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Así es el reloj que Flavio Cobolli no se quita desde enero y que aguantó la final de Roland-Garros contra Zverev

Flavio Cobolli concentrado con la raqueta y el reloj Bianchet UltraFino Tonneau de carbono en Roland-Garros Flavio Cobolli concentrado con la raqueta y el reloj Bianchet UltraFino Tonneau de carbono en Roland-Garros
Entre punto y punto, el UltraFino Tonneau de carbono asoma en la muñeca del italiano. Crédito imagen: GettyImages.

El italiano cerró su primera final de Grand Slam con el UltraFino Tonneau de Bianchet en la muñeca, el mismo tourbillon que lleva desde enero.

Zverev pisó la Philippe-Chatrier este domingo como favorito y lo demostró en cuanto empezó: 6-1 en el primer set, casi sin despeinarse. Cobolli tardó un rato en entrar al partido, pero cuando lo hizo igualó el duelo y los dos empezaron a turnarse los parciales. El cuarto set acabó en un tie-break para el recuerdo, con una dejada descarada del romano desde 3-1 abajo que le regaló dos bolas de set y empujó la final a un quinto. Ahí las piernas dijeron basta tras más de cuatro horas, y el alemán firmó un 6-1 para levantar su primer grande. Cobolli se quedó a un set del título, aunque se llevó a casa su primera final de Grand Slam y su estreno en el top 10. Ya os contamos qué reloj llevaba Zverev, el campeón; ahora miramos la otra muñeca de la pista.

Flavio Cobolli celebra con el puño en alto durante Roland-Garros con el reloj Bianchet en la muñeca
Cobolli aprieta el puño en plena batalla en la Philippe-Chatrier, camino de su primera final de Grand Slam. Crédito imagen: GettyImages.

El reloj de Flavio Cobolli en la final: el UltraFino Tonneau de Bianchet

Durante toda la tarde, Cobolli jugó con el UltraFino Tonneau, un tourbillon automático de carbono de alta densidad acabado por completo a mano. Lo que más sorprende es lo poco que pesa: 46 gramos con la correa incluida y un perfil de 8,9 milímetros. Se nota tan poco que casi desaparece entre el saque y la volea, y aun así aguantó cada golpe del partido.

Por qué el reloj de Flavio Cobolli resiste cada saque

Reloj Bianchet UltraFino Tonneau de carbono negro con detalles en rojo y esfera esqueletada
El UltraFino Tonneau en carbono de alta densidad, el modelo que Cobolli llevó en la final. Crédito imagen: Bianchet.

El secreto está en la caja. Ese compuesto de carbono de alta densidad protege la maquinaria de impactos de hasta 5.000 G gracias a una arquitectura antichoque que envuelve el tourbillon volante, el barrilete suspendido y el rotor de oro.

Y aquí viene lo difícil. El calibre Bianchet UT01 funciona de forma automática, no a cuerda manual, así que su rotor gira con inercia propia y añade una variable más a la hora de absorber los golpes. Muy pocos relojeros se han atrevido con algo así, y eso convierte cada partido de Cobolli en una prueba de resistencia con público delante.

De Melbourne a París: el año del reloj de Flavio Cobolli

La historia viene de lejos. Desde el Abierto de Australia, el UltraFino Tonneau no se separa de su muñeca, y le ha acompañado por Melbourne, Acapulco, Miami, Madrid, Roma y Múnich antes de aterrizar en París.

En el Masters de Montecarlo cambió de modelo y lució el UltraFino Monaco en fibra de cuarzo blanca, con los colores del Principado. Allí coincidió con otros dos embajadores de la marca, Alexander Bublik y Nicolai Budkov Kjær: tres jugadores y el mismo reloj en pista.

Bianchet, la marca detrás del reloj de Flavio Cobolli

Bianchet es una casa independiente de alta relojería fundada en Neuchâtel en 2017 por Rodolfo Festa Bianchet y su mujer, Emmanuelle. El fundador es italiano, y la marca apoya sus proporciones en el número áureo y la sucesión de Fibonacci, el mismo principio matemático que ordena cada uno de sus relojes.

Por eso fichar a Cobolli encajaba con ellos. El romano al que la prensa italiana llama il gladiatore aporta el carácter y esa elegancia tan suya, y la propia marca lo resume bien: «Flavio lleva nuestros tourbillons como juega: con estilo y pasión». Para una empresa familiar con raíces italianas, el vínculo se explica solo. Y el reloj, que vivió cada set de la final, ya forma parte de su historia en la tierra batida.

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