Trucos psicológicos para controlar cualquier situación (y conseguir lo que quieres)

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Texto: Alejandra Irigoyen

Tener la capacidad de sobreponernos a las circunstancias y gestionar correctamente nuestras emociones es la clave para conseguir lo que deseamos sea cual sea la situación en la que nos encontramos. Te contamos cómo hacerlo

Seguramente, te has preguntado en más de una ocasión qué podemos hacer para tener control sobre una situación que se nos está yendo de las manos. Sin darnos cuenta y casi sin tener margen de maniobra, muchas circunstancias en la vida sacan la peor parte de nosotros, nos convierten en un manojo de nervios, nos enfurecen o nos entristecen y nos venimos abajo. Pues bien, para que esto no vuelva a ocurrirte, toma nota porque aquí van varios consejos muy útiles para que puedas controlar cualquier situación, sean cuales sean las circunstancias.

Para ponernos en contexto…

Para controlar cualquier situación, es importante tener el control sobre nosotros mismos y sobre la imagen que damos a los demás, por eso, debemos prestar atención a un concepto fundamental: el efecto halo.

Efecto halo: el efecto halo es, básicamente, una tendencia por definir el conjunto de la imagen de una persona, únicamente a través de uno de sus rasgos. Para entendernos mejor, es una especie de «atajo» innato que utiliza nuestra habilidad perceptiva y nuestro cerebro cuando valoramos las características sobresalientes de las personas, organizaciones, productos o marcas y las externalizamos.

Si quieres ser lo más neutral posible cuando haces juicios, tomas decisiones o, simplemente no quieres dejarte llevar por el “efecto halo” a la hora de evaluarte, presta atención a estos tres consejos:

  1. Presta atención a los juicios que realizas: Es importante hacer juicios más racionales. Si aprendemos a evaluar con mayor precisión y realismo, nuestras evaluaciones serán más justas.
  1. Deja las primeras impresiones de lado: Debemos intentar, en medida de lo posible, dar una segunda oportunidad a la primera impresión que, en ocasiones, es inevitable evitar. Respaldarla con argumentos es una buena opción.
  1. No generalices: generalizar únicamente conlleva a potenciar el “efecto halo”.

Y te preguntarás…¿cómo puedes cuidar la primera impresión que das a los demás?

  1. Cuida tu higiene personal: parece obvio, pero es importante que cuides tu propia imagen, al fin y al cabo, es lo que acabas reflejando al resto: cuídate las manos, el pelo, la ropa…
  2. ¡Ojo con el lenguaje corporal!: los estudios demuestran que el lenguaje corporal tiene cuatro veces más importancia que lo que dices. Mirar a los ojos o dar la mano con firmeza es importante para dar una buena imagen.
  3. Sé tú mismo: no pretendas dar una imagen o impresión de alguien que no eres. Puede sonar a tópico, pero es la verdad. Al final te acabarán pillando y lo único que conseguirás es el efecto contrario al que buscas.
  4. Relájate: la postura corporal es importante para mostrar un buen efecto corporal, pero ¡ojo! evita parecer un robot. Ten una postura corporal correcta pero natural, erguido, con las escápulas y los hombros en su sitios, pero por favor, que no parezca que te han metido un palo por el…

Una vez aclarado esto, es hora de tomar nota. ¡Allá vamos con una serie de situaciones con las que vas a ejercer todo el control!

CÓMO HACER QUE ALGUIEN ME DIGA LA VERDAD

Es una habilidad muy útil que te va a servir en muchísimas situaciones, para ello, deberás seguir una serie de pasos:

Demuestra que estás a su favor

Si quieres que una persona confíe en ti y te diga lo que piensa, deberás evitar tener un tono acusatorio. Evita las malas formas (golpear, gritar, tener una apariencia intimidante…) y mantén la calma.

Da a entender que la verdad no es para tanto

Normalmente, las personas tenemos miedo a decir la verdad por miedo a sufrir las consecuencias. Si minimizas la gravedad de la situación, es más probable que te sean sinceros

Bríndale apoyo

Dale a entender que estás de su lado, ofrécele protección. Si siente menos miedo, lo más probable es que acabe contándote lo sucedido.

Escoge tus palabras con cuidado

Utilizar un lenguaje que indique culpa podría hacer que se abstenga de decir la verdad. Es importante elegir bien las palabras para que la persona admita lo que ha hecho.

Presta atención a su lenguaje corporal: puede cambiar drásticamente cuando alguien miente. Las personas tendemos a ponernos nerviosas cuando no decimos la verdad. Hasta el cambio más mínimo puede indicar que hay una mentira por medio.

PEDIR LO QUE QUIERAS SIN OPCIÓN AL “NO”

Satisfacer nuestra necesidad es uno de los objetivos más importantes desde que nacemos pero, muchas veces, necesitamos la ayuda de alguien más para conseguirlo. ¿Crees que mereces un aumento de sueldo? ¿Más vacaciones? ¿Un favor a un amigo? Todos conocemos personas que siempre consiguen lo que quieren y no es cuestión de suerte. La clave está en cómo pedimos las cosas:

Sé consciente a quién le pides el favor

Hay que distinguir entre relaciones personales y comerciales. No es lo mismo pedirle un favor a tu madre que a tu jefe. Debemos usar un lenguaje distinto y elegir bien las palabras.

Sé sincero

debemos tener claro qué es lo que necesitamos, ir sin rodeos. Normalmente, cuando vamos a pedir un favor, la otra persona lo nota, por lo que es mejor comentarle nuestra petición lo antes posible. Somos más propensos a hacer favores si el otro va directo al grano.

Comenta el por qué

Es muy recomendable exponer algún motivo por el que le estás pidiendo el favor, de lo contrario va a sonar a imposición o va a dar sensación de egoísmo. Sin embargo, tampoco es recomendable explayarse demasiado. Por el simple hecho de dar un motivo, aunque sea y evidente y absurdo, nuestra perspectiva de ver las cosas cambia totalmente.

Evita las amenazas

Deberás aprender a aceptar un “no” por respuesta. Las amenazas no son la solución. Es importante aceptar que las personas se pueden echar atrás en cualquier momento. Deberás comprender que tienen motivos para hacerlo y aceptarlo de una manera positiva.

Ponte en el lugar del otro: a veces solo pensamos en nosotros mismos y nos olvidamos de que la otra persona también tiene motivos para hacernos o no un favor. Debemos ser pacientes y conscientes del momento en el que pedimos las cosas. Las peticiones siempre irán mejor si las hacemos en el momento apropiado para la otra persona.

CONSEGUIR CAER BIEN A OTRA PERSONA

Somos seres sociables. Disfrutamos socializando, teniendo un buen grupo de amigos, integrándonos en el trabajo…Sin embargo, a veces resulta complicado. Algunas personas tienden a caer mejor que otras, no obstante, esa cualidad se puede aprender y entrenar poco a poco.

Sé cálido y sonríe

una buena sonrisa, contacto visual y una postura abierta, transmitirá a los demás la sensación de que estamos encantados de conocerles. En general, ser cálidos y sonreír es una buena manera de acercarnos a la gente; haciendo esto es más probable que nos recuerden.

Muéstrate tal y como eres

No juegues a hacerte el simpático. Muéstrate como eres: no necesitas estrategias ni técnicas, eso se lleva dentro.


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Evita los consejos

No le digas a nadie lo que tiene que hacer. Esto te colocará en una situación de superioridad que termina echando para atrás.

Escucha y pregunta

Numerosos estudios demuestran que la mayoría de personas se sienten más atendidas si nos hemos tomado el tiempo necesario para conocerlas. Por eso, es importante que preguntes y que escuches. Así, podrás hilarlo sacando varios temas de conversación.

No invadas el espacio personal

No te acerques demasiado cuando hables, procura guardar distancia…evita preguntas incómodas o inoportunas y no entres en temas que requieren mucha más prudencia o respeto.

Cierra bien la conversación

Es fundamental saber dar el último paso. Deberás darte cuenta cuándo la conversación está comenzando a terminar. Acabar con una frase como “ha sido un placer conocerte” y una buena sonrisa, te serán de ayuda para salir del percal.

CÓMO FORMAR VÍNCULOS FUERTES

Si has realizado los anteriores pasos con éxito, ahora querrás dar uno más. Las relaciones sociales no son fáciles, requieren esfuerzo y dedicación, sin embargo, podemos conseguir mantener un vínculo fuerte y estable a través de comportamientos básicos como la comunicación, la comprensión, el respeto y la confianza. Por eso, te voy a dar tres consejos muy básicos para que los refuerces:

Presta atención a las necesidades

A veces nos centramos tanto en conseguir nuestros objetivos que nos olvidamos de que el otro está ahí y que nos necesita. Este comportamiento nos puede poner un obstáculo por medio, por lo que será de vital importancia estar pendiente de la otra persona y preocuparnos por él mediante preguntas básicas: ¿qué tal estás? ¿Cómo ha ido el día? ¿qué quieres hacer hoy?

Ante todo, sinceridad

Ser sincero es importantísimo en cualquier tipo de relación. Crear un fuerte vínculo de confianza ayudará a construir un fuerte muro que dejará por fuera todos los miedos e inseguridades. Por eso también es importante esperar el mismo nivel de honestidad por parte del otro. Hablar de nuestras inseguridades nos puede ayudar en este aspecto.

Demuéstrale que estás ahí: demuéstrale que estarás ahí en las buenas y sobre todo, en las malas. No todo es color de rosa. Es muy importante estar al lado del otro cuando pase por una situación complicada. Preocúpate por él y dale el espacio necesario para que te cuente qué le pasa. No juzgues ni critiques, haz que se sienta comprendido.

CONVENCER A LOS DEMÁS

¿Te imaginas convencer a los demás para que piensen como tú? Pues bien, de nuevo, no es suerte, es cuestión de práctica. ¡Presta atención!

Comienza de forma amigable

muéstrate de forma sincera, como un amigo. Una buena forma de empezar es haciéndote saber que estás ahí precisamente para dialogar, para ver en qué estáis de acuerdo y en qué no coincidís. Con paciencia: llegarás a donde quieras.

Muestra respeto a las opiniones ajenas

Diciendo a la otra persona que se equivoca no te estás ganando su simpatía. Cuando comenzamos una conversación haciendo ver que tenemos toda la razón, damos una impresión de querer cambiar su idea sin ni siquiera conocerla. Lo correcto sería decir algo así como: “Yo pensaba diferente…aunque muchas veces me equivoco. Si quieres, vamos a ver los hechos y buscamos juntos una solución”.

Evita el «NO» como primera respuesta

Debes intentar conseguir que la otra persona diga “sí” inmediatamente. Es una técnica psicológica para predisponer al otro de manera positiva, por ejemplo:

  • Buenos días, ¿hablo con Pedro García?

Unas cuantas preguntas con respuesta sí, suelen predisponer psicológicamente a seguir respondiendo lo mismo.

Deja que la otra persona hable más

Ser el que escucha te convertirá en una persona más amigable. A todos nos gusta hablar de nosotros mismos, de nuestras preocupaciones…y sobre todo, que nos escuchen.

Dramatiza tus ideas

No es lo mismo dibujar mientras explicas tus ideas, que solo hablar. Tus exposiciones serán más recordadas y tu influencia será mucho mayor si haces algo novedoso para recordarlo.

Lanza un reto

Estimular la competencia y desafiar al otro, es la mejor manera de conseguir lo que quieres. La gran mayoría de personas desean superarse a sí mismas haciendo un buen trabajo y siendo reconocidas por ello, ¿algo mejor que un reto para conseguirlo?

EVITAR UN CONFLICTO

Gestiona la ira

No discutas, escucha, averigua la causa, muestra empatía y admite los errores.

Sé empático con la otra parte

Muchos conflictos se dan a causa de malentendidos por una mala comunicación. Por lo que es importante que recurras al paso anterior, averigües bien la causa e invites a la otra persona a hacer una “ofrenda de paz». Así, demostrarás que estás abierto a sus necesidades y dispuesto a escucharle y comprenderlo.

Encuentra el momento perfecto

Encontrar el momento adecuado puede ser complicado, ya que, no queremos encontrarnos con las emociones negativas a flor de piel, pero tampoco queremos que se acumulen. No debemos dejar que pase mucho tiempo. No queremos que el problema deje de ser una prioridad.

No eches la culpa al mensajero

La persona que advierte de un conflicto no tiene la culpa. Si se desata la ira sobre el que destapa un conflicto, será difícil que vuelva a advertir sobre los problemas que detecte.

¿Qué podrías haber hecho mejor?

Prestar atención a tu comportamiento es una de las técnicas por excelencia de resolución de conflictos. Es importante autoevaluarnos y pensar qué es lo que podríamos haber hecho mejor y cómo podemos mejorarlo.

No remuevas el pasado

No des más vueltas al asunto. De todo se sale, todo cambia. No debes sacar los “trapos sucios” del pasado. Debes tener una visión hacia el presente o, incluso, al futuro, pensando que siempre se encontrará una solución.

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