El Dr. José Margalejo, médico especializado en cirugía capilar, explica por qué un trasplante no siempre frena la alopecia y qué hacer para evitarlo.
Todos nos fijamos en Rafa Nadal: en su juego, en su elegancia en la pista, en sus veranos en Mallorca, en sus ruedas de prensa y presentaciones… y también hay que reconocerlo, también nos hemos fijado alguna vez en su pelo, ha sido inevitable. Es normal que llame la atención ver que su coronilla sigue perdiendo densidad, después de la melenaza que tenía cuando lo conocimos.
El Dr. Margalejo, experto de la clínica Insparya, ha decidido explicar qué pasa realmente en el cuero cabelludo del tenista manacorí.
Por qué el trasplante no es una cura definitiva
Hay que entender algo fundamental que el doctor deja muy claro: “un trasplante capilar no cura la alopecia”. Muchos pensamos que es el final del problema.
Según el especialista de Insparya, esta técnica “solo redistribuye el pelo de una zona resistente a otra que ya lo ha perdido”.
Cuando la alopecia se encuentra en un estado muy avanzado, la zona donante no siempre ofrece densidad suficiente para cubrir todo como antes. El trasplante redistribuye el pelo resistente, pero no crea pelo nuevo. En casos así, el resultado puede ser correcto desde el punto de vista médico, aunque visualmente no cumpla las expectativas que algunos imaginan al ver fotos antiguas.

En el caso de Nadal, el médico señala que influye una alopecia muy avanzada, lo que empezó como una pequeña calvicie en la coronilla, terminó evolucionando en una severa pérdida de densidad capilar. Cuando esto ocurre, “no hay densidad suficiente para cubrirlo todo como antes”.
Es un tema de puras matemáticas y del espacio disponible en la cabeza de cualquier paciente.
El peligro de olvidar el mantenimiento diario
Otro punto crítico que destaca el doctor es lo que ocurre con el cabello que ya estaba allí antes de la cirugía. Se trata del pelo nativo, el que no ha sido injertado, sigue su curso natural si no recibe tratamiento. Año tras año se debilita, se miniaturiza y acaba cayendo. Esto provoca que, aunque el pelo trasplantado aguante, el conjunto pierda equilibrio y el aspecto general empeore con el tiempo.
El dr. Margalejo advierte que “el pelo que ya tenías nativo no está protegido y si no lo tratas año tras año se miniaturiza y acaba cayendo”.

Esto significa que la cirugía capilar solo representa una pequeña parte de todo el proceso.
Si no se cuida el pelo antiguo, los huecos vuelven a aparecer. Aunque los nuevos cabellos se queden, el entorno cambia y visualmente el efecto desaparece.
“El pelo injertado no tiene receptores para la dht pero el de alrededor sí y si se cae el resultado se desmonta”, explica Margalejo.
Es importante ver la realidad capilar sin ningún tipo de filtros. Él es tajante: “el trasplante es una herramienta no una solución mágica”. Sin un diagnóstico previo y un tratamiento constante, los resultados no duran.
Llegados a este punto es muy importante que nos mentalicemos de que nuestro cuerpo necesita cuidados continuos, incluso después de pasar por el quirófano para una mejora estética. La falta de mantenimiento hace que el aspecto global empeore cada día más, sobre todo a una determinada edad. Es un proceso natural que requiere mucha atención para frenarlo.
Y es que al final, por mucho que queramos y admiremos a nuestro Rafa y su ejemplo de lucha constante, es inevitable admitir que su pelo ha seguido las reglas de la biología… como el de cualquier otro hombre.

