Los paisajes más impresionantes y bucólicos de Irlanda: una tierra misteriosa y encantada

De Braveheart a Juegos de Tronos: los acantilados, los bosques, las playas o las puestas de sol… Te presentamos los paisajes más emocionantes a los que todo viajero amante de la belleza debe ir si visita Irlanda

Irlanda es ese país al que merece la pena ir una y otra vez. Tan cerca de España, la isla esconde lugares sorprendentes que dejan boquiabiertos a todos aquellos que la visitan. Más allá de la ruta turística tradicional y en contraste con los paisajes naturales y monumentos más característicos, Irlanda cuenta con otras localizaciones igual de sorprendentes que bien vale la pena visitar. Lugares únicos donde el tiempo parece detenerse ante su belleza. Descubre con nosotros algunos de las leyendas y misterios de Irlanda:

The Rock of Cashel

Antiguos reyes, santos patrones y belleza sin igual: la Rock of Cashel aúna el extenso legado y el asombroso y característico paisaje de Irlanda. Recortando el cielo y elevándose por encima de los frondosos y verdes terrenos de los campos que lo rodean, la Roca encierra más de 1000 años de historia, en pleno corazón del Ancestral Este de Irlanda…

Digno de un rey

Cabe remontarse al siglo V, cuando existía una asociación entre la Roca y los comienzos de la herencia cristiana de Irlanda, en lo que también era el asentamiento de los Grandes Reyes de Munster. Es precisamente en este lugar donde San Patricio convirtió al rey Aengus al cristianismo. Cuenta la leyenda que, durante el bautismo, San Patricio apoyó involuntariamente su puntiagudo báculo en el pie del rey, bajo el agua, haciéndole sangrar. Por suerte, ¡Aengus creyó que todo aquello formaba parte de la ceremonia!

El clan Eóghanachta gobernó la región durante siglos, pero los O’Briens les arrebataron su posesión en el siglo X, liderados por Brian Boru. Y en 1101, su antecesor decidió obsequiar a la iglesia con la Roca de Cashel.

Según la leyenda, la Roca de Cashel apareció cuando el diablo le dio un mordisco a la montaña conocida como Devil’s Bit (el mordisco del diablo) y después lo escupió. Cayó en mitad de los campos de Tipperary, convirtiéndose en la Roca de Cashel.

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The Rock of Cashel County Tipperary

Desde sus modestos comienzos, se fueron sucediendo edificaciones encima de la Roca hasta convertirse en el complejo de estructuras convergentes que conforman actualmente tal maravilla.

En su centro se encuentra la catedral del siglo XIII, anclada a la Roca, mientras que la sala del coro de los vicarios, del siglo XV, es el lugar desde donde hombres laicos cantaban los servicios de la catedral y sus voces podían escucharse a kilómetros de distancia. En la oscura y húmeda capilla de Cormac, frescos de 800 años de antigüedad recubren los arcos. A pesar del paso del tiempo, todavía pueden observarse santos de cabeza dorada, manos superpuestas en un azul zafiro brillante y túnicas de un color rojo sangre.

En la parte de atrás encontrarás indicios del pasado vikingo de Irlanda. Hay un sarcófago que podría contener los restos de Tadhg, hermano del rey Cormac, esculpido con un elegante tallado de dos bestias entrelazadas: un símbolo que, según se cree, invoca la bendición de una vida eterna. Se considera que la torre redonda, construida en 1100 y que se eleva 28 metros por encima del suelo, es la edificación superviviente de la Roca con mayor antigüedad. Ya no se puede subir a la torre, pero las vistas de alrededor son simplemente sublimes.

Tollymore Forest Park

El Parque Tollymore es una auténtico must para los aficionados a la naturaleza. Repleto de complicadas estructuras, puentes de piedra y un sinfín de árboles, Tollymore Forest es toda una rareza en sí misma.

Una magnífica avenida de cedros a la entrada a este romántico parque en las faldas de las Montañas Mourne, hace presagiar lo que encontrarás en su interior: un espectáculo natural de belleza sin igual con alguna que otra intervención humana que dota al parque de un misticismo único.

A lo largo del bosque encontrarás un granero con apariencia de iglesia con conos de piedra en los pilares y arcos de las puertas de estilo gótico. Un estilo que muestra la gran influencia de Thomas Wright de Durham (1711-1786), amigo de Lord Clanbrassil, propietario de Tollymore en la época.

El paseo bordeando el río Shimna está marcado por cientos de curiosidades: afloramientos rocosos, puentes, grutas y cuevas. En otras partes del parque, se pueden encontrar árboles exóticos como el pino araucano o el eucalipto, e incluso admirar gigantes secuoyas y pinos de Monterrey.

Como curiosidad, la madera de roble de Tollymore era el material preferido para los interiores de los transatlánticos de la naviera White Star Line, incluyendo el popular «Titanic», construido en Belfast. Además, en Tollymore Forest se encuentra el árbol más antiguo de Irlanda, un abeto cuyo origen data del 1.750.

Y sí, este parque también ha formado parte de la galardonada serie de ficción “Juego de Tronos”. El lugar por el que los Caminantes Blancos se adentran en el Reino de los Hombres, o donde la familia Stark encontró a sus lobos recién nacidos no es otro que el Bosque Encantado de Tollymore en el Condado de Down.

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Tollymore Forest Park

Territorio de Juego de Tronos

Y es que Irlanda del Norte ha sido testigo durante casi 10 años de cómo los libros escritos por George R.R. Martin cobraban vida en televisión con sus paisajes como protagonistas esenciales de la trama. En Irlanda del Norte, Juego de Tronos es más que sólo entretenimiento. Es el verdadero lugar donde Ned, Tyrion, Catelyn, Lord Tywin y el rey Robert recorren los senderos más difíciles, escalan las montañas más altas y recrean sus dramas fantásticos sobre un trasfondo y unos paisajes muy reales.

Entre las localizaciones se encuentra el Castillo de Ward, en el condado de Down. Este lugar es crucial para la trama ya que es donde tiene lugar la caída de Bran, además de ser el hogar de la familia Stark, la poderosa Invernalia.

Los bosques, montañas y páramos de Irlanda del Norte se han transformado en los escenarios de los momentos más memorables de la serie. Lugares emblemáticos la abadía de Inch (fundada en 1180), enclave donde se inició la Guerra de los Cinco Reinos después de conocerse la muerte de Ned Stark, el Puerto de Ballintoy, que en la ficción es parte de las Islas del Hierro, muy próximo a la emblemática Calzada del, han dado vida a los libros del autor estadounidense.


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Es increíble, por ejemplo, poder alejarse del Desembarco del Rey por el Camino Real de la misma manera que lo hizo Arya junto a la Guardia de la Noche huyendo de los Lannister. En el condado de Antrim, los Dark Hedges, con sus troncos contorsionados y sus más de 200 años dan vida a este sendero legendario.

En el siglo XVIII, James Stuart plantó más de 150 hayas en la avenida que lleva a Gracehill House para impresionar a los invitados cuando se acercaban a su casa. Ahora, más de 200 años después, esta avenida es uno de los sitios más fotografiados de Irlanda del Norte.

Pero hay una localización que parece tener mayor éxito entre los fans de la serie. Hablamos de las Montañas de Mourne en el Condado de Down, que prestaron sus prados ondulantes para la recreación de la entrada de Vaes Dothrak. Además, son montañas que ya han tenido algo que ver con novelas de fantasía., pues este mismo paisaje inspiró al autor de El león, la bruja y el armario, CS Lewis, al crear el mundo de Narnia.

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La Abadia de Inch

Un tapiz como broche final a Juego de Tronos

Por último, y para conmemorar esta ficción que se ha convertido en parte del patrimonio de Irlanda del Norte, se ha creado un elemento que dejará testimonio a través del arte. Se trata del Tapiz de Juego de Tronos, de aproximadamente 87 metros cuadrados, que ha contado con el apoyo de Turismo de Irlanda en su creación. Este mural medieval muestra lugares, momentos y personajes de Juego de Tronos que ha ido actualizándose a medida que se rodaban las ocho temporadas de la serie.

Connemara: tradición irlandesa

Ubicada en el escarpado oeste de Irlanda, podrías pensar en Connemara como en una cámara acorazada donde se guardan las tradiciones irlandesas bien protegidas del paso del tiempo. Al atravesar las inhóspitas, a la par que hermosas, tierras de Doo Lough y los valles de Delphi, el paisaje desciende hasta las oscuras aguas del puerto de Killary, un espectacular fiordo que se enmarca entre montañas de color verde oliva. Es una señal de que te encuentras en un lugar muy especial. La verdad sea dicha, esta región romántica, con sus antiguos muros de piedra, sus ponis y su paisaje silvestre conforma la misma esencia de Irlanda.

Las tradiciones están presentes en todas partes. Todo, desde la comida en el plato hasta la música que suena en los pubs, está impregnado de un patrimonio cultural único. Estas tradiciones también se reflejan en el idioma, pues Connemara es una región Gaeltacht (donde se habla irlandés).

Una de las principales actividades en la región es visitar el Parque Nacional de Connemara. Este vasto y virgen parque nacional es la tierra de los adorables ponis de Connemara, los ciervos rojos, las praderas, las montañas, las ciénagas, los brezales y los bosques majestuosos. Aunque se puede recorrer en automóvil, muchos de sus visitantes deciden quedarse varios días para recorrer a pie los numerosos senderos.

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Abadía de Kylemore

Y es que Connemara es uno de los mejores destinos de senderismo de la isla de Irlanda, y la cordillera montañosa de los famosos “Twelve Bens” lo demuestran. Si está dispuesto a superar un gran desafío, valdrá la pena tratar de alcanzar la cima de uno de estos icónicos doce grandes picos de cuarcita.

Y sino, siempre puedes recorrer la famosa “Sky Road”. Esta ruta escénica de 16 kilómetros está considerada como una de las mejores de Irlanda. Las vistas de los espectaculares acantilados, montañas y paisajes costeros son simplemente impresionantes, y hay múltiples puntos de observación en los que poder detenerse y contemplar vistas que literalmente nos llevarán al cielo. ¿No tienes coche? No hay problema. Definitivamente vale la pena también caminar por la “Sky Road”.

Si eres más de turismo urbano, te recomendamos Clifden. Con un telón de fondo de montañas y océano, Clifden es la ciudad más grande de Connemara y su capital no oficial. Esta encantadora y animada ciudad está repleta de elegantes restaurantes, cafeterías y tiendas de regalos, galerías de arte y un montón de pintorescos pubs irlandeses en los que florece la música y la cultura tradicional.

Pero si te gusta más el turismo rural siempre puedes visitar la impresionante Abadía de Kylemore, una de las postales más conocidas de la región y considerada como uno de los edificios más románticos de Irlanda, de arquitectura impresionante, un jardín amurallado victoriano, una hermosa iglesia gótica, y vistas impresionantes; orecorrer el pueblo de Cong, lugar de rodaje del clásico irlandés de 1952 “The Quiet Man” o “El Hombre Tranquilo” en español, protagonizado por John Wayne y Maureen O’Hara. Mención especial merecen el Castillo de Ashford (convertido hoy en día en uno de los hoteles más lujosos del mundo) y, por supuesto, el Museo del Hombre Tranquilo en homenaje al popular film.

En cuanto a gastronomía, tienes que descubrir el Ahumadero de Connemara. Aquí probarás el mejor salmón salvaje y orgánico, además de atún, caballa, trucha y arenque pescado directamente del Océano Atlántico, que sube, baja y se enfurece a pocos metros del Ahumadero de Connemara. Aquí podrás observar también como filetean a mano y preparan tradicionalmente la captura, antes de probar por ti mismo los auténticos sabores irlandeses.

Y para admirar la belleza natural de Irlanda te dejamos tres planes imperdibles:

Ver la puesta de sol en Dog’s Bay Beach.
La llamada Bahía de los Perros es una bahía en forma de herradura con una de las playas más hermosas y vírgenes de Irlanda. La arena está hecha completamente de fragmentos de conchas marinas, lo que le da un color blanco puro. La brillante arena blanca y el agua azul cristalina crean cada día una imagen única y espectacular al atardecer.

Montar a caballo.
Con una larga historia relacionada con el mundo de los caballos, Connemara tiene varios lugares donde puedes practicar la equitación. Una de las mejores experiencias que se puede vivir en Connemara es dar un paseo a caballo a lo largo de la Ruta Costera del Atlántico.

Visitar el único fiordo de Irlanda.
Ver el intacto esplendor del fiordo Killary, el único fiordo de Irlanda, desde un ángulo diferente en un paseo en barco es una experiencia irrepetible. Killary Cruises te llevará a través de nueve millas de largo, para poder observar algunos de los mejores paisajes del oeste de Irlanda.

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