmósferas.

En octubre de 1962, el astronauta Wally Schirra llevó su Speedmaster Reference CK 2998 durante la misión Mercury-Atlas 8, a bordo del Sigma 7. Fue el primer OMEGA que viajó al espacio. La NASA nunca se lo entregó. Schirra simplemente se puso el suyo.

Las once pruebas que convirtieron al OMEGA Speedmaster en el reloj de la NASA

En 1964, el director de operaciones de tripulación, Deke Slayton, pidió cronógrafos de pulsera a distintos fabricantes del mundo. Varias marcas, OMEGA entre ellas, mandaron sus piezas. Fueron 11 ensayos diseñados para destrozar cualquier reloj: calor extremo, frío, vacío, humedad, corrosión, choque, aceleración, presión alta y baja, vibración y sonido.

Cronógrafo OMEGA Speedmaster sobre las fichas históricas de la NASA que certificaban el reloj para las misiones espaciales.
La ficha oficial de la NASA para el cronógrafo OMEGA del programa Apolo. En rojo, el sello que lo daba por «apto para uso en nave». | Crédito imagen: Cortesía de Omega.

Solo un reloj superó estas 11 pruebas. James Ragan, el ingeniero de la NASA que dirigió aquellos tests, todavía se acuerda del resultado: «Hasta a mí me sorprendió que algún reloj superara esas pruebas. Fue lo más extremo que le puedes hacer a una pieza de hardware».

El 1 de marzo de 1965, la NASA declaró al OMEGA Speedmaster «Flight Qualified» para todas las misiones tripuladas. Hasta hoy sigue siendo el único con ese sello.

El OMEGA Speedmaster durante las horas del Apolo 11

El Saturno V despegó el 16 de julio de 1969 desde el Centro Espacial Kennedy, retransmitido en 33 países. Los tres astronautas, Armstrong, Michael Collins y Buzz Aldrin, iban equipados con un Speedmaster cada uno, en las referencias ST 105.012 y ST 145.012.

Aldrin recuerda esos minutos previos al lanzamiento con una calma extraña: «Me quedé fuera yo solo unos diez minutos, viendo salir el sol y romper las olas, y me dije: quiero recordar este momento».

Buzz Aldrin de pie sobre la Luna con el traje espacial y el reflejo de Neil Armstrong en el visor durante el Apolo 11.
El retrato más famoso de la misión. En el visor de Aldrin se ve a Armstrong, que sujetaba la cámara y llevaba su propio Speedmaster. | Crédito imagen: Cortesía de OMEGA.

Charles Duke lo vivió desde el otro lado. Como CAPCOM del Apolo 11, era la voz que hablaba con la tripulación. «Puedes imaginar la tensión en el Control de Misión durante el alunizaje -cuenta-. Estaba por las nubes. Todos pegados a sus consolas, escuchando a Buzz mientras los guiaba hacia abajo».

Cuando el módulo tocó suelo en «Tranquility Base» el 20 de julio, Buzz Aldrin bajó a la superficie con su Speedmaster puesto. Se convirtió en el primer reloj llevado sobre la Luna. El de Armstrong se quedó dentro del módulo lunar como respaldo, porque el temporizador electrónico del módulo había fallado.

Por qué un OMEGA Speedmaster importaba tanto ahí arriba

Para los astronautas, el reloj era una herramienta de trabajo. Thomas Stafford, comandante del Apolo 10, lo explicaba así: «El tiempo es la base del plan de vuelo y de la trayectoria. Llevaba dos OMEGA, uno con el tiempo de misión y otro con la hora de Houston».

Duke añadió un detalle que lo cambiaría todo: «Durante el encendido del motor, tienes que cronometrar el disparo al segundo. Por eso un reloj es muy importante».

Ragan lo remató desde la ingeniería: «Era un respaldo crítico. Si los astronautas perdían el contacto con tierra o les fallaban los temporizadores digitales en la superficie, lo único que les quedaba era el reloj que llevaban puesto».

El OMEGA Speedmaster que ayudó a traer de vuelta al Apolo 13

En abril de 1970, el tanque de oxígeno del Apolo 13 reventó. La tripulación usó un Speedmaster para cronometrar los catorce segundos de encendido de motor que corrigieron su reentrada y los devolvieron a casa. Ese mismo año, la NASA entregó a OMEGA el Silver Snoopy Award, su máximo reconocimiento a la seguridad de vuelo.

Reloj OMEGA Speedmaster Moonwatch Professional con esfera negra, escala taquimétrica en el bisel y brazalete de acero.
El OMEGA Speedmaster Moonwatch Professional actual mantiene la esfera negra mate y la escala taquimétrica en el bisel que definieron al modelo en 1957. | Crédito imagen: cortesía de Omega.

Desde entonces, el Speedmaster ha viajado en cada misión lunar tripulada. Solo doce hombres han caminado sobre la Luna, y el reloj estuvo allí en cada uno de esos pasos.

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