La nueva «Moana» de acción real firma uno de los peores estrenos de Disney y apunta a 100 millones en pérdidas.
Disney esperaba una fiesta y se encontró con un mazazo. La versión de acción real de «Moana» llegó a los cines norteamericanos con 43 millones de dólares en su primer fin de semana, repartidos en 3.827 salas. El número 1 de la taquilla sabe a poco cuando detrás hay un presupuesto de 250 millones, sin contar lo que el estudio gastó en publicidad.
Fuera de Estados Unidos la historia se repitió. La película sumó 52 millones en el resto del mundo, hasta un total global de 95 millones. Muy lejos de los 140 que Disney manejaba antes del estreno.
El problema tiene nombre: el momento elegido. El estudio estrenó esta «Moana» una década después del musical animado de 2016 y a menos de dos años de la secuela. Demasiado pronto para echar de menos algo que las familias todavía tienen fresco en Disney+.

«Este estudio inventó las adaptaciones con actores reales de sus dibujos y ha ganado mucho dinero con ellas», explica David A. Gross, del boletín FranchiseRe. «Pero este estreno queda muy por debajo de los anteriores».
Las cuentas asustan. Con una trayectoria parecida a la de «Blancanieves», el remake podría dejar unas pérdidas cercanas a los 100 millones. Ambas películas se pelean ahora por el título del peor debut entre las adaptaciones del estudio.
La crítica fue dura, con un 35% en Rotten Tomatoes. El público que sí fue al cine salió contento y le puso una nota «A-» en CinemaScore.
Disney sabe lo que es triunfar con esta fórmula. «Lilo & Stitch», «El Rey León», «Aladdín» o «La Bella y la Bestia» pasaron todas de los mil millones. La diferencia está en que aquellas partían de películas de los noventa, y «Moana» todavía es muy joven en el catálogo.
Thomas Kail, director de «Hamilton», firma esta versión con Catherine Laga’aia como Moana y Dwayne Johnson de nuevo como Maui. El estreno choca con el recuerdo reciente de «Moana 2», que arrasó hace apenas veinte meses. «Esta historia no estaba lista para volver, y el público no tiene prisa por verla», zanja Gross.

