King, Prince, Duke y Viscount: los cuatro nuevos estilos de la Royal Collection de Church´s con los que elevarás tu estilo al siguiente nivel

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Texto: Elisa H. Biffa

Un buen zapato es capaz de de trasportarnos a una realidad onírica, de pura fantasía, hacerla realidad y vivirla.

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Los zapatos pueden llegar a cambiar la vida de una persona, pueden determinar su personalidad e incluso, su estatus social. Saber leer unos zapatos pulcros frente a unos sucios ayuda a muchas personas a determinar el grado de atención y de cuidado que una persona tiene de sí misma.

Unos zapatos también permiten deducir la cultura o el origen según sus formas y colores. Otros calzados pueden llevar consigo el destino de una persona. Cenicienta dependía de un zapato de cristal para que el amor de su vida la encontrara. Unas zapatillas rojas fueron la magia para la vuelta a casa de Dorothy Gale en El Mago de Oz. Unas botas determinaron el destino y la inteligencia de Pulgarcito y El Gato con Botas no sería el mismo sin ellas.

En un estudio de la Universidad de Kansas se reveló que gracias al calzado se puede adivinar el 90% de las características de una persona desconocida. El equipo de psicólogos liderados por Omri Gillath explica que “los zapatos sirven para un práctico propósito y tienen también señales no verbales como mensajes simbólicos”. Solo los reyes y los nobles en el Reino Joseon llevaban los zapatos de cuero Gatsin mientras que los zuecos o zapatos de paja eran los que llevaban los comuneros. En Roma, el calzado indicaba la clase social. Los cónsules y sus zapatos blancos frente a los a los senadores con el color marrón. Los samuráis usaban zapatos hechos con piel de oso creyendo que la fuerza de la bestia se trasfería al portador. Los zapatos rojos del santo padre…Los zapatos permiten soñar y vivir realidades que se le escapan a los pies descalzos. Dan la solidez para caminar que le falta a una débil planta.

¿Y si el pasado real estuviera unido con el moderno presente? Hay calzados que logran esa magia. Hay marcas que tienen presente que ser de la realeza es estar conectado con el misticismo, la majestuosidad, la dignidad y la tradición.

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La nueva colección Royal de Church´s representa estas cualidades y las lleva a nuestro presente más moderno. Se puede optar a ser un príncipe en estos tiempos en los que las zapatillas deportivas parecen reinar. Sin embargo, dispuestas a ganarle la cruzada están los cuatro nuevos estilos de la firma inglesa: King, Prince, Duke y Viscount, creados para los clientes que quieren seguir vistiendo como reyes.

Esta nueva colección viaja al pasado para encantar al presente y permite contar una onírica historia, en la que un caprichoso príncipe inglés del siglo XVII buscaba el mejor zapato de su reino porque creía que solo así, podría impresionar a sus súbditos y a su pueblo.

Miles de maestros zapateros de todas partes de Inglaterra visitaban cada año el palacio para ofrecerle sus propuestas a la malcriada eminencia. Ninguno era de su agrado. Jugaba a calzar esos zapatos y los calificaba de pretenciosos accesorios que no estaban a la altura de un futuro rey.

Una mañana de septiembre, el príncipe salió a cumplir con sus obligaciones y además de su característica desgana, se mostraba afligido por no poseer unos zapatos con los que mostrarse a su pueblo. En medio del largo camino, el infante distinguió entre sus decaídos y vagos párpados un cartel que apeló su ambicioso deseo real. En el pequeño cartel se leía: “Zapatos para Reyes, príncipes, duques y condes”.

A la altura de Northampton, el eximio detuvo a sus vasallos, a los carruajes y hasta calmó a los bravíos caballos a fin de seguir la dirección puesta en el anuncio. Caminó con tal ansia como el que encontrara agua en el desierto hasta topar con una zapatería que sostenía el nombre de un Anthony Church. Al entrar quedó maravillado por el estilo de los zapatos y, los descendientes del zapatero impactados por la visita del príncipe, iniciaron las correspondientes pleitesías y reverencias. Le ofrecieron la zapatería entera y le presentaron cada pieza con todo lujo de detalles.

Pura artesanía.

«Los artesanos cortan cada pieza de cuero a mano y seleccionan únicamente las secciones de cuero sin manchas»


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Hubo cuatro muestras que cautivaron al príncipe. Los cuatro estilos que se fabricaron exclusivamente con la horma 165, una horma de aspecto clásico inglés con aspecto de pinza y forma de punta redonda. Supone un rasgo propio e identificativo de la marca. 

Los artesanos cortan cada pieza de cuero a mano y seleccionan únicamente las secciones de cuero sin manchas. Sin embargo, lo que realmente hace que cada estilo de la colección Royal sea diferente a las demás firmas son los intrincados detalles.

El King es un elegante zapato de corte entero. Creado a partir de una sola pieza de cuero, la parte superior es totalmente lisa, excepto por el elegante detalle cosido a mano en la parte inferior del cordón. La silueta del King crea un estilo moderno perfecto para los negocios, la corbata negra o las ocasiones formales.

El Prince, por su parte, es un Oxford de caña recta, con un simple detalle de borde bruñido.  Una técnica tradicional utilizada en la zapatería inglesa. Un zapato moderno y discreto con versatilidad que atrae tanto a la clientela tradicional como a la contemporánea.

El Duke es un distinguido Oxford de media caña. Su detalle nace en una máquina manual. Cada orificio se estampa individualmente. Tiene un carácter clásico y lleva el sello por el que la firma es conocida.

Una bota Chelsea clásica, la silueta elegante y las propuestas equilibradas del Viscount lo convierten en la conclusión de este cuarteto de zapatos. La Viscount está construida con una caña de madera que ofrece al usuario una comodidad total al caminar, pero sin comprometer el estilo.

Los cuatro estilos están presentes en los ricos tonos Borgoña, Ébano, Quemado, Negro y Nogal. El último detalle que distingue a esta colección es el pulido a dedo realizado en la puntera y la pala del zapato. Esta antigua técnica para crear un acabado pétillant tarda años en dominarse y requiere una habilidad extrema y la máxima concentración.

Tras la presentación de tales modelos, el príncipe quedó obnubilado y encargó todos los disponibles para llevarlos a palacio. En realidad, no le importaban mucho los detalles, lo que más le gustaba era que esos zapatos desprendían la magia de un rey. Lo que él siempre quiso era sentir la realeza en sus pies.

Entonces, esta historia ficticia, sobre un príncipe irreal solamente nos lleva a creer en la magia onírica de los zapatos, que son capaces de trasportarnos a unas realidades inventadas, crearlas y vivirlas.

Aún así, de esta pequeña historia inventada sí se pueden extraer algunas verdades. La historia de Church se remonta a 1617, cuando Anthony Church, un maestro zapatero, fabricaba zapatos a mano en Northampton (Inglaterra), una ciudad famosa por la producción de calzado fino desde la época medieval.

Sus descendientes siguieron sus pasos y fundaron Church & Co en 1873. Church’s sigue fabricando en Northampton, mientras que sus 62 tiendas minoristas de propiedad y gestión directas se extienden ahora por todo el mundo, con sedes en Londres, París, Edimburgo, Milán, Berlín, Hong Kong, Singapur, Tokio, Seúl, Shanghai y Pekín.

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