El hotel de Pedri en Maldivas es un resort al sur del archipiélago con suites sobre aguas turquesas al que solo se llega en vuelo privado y barco.
Pedri se ha ganado el descanso a pulso. El centrocampista canario levantó el Mundial con España el pasado 19 de julio en Nueva Jersey y, cinco días después, Pedri ya estaba en China junto a su novia, Alejandra Dorta, su familia y su patrocinador Adidas, recorriendo la Gran Muralla con la camiseta de la Roja todavía puesta. Ahora, antes de reincorporarse a la pretemporada del Barça, la pareja ha cambiado los templos de Beijing por un plan mucho más tranquilo: unos días en Maldivas.
El propio jugador lo ha contado en su perfil Instagram con un carrusel de aguas turquesas, piscina infinity sobre el mar y caminos entre vegetación salvaje. Y en Rísbel Magazine hemos reconocido el lugar al primer vistazo, porque estuvimos alojados allí hace justo un año: se trata de The Residence Falhumaafushi.
Dónde está el hotel de Pedri en Maldivas
The Residence Falhumaafushi ocupa una isla del atolón Gaafu Alifu, en el extremo sur de Maldivas. Llegar hasta allí tiene su aquel: hace falta un vuelo nacional de 45 minutos desde Malé hasta el aeropuerto de Kooddoo y un último trayecto en barco.
Ese pequeño esfuerzo explica la privacidad del lugar, porque la mayoría de resorts del atolón funcionan al margen de las rutas de hidroavión que conectan los hoteles más conocidos del país.

El resort comparte además un detalle único en todo el archipiélago: el puente más largo de Maldivas, que lo une con su isla hermana, The Residence Dhigurah.
Entre ambas propiedades esconden una playa apartada en una isla intermedia, accesible en bicicleta o en carrito de golf, que bien podría ser el escenario de varias fotos del carrusel de Pedri.
Cómo son las villas del hotel de Pedri en Maldivas: piscina privada sobre el mar
La imagen de la piscina infinity que ha compartido el futbolista corresponde a las Pool Water Villas, las suites construidas sobre el agua. Superan los 153 metros cuadrados, una cifra muy por encima de la media del país.

Dentro hay un salón independiente, un dormitorio con cama king size orientada al mar y un baño con bañera exenta, lavabo doble y ducha interior y exterior. La madera manda en toda la villa, con rincones y ángulos simétricos que convierten la arquitectura en parte del espectáculo.

El balcón recorre la suite de punta a punta y remata con esa piscina privada suspendida sobre los mil tonos de azul del atolón. Desde la cama, desde la bañera o desde el agua, la vista siempre es la misma: océano Índico hasta donde alcanza la mirada.
Qué hace Pedri y su novia en su hotel de Maldivas
El plan diario en el resort da para mucho. El equipo de snorkel es gratuito durante toda la estancia y el arrecife de la casa, justo bajo las villas, está lleno de vida. Todos los huéspedes tienen bicicletas a su disposición para recorrer las dos islas cruzando el puente, y el Spa by Clarins ofrece masajes en suites construidas sobre el agua.

La excursión estrella es el crucero al atardecer para avistar delfines: durante nuestra visita vimos cientos alrededor del barco y el regreso incluye una copa de espumoso frente a la puesta de sol. Un plan redondo para una pareja que busca desconectar del ruido después de un verano de celebraciones.
Restaurantes, mayordomo y cenas en la playa
Entre las dos islas suman 6 restaurantes, con cocinas que van de la maldiva a la india, la coreana o la china, además de cenas temáticas y noches de cine en la playa.

Cada villa cuenta con su propio mayordomo, disponible a cualquier hora para reservas, actividades o cualquier capricho. Durante nuestra estancia, el nuestro respondía por WhatsApp en cuestión de minutos. Ese trato cercano marca la diferencia: buena parte del personal es de la zona, conoce cada rincón del arrecife y al segundo día ya sabe dónde te gusta sentarte a desayunar. Con los pies en la arena, por supuesto.
Cuánto tiempo le queda a Pedri en el paraíso
El calendario aprieta. Pedri tiene fecha de vuelta a Barcelona el 10 de agosto para incorporarse a la pretemporada del Barça, así que a la pareja le quedan pocos días de piscina privada y desayunos frente al atolón. Suficientes, eso sí, para cerrar el mejor verano de su carrera como se merece: campeón del mundo a los 23 años, gira por Asia y remate final en una de las islas más bonitas del planeta. Hay maneras peores de preparar una temporada.

