Una mansión californiana ha servido de escenario al fotógrafo y director Harmony Korine para darle forma a la nueva campaña de sastrería para hombres de la casa italiana Gucci. Alessandro Michele, director creativo de la firma, ha reunido a tres músicos de renombre mundial para conjurar las imágenes de un estilo de vida propio de una estrella de rock, ideando un encuentro de excéntricos creativos en el lujo más exuberante de Los Ángeles.

Entre los atrevidos espacios arquitectónicos y la madera, la piedra, el cristal y las alfombras de pelo largo de esta casa de la Costa Oeste, los músicos A$AP Rocky, Iggy Pop y Tyler, The Creator pasan el rato con la mascota de Iggy, el loro Biggy Pop, y su amigo, un llamativo guacamayo jacinto azul. Los compañeros de casa remolonean con sus mascotas en la terraza cubierta de césped por la noche, en la mesa de la cocina con una enorme olla de espaguetis y en el salón a la luz del atardecer. Juntos, los miembros del trío se divierten, y aunque cada uno tiene sin duda una personalidad fuerte e independiente, la pasión que comparten por el estilo crea un punto en común.

La visión ecléctica de Alessandro Michele reunió a estos tres artistas de culto, que exhiben un estilo singular, creando un diálogo extraño e inesperado. «El resultado es una campaña grupal con tres hombres, que creo que también se divirtieron. Siempre existe esta imagen de excentricidad ya que, de hecho, ellos mismos son excéntricos. También se retrata cierto tipo de diversión y la idea de cómo la obsesión propia por las apariencias puede crear una especie de punto en común y llegar a convertirse en una clase de hermandad. Fue hermoso ver a estos tres hombres juntos, aparentemente diferentes pero muy similares», explica el director creativo. «Se trata de otro capítulo de este viaje. Con estas campañas, estoy trabajando en diferentes formas de ser elegante, y estos tres hombres personifican esta idea a la perfección. Me gusta contar la historia de la elegancia de maneras completamente arbitrarias e inesperadas. Tal vez la elegancia sea algo que flota en el aire y para lo que a veces uno ni siquiera está preparado. La elegancia masculina puede ser impredecible y extraña».