Más de 100.000 personas llenaron Montjuïc en un fin de semana en el que el puertorriqueño desplegó su universo caribeño, repartió sorpresas sobre el escenario y reunió a un desfile de celebrities en primera fila.
Siete años. Este ha sido el tiempo que Bad Bunny ha tardado en volver a pisar un escenario español, y lo ha hecho con un traje Zara y por todo lo alto. En cuanto pronunció esas palabras desde el escenario de Montjuïc, el estadio entero estalló. Más que un saludo, era una confesión, una promesa cumplida y el pistoletazo de salida a uno de los fines de semana musicales más memorables que ha vivido Barcelona en mucho tiempo.
Benito Antonio Martínez Ocasio llegó a la ciudad con el peso de ser el artista más escuchado del mundo durante varios años consecutivos y la responsabilidad de justificar la expectación generada. No defraudó. Ni de lejos.
Barcelona: una ciudad paralizada al ritmo del reguetón
Barcelona se ha transformado por completo este fin de semana. Desde el viernes, la ciudad respiraba otro aire: banderas de Puerto Rico ondeando en Las Ramblas, grupos de seguidores llegados de toda España y Latinoamérica tomando terrazas y hoteles, y el nombre del Conejo Malo en boca de todos.
El fenómeno desbordó con creces los límites del estadio. La Ciudad Condal vivió una fiesta colectiva que se coló por barrios, calles y restaurantes, dejando una huella económica y cultural difícil de medir.

Pero no todos tuvieron suerte. Miles de personas que no consiguieron entrada decidieron acercarse igualmente al Estadio Olímpico Lluís Companys para disfrutar de la actuación de Bad Bunny, porque simplemente estar cerca ya era suficiente. Desde los alrededores se escuchaba el eco del show y muchos lo vivieron exactamente así: de pie en la acera, móvil en mano, con la misma intensidad que los afortunados que sí estaban dentro.
Los tickets volaron en cuestión de minutos cuando salieron a la venta hace más de un año y la reventa ha llegado a multiplicar por diez el precio original. Una prueba más, por si hacía falta, de la dimensión real de lo que se avecinaba.
Una suite de 20.000 euros, la Sagrada Família y 3 estrellas Michelin
Aunque dentro del estadio había alrededor de 50.000 personas, fuera, toda una ciudad estaba pendiente de cada uno de sus movimientos. Bad Bunny se alojó en el Hotel Mandarin Oriental de Paseo de Gràcia, en una suite cuya tarifa ronda los 20.000 euros la noche, según informó ABC. No tardó en correrse la voz: decenas de fans se apostaron a las puertas del hotel con la esperanza de cruzarse con él, convirtiendo uno de los bulevares más elegantes de Barcelona en improvisado punto de encuentro.
El mismo periódico recogió que Benito aprovechó su estancia para recorrer algunos de los mejores restaurantes de la ciudad, con varias paradas en establecimientos con estrella Michelin. El plato fuerte fue su visita a “Disfrutar”, el restaurante de los chefs Oriol Castro, Eduard Xatruch y Mateu Casañas, que ostenta tres estrellas Michelin y figura entre los mejores del mundo. Una experiencia gastronómica a la altura de quien llena estadios.
Y si la gastronomía fue una de sus paradas obligadas, la Sagrada Família no se quedó atrás. Una de las imágenes más recordadas del fin de semana fue su visita al templo modernista junto al presidente de la Generalitat, Salvador Illa, quien ha compartido una fotografía en Instagram con el cantante que, publicada hace apenas unas horas, no ha tardado en volverse viral.
Invitados sorpresa y canciones exclusivas
Una de las señas de identidad del show de Bad Bunny es que ninguna velada se parece a la anterior. Las dos noches en Barcelona tuvieron vida propia, con invitados que convirtieron cada actuación en algo difícil de olvidar. La primera cita contó con Bad Gyal, que subió al escenario con Benito para interpretar Yo perreo sola y su hit Da Me, mientras que Bryant Myers se unió a él el domingo para cantar Pa ti, Seda y Triste. Temas que sonaron en exclusiva y que los que no estuvimos solo podremos vivir viendo vídeos en el móvil.

La primera noche dejó además otra imagen para el álbum: varios jugadores del FC Barcelona disfrutando del espectáculo desde la famosa casita, entre ellos Lamine Yamal acompañado de su novia, la influencer sevillana Inés García. El domingo le tocó el turno a Ibai Llanos, quien se encargó de gritar el ya mítico «Acho, PR es otra cosa» que da paso a Voy a llevarte pa PR (el mismo grito que Penélope Cruz inmortalizó en uno de los conciertos durante la residencia del cantante en el Choli de Puerto Rico) y en el que también se dejaron ver el presentador Marc Giró y la actriz Úrsula Corberó.
Antes de despedirse, Benito prometió que no pasarán tantos años hasta su próximo regreso a España, aunque él mismo reconoció, entre risas, que no es precisamente bueno cumpliendo promesas.
El termómetro para Madrid: 10 noches a partir del próximo sábado
Lo que ha ocurrido en Barcelona este fin de semana es la antesala de algo aún mayor. Estos dos shows en Montjuïc han sido el mejor termómetro para anticipar lo que está a punto de sacudir Madrid, donde el Conejo Malo tiene programadas nada menos que 10 fechas consecutivas a partir del próximo sábado.
Si Barcelona se rindió a sus pies en dos noches, queda por ver qué ocurre cuando eso se multiplica por cinco en la capital. Una cosa está clara, más vale que Madrid vaya calentando motores porque el fenómeno Bad Bunny no entiende de medias tintas.

