El perfume de oficina tiene una regla que muchos hombres parecen desconocer por completo, o bien porque no se ponen perfume para ir a currar o todo lo contrario: el perfume para ir a la oficina lo tiene que notar la persona te da la mano, no la que está sentada a 3 mesas de ti. En una sala de reuniones con la calefacción puesta, un ámbar de noche o un gourmand de vainilla ya son un problema a las 11 de la mañana, y lo que a las 8 de la mañana te olía a éxito a las 12 huele a invasión. Por eso, en esta lista no te he puesto ninguno de los perfumes dulces que tan bien funcionan por la tarde: ese registro es para otro momento del día.
Lo que sí que te he elegido son 3 familias de fragancias que el espacio cerrado agradece. Los cítricos amaderados y los aromáticos de lavanda y salvia que huelen a camisa recién planchada; con el iris y el sándalo vas a notar un fondo un poco más serio pero que para nada empalaga; el vetiver y la pimienta son esas notas que tanto gustan cuando son sutiles. Ahora bien, si lo que buscas es que el frasco dure también para el afterwork, échale un ojo antes los perfumes de hombre con mayor duración.
Perfumes de hombre para la oficina de lunes a jueves: por menos de 100 euros
Adolfo Domínguez Agua Fresca (Eau de Toilette): el limpio de toda la vida

Si este frasco lleva en las perfumerías españolas desde 1993, por algo será: cítricos de lima y bergamota con un corazón de lavanda y geranio sobre musgo y cedro. Es el olor a ducha de las 7 de la mañana que aguanta hasta la comida sin pedir atención, y el tapón de madera clara dice lo mismo que el jugo. Para una oficina abierta con 40 personas no hay nada más seguro.
Calvin Klein Eternity for Men (Eau de Toilette): lavanda, salvia y sándalo por 27,30 euros

Nació en 1989 y es (con permiso de los aromáticos de barbería) el perfume de oficina por definición: lavanda, mandarina y salvia en la salida, geranio y albahaca en el corazón, sándalo, ámbar suave y palo de rosa en el fondo. Nunca pasa de un brazo de distancia y nunca se apaga antes de las 5 de la tarde. Si has olido a un jefe bien vestido en los años 90, era esto.
Narciso Rodriguez for Him Bleu Noir (Eau de Toilette): madera azul y almizcle de piel limpia

La firma del diseñador neoyorquino de origen cubano se construye siempre sobre el almizcle, y Bleu Noir lo envuelve en cardamomo, nuez moscada y una madera azul seca que huele a jersey de cachemira. Proyecta poco, se queda pegado a la piel y a las 7 horas sigue ahí, que es justo lo que se pide de 9 a 6. El frasco azul noche con tapón de bloque es de los que no se mueven de la mesilla.
Yves Saint Laurent L’Homme (Eau de Toilette): jengibre, hojas de violeta y vetiver

Desde 2006 es el perfume de traje de medio París y la ficha explica por qué: ozono, jengibre, bergamota y limón arriba; hojas de violeta, pimienta blanca y albahaca en el medio; vetiver de Haití, cedro y haba tonka abajo. Es fresco sin ser deportivo y elegante sin ser antiguo, con una pizca de dulzor en el fondo que lo hace amable en una comida de trabajo. El frasco cilíndrico con tapón plateado cabe en cualquier cajón.
L’Homme Prada (Eau de Toilette): iris y neroli con la placa metálica

El iris es la materia más cara de la perfumería y la que mejor viste una camisa blanca. Prada lo pone en el centro de un perfume que abre con neroli y pimienta, pasa por un corazón floral empolvado con un toque de ámbar y termina en pachulí y cedro. Huele a sastrería italiana y dura la jornada con una discreción casi británica. La placa metálica del frasco es el único detalle que llama la atención, y lo hace bien.
Perfumes de hombre para la reunión que importa
Terre d’Hermès (Eau de Toilette): pomelo, pimienta y sílex, el que nunca falla

Veinte años después de su lanzamiento sigue siendo el perfume que más arquitectos, abogados y directores de banco llevan en España, y la razón está en la ficha: pomelo y naranja en la salida, pimienta, sílex y pelargonio en el corazón, benjuí y resinas en el fondo. Huele a piedra mojada y a cítrico seco, no se parece a nada de lo que se vende a su lado y se mantiene 8 horas a media voz. Si solo vas a tener un perfume de oficina, es este.
Dior Homme (Eau de Toilette): iris, cedro y pachulí para el traje oscuro

La versión actual, reformulada en 2020, cambió el iris empolvado del original por una estructura más seca: bergamota y pimienta rosa, elemi e iris en el corazón, cedro del Atlas, pachulí y vetiver de Haití en el fondo. Es más amaderado y más moderno, y en una reunión larga se comporta como un buen reloj: está, se nota cuando hace falta y no interrumpe. Mejor con traje azul marino o gris que con camisa de rayas.
Acqua di Parma Colonia Essenza (Eau de Cologne): la colonia italiana que se queda

La Colonia original de 1916 dura poco; Essenza es la misma idea con fondo. Limón, naranja, bergamota, pomelo, mandarina y petit grain arriba; rosa, jazmín y un punto de clavo en el medio; vetiver, almizcle suave, ámbar y pachulí abajo. Es el perfume que llevan los hombres de Milán a la oficina en noviembre, limpio y cálido a la vez, y el estuche amarillo es de los que se guardan. Dos pulverizaciones bastan para toda la mañana.
Diptyque Tam Dao (Eau de Toilette): sándalo y cedro con etiqueta de botica

La casa parisina de las velas tiene en Tam Dao su perfume más masculino sin decirlo: sándalo cremoso, cedro, ciprés y un rastro de mirto y rosa que recuerda a los templos de madera de Vietnam que le dan nombre. En espacio cerrado se comporta como una madera pulida, sin dulzor y sin humo, y la etiqueta ovalada dibujada a mano es la que más preguntas provoca en la lista. Para quien quiere oler distinto sin que se le note el esfuerzo.
Byredo Bal d’Afrique (Eau de Parfum): vetiver, cedro y violeta para el despacho de la esquina

La marca sueca lo describe como un homenaje al París de los años 20 enamorado de África, y en la práctica es un vetiver luminoso: caléndula, bergamota y buchu en la salida, violeta y ciclamen en el corazón, vetiver y cedro en el fondo. Es Eau de Parfum pero proyecta como una colonia, que es la combinación perfecta para una jornada de 10 horas con comida de clientes incluida. El frasco de farmacia con tapón negro es el más reconocible de la perfumería de nicho.
Cómo llevar un perfume a la oficina sin que nadie se queje
Dos pulverizaciones y no más: una en el cuello, bajo la camisa, y otra en la muñeca que no lleva el reloj. Nada en la ropa, que retiene el olor días y lo mezcla con el del día anterior, y nada en la nuca si trabajas con gente detrás. Se aplica sobre la piel hidratada 10 minutos antes de salir de casa, porque la salida cítrica de todos estos perfumes es la parte que más se nota y la que antes se va.
El reloj importa menos de lo que parece: los 10 aguantan la jornada, pero ninguno huele igual a las 9 que a las 6. Si a media tarde tienes la reunión importante, lleva el frasco de 20 o 30 ml en el cajón y repite una sola pulverización en la muñeca. Y si dudas entre 2, elige el que menos se note: en la oficina el perfume que gana es el que recuerdan después de que te has ido.


