El capitán de la Selección Española Rodri Hernández acudió a la recepción con los Reyes con un traje azul de Loewe y una pieza de alta relojería pensada para durar siglos.
La final del Mundial 2026 nos dejó fútbol para la historia y también muñecas muy bien vestidas. Ayer repasamos los relojes que marcaron el torneo, con Luis de la Fuente y un Sergio Ramos que vivió el España-Argentina con un Patek Philippe Nautilus Cronógrafo de oro rosa y esfera marrón oscuro, además de unas gafas de sol que remataron uno de los looks más comentados de la grada.

Tres días después de aquella prórroga agónica que acabó 1-0, la fiesta se trasladó al Palacio de La Zarzuela. Los Reyes, la Princesa Leonor y la Infanta Sofía recibieron a los campeones del mundo, y Felipe VI resumió el torneo con una palabra que lo dice todo: «toda una odisea». Dieciséis años después de Sudáfrica, España suma su segunda estrella.
Y en medio de tanta emoción, el capitán volvió a demostrar que entiende de tiempos. Dentro y fuera del campo.
El reloj de Rodri Hernández en Zarzuela: un Portugieser con historia
Rodri Hernández eligió para la audiencia real un IWC Portugieser Calendario Perpetuo con caja de oro rojo de 18 quilates, referencia IW503302. Lo combinó con el traje azul de Loewe, la casa que firma los looks oficiales de la selección, y el resultado fue pura elegancia madrileña: sastrería española en el cuerpo y alta relojería suiza en la muñeca.

La elección tiene su lógica. Un calendario perpetuo es la complicación de quienes piensan a largo plazo, y pocas frases definen mejor a un futbolista que ha construido su carrera desde la paciencia y la lectura del juego.

Así es el reloj de Rodri Hernández: características y precio
La esfera plateada de este Portugieser de IWC concentra un pequeño universo. El calendario perpetuo indica fecha, día de la semana, mes y año con cuatro cifras, y lo hace de forma autónoma: la mecánica reconoce sola los meses cortos y los años bisiestos. La joya está arriba, en la indicación de las fases de la Luna, tan precisa que solo necesita un ajuste de un día cada 577,5 años.

Dentro late el calibre 52611 de manufactura, con cuerda automática Pellaton y una reserva de marcha de siete días completos. Puedes dejarlo en el cajón el lunes y el domingo siguiente seguirá dando la hora exacta. El cristal de zafiro con canto arqueado lleva tratamiento antirreflejos por ambas caras, y la correa es de piel de aligátor marrón oscuro firmada por Santoni, el mismo taller italiano que calza a media industria del lujo.
Su precio de 54.300 €. Una cifra importante, sí, aunque hablamos de uno de los mejores relojes de oro de IWC, y está programado para acompañar a varias generaciones de una misma familia.

