Cinco señales a las que tienes que hacer caso para saber si debes hacerte un examen de próstata

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Autor: Juan Justo Quintas
Urólogo experto en patología prostática de ROC Clinic

Acudir al urólogo ayuda a detectar patologías cardiovasculares y aquellas relacionadas con el aparato urinario como son los distintos cánceres que afectan al hombre o la Hiperplasia Benigna de Próstata

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Pese a que la esperanza de vida del varón es inferior a la de la mujer, los hombres acuden menos a consulta que ellas. Los hombres mueren antes y desarrollan más patologías y, sin embargo, asisten menos al médico de manera preventiva, sobre todo, si se trata de visitar al urólogo. Así, mientras que para las mujeres las revisiones ginecológicas anuales son algo plenamente asumido en el cuidado de su salud, los hombres continúan siendo reticentes a acudir al urólogo.

A partir de los 50 años -o 45 si hay antecedentes familiares de cáncer de próstata- todos los varones deberían acudir a un examen urológico. Sin embargo, la realidad que nos encontramos en consulta es que no vienen a nosotros hasta que comienzan con alteraciones en la calidad miccional. Es en esta visita en la que los urólogos aprovechamos para hacer una evaluación completa de la salud del varón y un estudio de detección precoz de cáncer de próstata.

La revisión urológica es, de hecho, una ventana a la salud del varón. Se trata de un examen realmente sencillo y puede ayudar a detectar, por ejemplo, patologías cardiovasculares, además de todas aquellas relacionadas con el aparato urinario como son los distintos cánceres que le afectan o la Hiperplasia Benigna de Próstata (HBP).

En los cánceres urológicos, como en el resto de cánceres, la detección precoz resulta clave para iniciar un tratamiento en un estadio temprano y lograr un buen pronóstico de la enfermedad. Por ello, es importante tener presente que el cáncer de próstata es el más frecuente en varones en España: uno de cada nueve españoles será diagnosticado con este cáncer a lo largo de su vida y su prevalencia en nuestro país es de unos 90 casos por cada 100.000 habitantes (en otros países como Estados Unidos es incluso superior).

Según indica la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) en su informe sobre cifras del cáncer en España 2021, los casos de cáncer de próstata diagnosticados en España superan los 35.000, provocando más de 5.700 muertes y convirtiéndose en una de las principales causas de mortalidad por cáncer en varones, por detrás del cáncer de pulmón y el cáncer colorrectal. Asimismo, el riesgo de padecerlo incrementa junto con la edad del paciente: el 90% de los casos se diagnostican en personas mayores de 65 años y la edad media de diagnóstico es a los 75 años.

Y se preguntará el lector: ¿y por qué acudir a revisión entonces a partir de los 45 y no de los 65? Pues bien, porque esta es solo una de las patologías que puede detectar el urólogo. Como comentaba antes, otra enfermedad urológica habitual es la Hiperplasia Benigna de Próstata (HBP), que consiste en el agrandamiento de la glándula prostática. Esta patología puede diagnosticarse a partir de los 40 años y tiene una serie de síntomas y alteraciones en el aparato genitourinario que merman la calidad de vida de quien la padece.

Otra de ellas es el cáncer de testículos que, aunque con una incidencia mucho menor ya que se diagnostican 1.100 casos al año según la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), es el tumor más común en hombres de entre 20 y 34 años. En este sentido la autoexploración de los varones es fundamental para identificar bultos sospechosos en el testículo y poder realizar un diagnóstico precoz.

Estas tres patologías son solo algunas de las más frecuentes que podemos detectar los urólogos. Ante la multitud de afecciones que existen, es preciso atender a una serie de señales que pueden recordarnos que es el momento de acudir al urólogo:


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Cualquier alteración visible tanto en el pene como en los testículos

Observar que el pene comienza a curvarse puede ser indicativo de la enfermedad de Peyronie, que dificulta las relaciones sexuales. Del mismo modo, una señal de aumento de volumen testicular, la sensación de una masa local o generalizada en todo el testículo, o una alteración en la piel nos urgen a acudir al especialista para que pueda descartar un diagnóstico de cáncer testicular y, en caso de confirmación, comience el tratamiento adecuado.

Sangre en la orina o en el semen

Pocos serán los hombres que no se asusten ante la presencia de sangre en la orina o el semen y acudan a su urólogo. Su presencia en la orina puede deberse a múltiples motivos, desde infección de orina hasta un trastorno grave como puede ser cáncer de vejiga. En cuanto a la sangre en el semen, puede ser indicativo de una infección prostática pero también ser un síntoma de cáncer de próstata.

Dolor en los riñones al orinar

Como en el caso anterior, el dolor y el escozor al orinar puede indicar una infección de orina. Ahora bien, si esta molestia se produce en los riñones, podría estar en relación con un cólico renouretral u obstrucción de la vía urinaria por una neoplasia.

Problemas en las relaciones sexuales

Como indicaba, este es uno de los principales motivos por el que acuden a visitarnos los pacientes. Problemas para lograr una erección, dificultad para eyacular o hacerlo de manera precoz, dolor durante las relaciones, etc. Desde luego, no son problemas menores, de hecho, una disfunción eréctil puede esconder un problema cardiovascular mucho más grave.

Alteraciones miccionales

Entre ellas puede destacar el chorro de orina débil, entrecortado, o sensación de vaciado incompleto; dificultad para orinar o necesidad de hacerlo de noche y con gran frecuencia durante el día; urgencia; e incluso, llegado el tiempo si no se ha tratado previamente, imposibilidad para miccionar.

Erróneamente, muchos consideran estos síntomas como indicativos de cáncer de próstata pero, al contrario, son síntomas secundarios a la Hiperplasia Benigna de Próstata (HBP), si bien es cierto que algunos tumores pueden desarrollar sintomatología similar. Como ya he señalado, esta afecta a seis de cada diez varones a partir de los 60 años y, aún tratándose de una enfermedad benigna, tiene graves consecuencias en la calidad de vida.

Por todo ello, si bien es necesario acudir a consulta mucho antes de observar estas señales, al menos tengámoslas presentes para no pasarlas por alto en caso de detectarlas. Una vez visitemos al urólogo, la revisión será muy sencilla: se analizará su historial clínico y se hará una exploración física de la zona genital, tacto rectal, análisis de sangre, análisis de orina, ecografía, y flujometría. Con esto podrán lograr un diagnóstico precoz y preservar su salud y calidad de vida durante más tiempo.

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