“El Hip Thrust es más efectivo que la sentadilla debido a la gran focalización del peso en el músculo del glúteo”, apunta Alex García, director del gimnasio boutique Fit Club Madrid

Los glúteos se han convertido en uno de los grupos musculares más entrenados tanto por mujeres como por hombres debido a su evidente atractivo físico y a la armonía que dan al tren inferior cuando están bien entrenados y tonificados. Este grupo está compuesto por tres músculos (menor, medio y mayor), y está implicado en múltiples movimientos y actividades diarias. Además, unos glúteos bien entrenados tienen multiples beneficios, ya que mejoran la eficacia del movimiento de las piernas, estabilizan la cadera, estabilizan la cadera y reducen los problemas de dolor de espalda. El aumento y la firmeza de los glúteos es una tarea que muchas veces puede llegar a parecer imposible, pero si combinamos el ejercicio físico adecuado con una buena alimentación conseguiremos una retaguardia envidiable.

Es aquí donde empezamos a hablar del Hip Thrust, un ejercicio de elevación de caderas que se focaliza en la zona posterior de la pierna obteniendo un gran desarrollo en glúteos y femorales. Los resultados consiguen tanto desarrollo muscular en tamaño como en tonificación.

«Además, si no hay ningún diagnóstico médico, este es un ejercicio recomendable para implementar en todos tus entrenamientos”, explica Alex García, director de Fit Club Madrid.

¿Cómo se realizan?
El ejercicio se lleva a cabo acostado en el suelo con las piernas flexionadas y se ejecuta llevando la cadera hacia arriba utilizando la cadena posterior de la pierna. Para tener un mayor rango de ejecución del ejercicio, apoya la zona escapular sobre un banco o step. Puedes conseguir mayor intensidad en el entrenamiento colocando algo de peso sobre la pelvis utilizando unas mancuernas o discos. También puedes realizarlo utilizando la máquina multipower o la específica de Hip Thrust, ambas ubicadas en las instalaciones de Fit Club Madrid”. Por otro lado, alerta Alex García que “se deben tener claros los puntos de apoyo. Reparte correctamente el peso en toda la planta de cada pie y mantén las escápulas bien apoyadas en el suelo. Además, se pueden combinar con sentadillas y acompañarlo con abducciones de cadera y patadas de glúteo.