Cómo saber si sufres una depresión y necesitas ir a terapia

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Según el último estudio publicado por la revista The Lancet, la pandemia de la COVID-19 tuvo un alto impacto en la salud mental, provocando 53 millones de casos adicionales de depresión severa y 76 millones más de episodios de ansiedad en 2020. Concretamente en España, un informe de Fundamed publicado en 2021 reveló que casi 3 millones de personas han recibido un diagnóstico de depresión en nuestro país.

Sin embargo, paralelamente a estos datos, solo el 24% de la población española acudió a terapia durante ese mismo año, según un estudio realizado por TherapyChat y Sigma Dos el pasado mes de marzo.

Con intención de paliar la baja tasa de ayuda psicológica y normalizar el cuidado del bienestar emocional en la comunidad internacional, la Federación Mundial para la Salud Mental impulsa cada 10 de octubre, con el apoyo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la celebración del Día Mundial de la Salud Mental.

Y es que, aunque en la última década se ha avanzado mucho en el reconocimiento y normalización de los trastornos mentales y los problemas psicológicos, lo cierto es que la terapia aún no se ha librado del estigma que le persigue desde hace siglos.

A pesar de que existe una mayor concienciación sobre la importancia de la salud mental y el valor de los servicios psicológicos, muchas personas siguen percibiendo los problemas emocionales como un síntoma de debilidad y vergüenza. De ahí que, en muchos casos, ni siquiera se planteen ir a terapia y prefieran mantener en secreto lo que les sucede por miedo a ser juzgados.

Cuando somos pequeños nos resulta muy fácil, por ejemplo, pedir ayuda a quienes nos rodean, pero a medida que vamos creciendo nos volvemos cada vez más reticentes a solicitar apoyo. Esto está en gran parte determinado por la sociedad.

Nos han enseñado que ser adulto implica ser independiente y resolver los problemas por nuestra cuenta y sin ayuda de nadie, por lo que buscar ayuda resulta casi vergonzoso, porque significa que no hemos sido capaces de enfrentar determinada circunstancia o que no somos lo suficientemente inteligentes, competentes o fuertes.

Sin embargo, el condicionamiento social no es lo único que limita a las personas a acudir a un psicólogo para encontrar la ayuda que necesitan. También hay muchos casos de personas que evitan ir al psicólogo porque no cuentan con los recursos necesarios, ya sea porque carecen de medios económicos suficientes o porque no disponen de demasiado tiempo para dedicar a la terapia. Sin embargo, incluso en estos casos, la falta de recursos puede ser sólo la punta del iceberg bajo la que se esconde un gran miedo a mostrarse débil o una profunda vergüenza a exponer su vida íntima a un desconocido.

En este sentido, son muchas las situaciones en las que a los seres humanos les cohíbe el miedo a exponerse delante de un desconocido y desvelar su mundo más íntimo y personal. Esto les sucede a menudo a personas que tienen una adicción, sufren depresión o poseen una baja autoestima. Les cuesta hablar sobre sus problemas y mostrar su “yo” más profundo porque, además de sentir vergüenza, creen que nadie será capaz de comprender toda la carga que llevan sobre sus hombros.

En definitiva, el estigma hacia la salud mental persiste por la falta de conocimiento que aún existe sobre las enfermedades mentales y los problemas psicológicos en la sociedad, así como sobre su tratamiento y la terapia en sí.

Ser conscientes de que tenemos un problema psicológico y que necesitamos ayuda para solucionar lo que nos ocurre es mucho más difícil de lo que imaginamos. Sin embargo, no porque resulte complicado es imposible. He aquí algunas claves elaboradas por los expertos de TherapyChat que pueden ayudarte a reconocer que necesitas ayuda profesional:

¿Cómo saber si tengo una depresión?

Presta atención a los señales psicológicas

La mayoría de las personas reconocen con facilidad los signos de la depresión severa o el estrés postraumático, ya que en estos casos la angustia y el sufrimiento son obvios. Sin embargo, lo cierto es que, antes de llegar a ese punto, también existen algunas señales que pueden alertarnos del inicio de un trastorno emocional pero, al ser estas más sutiles y difíciles de identificar, nos llevan a creer que se trata de un estado pasajero y a no concederle demasiada importancia. Por eso, es fundamental que prestes atención a lo que sucede en tu mundo interior y te centres en cómo te sientes, la manera en la que te relacionas con los demás y tu forma de ver el mundo.

Céntrate en los signos de alarma físicos

Muchas personas desconocen que, a veces, el dolor de cabeza, los problemas gastrointestinales o las lesiones en la piel que experimentan pueden estar ocasionados por una alteración psicológica.

La sobrecarga emocional o trastornos como la ansiedad o la depresión pueden reflejarse en tu cuerpo. Es lo que se conoce como enfermedades psicosomáticas y no son más que una señal de alarma de que algo no va bien en tu interior.

Valora tu capacidad para resolver tus problemas

Otra manera de analizar si necesitas ayuda consiste en valorar tu propia capacidad para resolver los problemas de la vida cotidiana. Tú eres el que mejor conoce tus propias capacidades y puntos fuertes, así como tus limitaciones.

Si notas que ciertas tareas o actividades a las que sueles enfrentarte comienzan a volverse cada vez más complicadas para ti, hasta el punto de no sentirte capaz de resolverlas o de llevarlas a cabo, podría ser un buen momento para empezar a plantearte acudir a un psicólogo que te guíe y pueda brindarte los recursos que necesitas.

Analiza la evolución de los síntomas

Todos hemos estado tristes en alguna ocasión, hemos tenido que hacer frente al estrés o lidiar con la ansiedad mientras esperamos una noticia importante. En estos casos, lo más habitual es que el malestar y la angustia que experimentamos vayan cediendo con el paso de las horas o los días.

Sin embargo, hay ocasiones en las que los síntomas, en lugar de disminuir con el paso del tiempo, se acrecientan. Si es tu caso, es probable que el problema que se oculta tras esos signos esté cobrando fuerza, por lo que sería conveniente valorar ir a consulta.

Evalúa el impacto de los problemas emocionales en todas las esferas de tu vida

Muchas personas creen que los síntomas psicológicos que experimentan no son para tanto y que, antes o después, terminarán desapareciendo igual que llegaron. Sin embargo, esto no siempre es así.

En muchos casos, los síntomas crecen y, además de generarte un profundo malestar, pueden comenzar a afectar tu desempeño en las diferentes áreas de tu vida. Por tanto, si notas que los problemas que llevas sobre tus hombros están afectando tu productividad en el trabajo, tu relación de pareja, la manera en la que educas a tus hijos o en cómo te sientes para afrontar el día, quizá deberías buscar los servicios de un psicólogo.

Por último, ten en cuenta que, si bien es cierto que no es necesario ir al médico para lidiar con cada pequeño obstáculo de la vida cotidiana, tampoco hay que encontrarse al borde del colapso para buscar los servicios de un profesional. Si sientes que no eres capaz de gestionar las tensiones y la carga emocional que llevas sobre tus hombros, acude a terapia, donde no sólo encontrarás los recursos que necesitas para solucionar tus problemas, sino que saldrás más fortalecido y tendrás más nociones para saber enfrentarte a las adversidades que vendrán.

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