Entrevista publicada en el número impreso de Rísbel 12

 

Producción y coordinación: Mateo Carrasco López-Jurado
Texto: Marita Alonso
Fotógrafo: Valero Rioja (Mr. Pérez Management)
Estilismo: Gissell García

Peluquería: Belén Ros para I.C.O.N. Spain
Maquillaje: Naomi Gayoso

Asistente de fotografía: Pedro Melo y Andrés de Barbosa.

Agradecimientos especiales: Espacio Harley

 

Haz la prueba. Coméntale a cualquier persona de entre 15 y 35 años que vas a entrevistar a los hermanos Casas y comprueba que la reacción de cada uno de ellos es tan similar que parece formar parte de una guionizada sitcom. Absolutamente todo el mundo ha exclamado al instante “¡qué suerte!” -seguido de un sugerente suspiro- cuando les he comentado que había quedado con los hermanos Mario y Óscar Casas para entrevistarlos. Estas espontáneas y calcadas reacciones indican que Óscar y Mario bien podrían ser los Hemsworth españoles, aunque sus formas de interpretar, mucho más físicas que las de los australianos, nos hacen pensar más en actores de raza como Javier Bardem que en los anteriores.

En la serie ‘Instinto’, de Movistar+, los Casas interpretan a Marco y José, dos hermanos cuyas complejas personalidades -y un trauma infantil que les marca de por vida- les sumen a lo largo de ocho capítulos en vivencias que exigen mucho más que ser dos caras bonitas para gozar de credibilidad. La serie supone un hito en la ficción televisiva española, pues las escenas de sexo explícitas y los abundantes desnudos son capaces de ruborizar incluso a los más valientes. El elenco lo completan Silvia Alonso, Jon Arias, Ingrid García-Jonsson y Lola Dueñas.

El sexo, tal y como reza un neón que aparece en ‘Instinto’ y que captura a la perfección la forma en la que las prácticas sexuales son tratadas en la serie, es un arte y funciona en la trama como un mecanismo de catarsis para el personaje de Mario Casas. Las mentes de Teresa Fernández-Valdés, Ramón Campos y Gema R. Neira, de Bambú Producciones, han sido las encargadas de crear este complejo proyecto repleto de capas y matices en el que los habituales conflictos familiares no se discuten en la mesa mientras se sirven tostadas y café recién hecho.

Quedo con los hermanos Casas a la hora de desayunar en un céntrico estudio de Madrid y mientras ellos se preparan para la producción fotográfica que acompaña a esta entrevista, yo me dispongo a averiguar los secretos que se esconden en cada una de las características de sus personajes y de su realidad.

Cuando entran en plató –a las nueve de la mañana en punto, tal y cómo se les había citado-, no puedo evitar reproducir ese suspiro de media sonrisa y cara de boba del que antes me había reído cuando le comenté a mis amigos que había quedado con los Casas.

Ambos saludan cordialmente al equipo de producción y al editor de la revista, que también ha acudido para coordinar la producción, y se interesan por saber qué papel han de interpretar en la sesión de fotos. Todavía no se han quitado sus AirPods cuando Óscar y Mario se enteran, gracias al fotógrafo Valero Rioja, que darán vida a dos macarras problemáticos, un papel que a Mario le va como anillo al dedo. “Óscar es más de ciudad y yo soy un tío de barrio. Mi educación ha sido barriera y eso, al final, se nota. Me catalogan mucho de macarra y creo que tiene eso su atractivo, porque vivimos un momento en el que la moda también lo es y me parece maravilloso que así sea, porque te da la oportunidad de ponerte lo que te da la gana y de ser como eres. ¡Todos tendríamos que tener un puntito macarra!”, exclama. Óscar, cuyos dedos están repletos de anillos del Mercado de Plata de la calle Fuencarral, le da la razón. “Él nació en Galicia y cuando yo nací, ya tenía tres hermanos y mis padres vivían una situación económica diferente. Esas cosas te hacen ser más… cuqui, ¿no?”.

D.I.: DESPUÉS DE ‘INSTINTO’

Mario cree que ‘Instinto’ marcará un antes y un después en la carrera de su hermano. “Óscar interpreta un personaje muy complicado y arriesgado, y tirarse a la piscina como lo ha hecho a su edad es muy valiente. Él es el que mejor sale parado de la serie, porque el suyo es el personaje más tierno y con el que empatizas, pero la dificultad radicaba en que estaba siempre en el límite de quedarse pasado. Es muy difícil interpretar a un chaval con TEA y él lo ha hecho con muchísimo respeto”.

Óscar ahonda en la dificultad de su interpretación. “Es cierto que durante toda la serie me he tenido que mover en una línea super fina en la que tenía miedo a pasarme. Carlos Santos me dijo que siempre hay que andar por esa línea y que es bueno tener miedo, porque cuando te acomodas, todo se tuerce”.

Compartieron pantalla en ‘SMS’ y Óscar interpretó al personaje de su hermano Mario de pequeño en ‘El Barco’ y en ‘Fuga de Cerebros’, por lo que ‘Instinto’ supone el debut de los Casas compartiendo pantalla simultáneamente e interpretando el papel de hermanos y no interpretándose el uno al otro, pero en diferentes momentos de su vida, como en las ocasiones anteriores. Mientras que Óscar reconoce que comparte con su personaje ( un joven con Trastorno del Espectro del Autismo), el amor y la admiración hacia su hermano mayor, la forma en la que el personaje de Mario se comporta con su hermano es la opuesta a la que tiene con Óscar en la vida real. “Eso es precisamente lo que más me costaba a la hora de interpretar, el tener que trabajar desde la distancia y el no empatizar. Mi personaje no es capaz de ocuparse de su hermano y yo, Mario, sería incapaz de tener a mi hermano en un centro. Interpreto a un hombre despegado de sí mismo y de su piel, que tiene las emociones fuera, un ser opaco que va a destiempo… creo que hasta la última escena no reconoces quién es realmente este tipo y es entonces cuando entiendes ese físico, esa forma de hablar y esa manera de andar tan particular”, sentencia Mario.

‘Instinto’ es una de esas series destinadas a dar titulares desde el día de su estreno. Catalogada como un thriller erótico, la alta carga sexual de la trama podría equipararse con la existente en la película ‘Shame’, de Steve McQueen. “Hemos rodado secuencias muy fuertes que se han quedado fuera. Creo que si desde el primer capítulo hubiéramos llevado el erotismo a lo más alto, habría que haberlo mantenido toda la serie y al final no han querido que así fuera. No hablo de sexo explícito, sino de lo morboso que puede tener el ser humano. Me habría gustado que se incluyeran algunas escenas porque dan ambigüedad al personaje en el plano sexual, pero han decidido llevarlo a un tono más elegante”, asegura Mario.

¿La escena más fuerte que han tenido que rodar? “En el sexto o séptimo capítulo hay una práctica sexual que hago solo dentro del club al que van que yo no he visto ni en televisión ni, te diría, en cine”. El momento más delicado para Óscar, que preparó su personaje con ayuda psicológica y acudiendo a un centro especializado en chicos con trastornos TEA, es uno de fuerte carga emocional que impacta sobremanera al espectador. “En el primer capítulo, mi personaje tiene una crisis cuando Marco va a visitarlo el día de su cumpleaños. Es una escena muy impactante”, dice con tristeza en el rostro mientras terminan de maquillarlo para las fotos. “Tuvimos mucha suerte porque tuvimos un mes de ensayo antes de empezar, pero mi mayor ayuda fue poder acudir al centro, donde conocí a chicos que eran el personaje. Ahí estaban sus gestos y sus miradas y fue entonces cuando entendí ese mundo y lo comprendí todo”, explica Óscar, cuya impresionante interpretación va a suponer un antes y un después en su carrera interpretativa.

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